Un mundo sitiado y en estado de alerta; un pequeño universo de bloques habitacionales cercado por la violencia, el hostigamiento policial y el miedo. Un miedo que se imprime en cada página de esta novela y que condiciona cada acto, cada palabra de su protagonista: ”cuánto tiempo me queda. Cuanto miedo tengo hoy. Donde se aloja. Como consigue contaminar m respiración. Respiro aire y miedo”.
Diamela Eltit (born 1947, Santiago de Chile) is a well known Chilean writer and university professor. Between 1966 and 1976 she graduated in Spanish studies at the Universidad Católica de Chile and followed graduate studies in Literature at the Universidad de Chile in Santiago. In 1977 she began a career as Spanish and literature teacher at high school level in several public schools in Santiago, such as the Instituto Nacional and the Liceo Carmela Carvajal. In 1984 she started teaching at universities in Chile, where she is currently professor at the Universidad Tecnológica Metropolitana and abroad. During the last thirty years Eltit has lectured and participated in conferences, seminars and literature events throughout the world, in Europe, Africa, North and Latin America. She has been several times visiting professor at the University of California at Berkeley, and also at Johns Hopkins University, Stanford University, Washington University at Saint Louis, University of Pittsburgh, University of Virginia and, since 2007, New York University, where she holds a teaching appointment as Distinguished Global Visiting Professor and teaches at the Creative Writing Program in Spanish. In the academic year 2014-2015 Eltit was invited by Cambridge University, U.K., to the Simon Bolivar Chair at the Center of Latin American Studies. Since 2014 Diamela Eltit´s personal and literary archives are deposited at the University of Princeton. Through her career several hundreds of Latin American young writers have participated as students at her highly appreciated literature workshops.
Me parece tan complicado hablar de literatura chilena. Estoy tan entusiasmado, pero me cuesta. Y me duele la cabeza, pero me maravilla encontrarme con lo que estos libros tienen que decir. Me siento tan afortunado de saberme en un mundo tan complejo y sobretodo de saber que me interesa entenderlo sea el lugar que sea.
Por lo que sé, Diamela Eltit es una académica importante que se hizo un espacio en el mundo de la literatura (este año la ganadora del Premio nacional de literatura de Chile). Es una autora inteligente, que pone sobre el escritorio del mundo sus herramientas mientras se encarga de utilizarlas y que las demás personas jueguen con ese mismo espacio: el espacio compartido, lo llamaría yo: o del arte.
Yo creo, sin temor a equivocarme, que Diamela es un poco como yo. Un yo de los míos que quisiera realizarse. Uno que estudia la literatura y que con eso hace literatura, sea lo que sea.
En este caso, y como me he enterado, Diamela lee desde la teoría. Y es verdad. "Desarma la novela convencional". Están en esta historia, tan vivos, por ejemplo, los dispositivos de los que Foucault habla. Unos que controlan incluso a quienes tienen el poder. Y eso impacta y hace sentir. Y todo lo vemos pero no queremos verlo. Y la protagonista de esta novela, una mujer, no sabe si realmente está consciente.
Diamela te deja sin aliento. 171 páginas donde se explícita la violencia policial, cada palabra te arrincona en un "bloque". La familia es uno de los centros nucleares en la historia: el padre desaparecido, la hermana convaleciente tras las brutales palizas de los tiras, los amigos del barrio; esa tríada que nació bajo la misma estrella que permite a la protagonista gestionar el duelo. Fuerzas especiales es un texto indudablemente político, profundamente bello, donde el tema abordado permanece vigente en nuestra contemporaneidad.
No aumentó mi interés en la medida que continuaba leyendo. A pesar de la hipérbole recurrente del tipo "había millones de armas tal", no me transfirió ni un sólo sentimiento de tensión. En general la historia de la joven en el café internet es absurda, y no en el mejor sentido de esta palabra. Es el único libro que he leído de la autora, pero me resultó en general una experiencia frustrante.
Sobrevivir al asedio, a la marginalidad, al desasiego, al autoritarismo (tan de allí parecido aquí)... Y sobrevivir -es la parte personal- al deslumbramiento de El fuego nunca jamás. Hay un hilván entre ambas: el espacio de reclusión y libertad, los cuerpos y los valores en descomposición, personajes que se rebelan y se agarran a la memoria...
Insoportable. Repetitiva. Describe la marginalidad desde una óptica caricaturesca, se nota que es una realidad ajena a la autora. Buen intento, en todo caso. El libro da vueltas pretenciosas sobre la miseria de sus personajes que al mismo tiempo son personas innecesariamente insoportables, excepto la protagonista, que es una suerte de Mary sue prostituida. Me gusta la interrupción continua que nombra armas para agregar un condimento que le da sabor a violencia ininterrumpida al relato. En algún momento lo disfrute, imaginé una realidad cyberpunk, un mundo como el de Pesadilla, de Katsuhiro Otomo, pero el libro insiste en no avanzar, más bien en retroceder, en profundizar un escenario que nos queda claro de forma temprana. Da rabia porque se nota que Diamela Eltit escribe bien, es elocuente, a veces abusa del recurso de usar tres adjetivos para describir todo, pero es su estilo. Le doy dos jumbitos.
Sin dudas está súper bien escrito. Con una excelente oralidad y uso del lenguaje. Poner cada arma, cada herramienta de guerra o combate le da un significado hacia la violencia que ejercen los cuerpos policiacos. Pero siento que es una novela que se encarga más en impactar con la palabra escrita que con el mismo desarrollo de sus personajes.
Subidas y bajadas emocionales en la inexplicable pero real situación de estar sitiado en tu casa, en tu barrio, viviendo tanto tiempo con miedo que tal se vuelve efímero ante la inconsistencia de las situaciones que emergen desde la cotidianidad de la carencia. Teléfono y porno, una relación obsoleta y que cobra un sentido casi protagónico en la forma de la protagonista. El resto está plagado de silencios.
Me costo este libro porque es súper triste, oscuro y te deja con un desazón gigante en el corazón... Es que nada bueno pasa y la protagonista como que todo el tiempo tiene que resistir y existir en esta sociedad de represión y marginalidad... Me costó pero me gustó.
Me miente para consolarme La obsesión por las escaleras Las cosas como son Los gritos en la calles Los nombres prohibidos El trabajo que tengo Las rejas no son todas iguales Nacimos los tres el mismo día Un lunes perfecto Justo al atardecer del bosque
Al desordenar los títulos de los capítulos se puede hacer un poema, no pude sacarme esa idea de la mente mientras leía.