El mundo que se configuró luego de la Segunda Guerra Mundial adquirió la forma de los vencedores. China, sumida en ese entonces en un largo conflicto armado, no fue parte de esa definició sus valores y sus intereses, como los de la mayoría de los Estados asiáticos, no fueron tenidos en cuenta. El país, que supo ser un imperio, transitaba un "siglo de humillación". Pero las cosas cambiaron, y China cree que ha llegado el momento de volver a ocupar el lugar que nunca debió haber dejado. Para conseguirlo, sabe que no puede seguir dependiendo de Occidente, de sus deseos y demandas, pues tiene su propio sueño que alcanzar. China despliega una serie de políticas de alcance global condensadas en la Nueva Ruta de la Seda, el fabuloso proyecto de infraestructura que hoy abarca más de 70 países. Y acelera el salto tecnológico a través del desarrollo científico y el 5G. Al hacerlo, va modelando un mundo a su imagen y semejanza, un mundo Made in China. Esto la hace más interdependiente, la conecta más y más con el resto del planeta, a la vez que limita los intentos Estados Unidos por detenerla. Su ascenso es imparable.
Un relato apasionante de la ambición china, en el que el autor afirma que somos testigos de un momento ú tras una nueva "larga marcha", China le disputa la hegemonía a Estados Unidos, que nunca había sido desafiada de esta manera.
"Si bien Washington ve a Moscú y a Beijing como rivales (geopolíticos e ideológicos), China es «más peligrosa» porque es económicamente próspera y socava un principio importante de la ideología estadounidense: la creencia de que la prosperidad económica inevitablemente se une a la aceptación del modelo político liberal de las democracias occidentales"
Libro bastante esclarecedor para dar cuenta de un aspecto, por mi parte, poco abordado. En síntesis, el texto ahonda las posibilidades y limitaciones de China a la hora de abordar el nuevo escenario global, esto desde una perspectiva del desarrollo e innovación tecnológica, la generación de estándares internacionales, la dependencia tecnológica, etc.
En tal sentido, a ratos se me complicaba la lectura por lo técnico que llegaba a ser el escrito, quizás eso hizo que me demorara bastante en terminar de leer.
Pero fuera de eso, permitió abrir un entendimiento de elementos más específicos de las relaciones internacionales, que me permiten entender desde una perspectiva nueva, al menos para mí, cuestiones como la nueva ruta de la seda o la guerra comercial entre Gringolandia y China.
Por eso, no queda más que decir VIVA XI JINPING CARAJO.