Un libro que no deja indiferente.
Me ha hecho viajar desde casa. He podido volver al salar de Uyuni, al bus nocturno de camino desde el lago titicaca hacia Puno, he vuelto a coger el teleférico en La Paz, he derrapado en la carretera de la muerte en bicicleta, vuelto a probar por primera vez la quinoa con amables cholitas.
He cogido por primera vez mi mochila, con más ganas que dudas, probando los sabores de los puestos callejeros de Khaosan road, el cangrejo de río a la pimienta de Kampot, el cubata en tetera en los monkey hostels, el plancton de Koh rong samloem…
Aquel que viaja no es el mismo que el que regresa. Viajar con mochila te enseña a desprenderte de lo que no es necesario. Este libro, el paseo por los paisajes, sabores y culturas me ha recordado por qué adoro viajar. Ya estoy pensando próximo destino. ❤️