La historia de las izquierdas está hecha de sus organizaciones, de sus hombres y mujeres, así como de sus programas e ideologías. También está hecha del tiempo, de sus tiempos. En este libro se entreveran ambas dimensiones de la historia mexicana. No una ni dos, sino diversas tradiciones organizativas y programáticas confluyen en la historia de las izquierdas, siempre denominadas en plural, una pluralidad que se reconstruye en estas páginas sin atarse a los paradigmas del leninismo y sus epígonos. Dos grandes determinaciones han marcado el destino de las la geopolítica, siempre olvidada por comentaristas e historiadores, y la Revolución mexicana, casi siempre disminuida y mal interpretada por los historiadores de las izquierdas. Esta obra plantea un amarre problemático, pleno de aristas y soluciones parciales, a veces paradójicas, entre estas dos determinaciones que estructuran la historia del México moderno.
Historiador de la ciudad de México contemporánea y de los problemas de cambio cultural asociado a la urbanización. Profesor investigador en el Centro de Estudios Históricos del Colegio de México. Entre sus publicaciones recientes destacan "Historia política de la ciudad de México (desde su fundación al año 2000)", coordinado por él (El Colegio de México, 2012). "Historia del desasosiego. La revolución en la ciudad de México, 1911-1922" (El Colegio de México, 2010) y en colaboración con Carlos Lira "Ciudades mexicanas del siglo XX. Siete estudios históricos" (UAM/Colmex/Conacyt, 2009).
Ha impartido cursos en diversas universidades del país, como la Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo, el Instituto Mora, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, la Universidad Iberoamericana y el ITAM, entre otras; fue profesor invitado en la Universidad de California en San Diego. En 2010 recibió la Medalla al Mérito Cultural "Carlos Monsiváis" en reconocimiento a su trayectoria académica. También ha sido galardonado por el Comité Mexicano de Ciencias Históricas en mención a la mejor reseña y el mejor artículo, publicados en 2005 y 2003, respectivamente.
Historia mínima de las izquierdas en México narra y hace una descripción de las organizaciones políticas de izquierda desde la revolución mexicana hasta 2018, con el triunfo electoral de AMLO. Como tal no plantea una tesis sobre el desarrollo de las izquierdas y contiene una narración de corte lineal, es decir, un suceso tras otro en un orden (casi) cronológico.
La obra esta bien documentada, con un lenguaje accesible, y con pasajes históricos muy interesantes, como los referentes a Heberto Castillo y que dan paralelismos con el movimiento de Morena que pueden resultar muy interesantes. Cuenta con 25 capítulos cortos, de lectura ágil, y una muy buena sección final de bibliografía comentada sobre diversas obras de análisis de las izquierdas en México. No obstante, contiene varias carencias para ser una obra que se refiere a las izquierdas nacionales.
En primer lugar, los movimientos sociales de izquierda anteriores a la revolución no tienen mención en esta obra, y pareciera así que la revolución inaugura el pensamiento de izquierda en México. Su primer capítulo se llama “La Revolución mexicana y las izquierdas” y no hay mención de nada anterior, o justificación alguna de este vacío.
En segundo lugar, y el más importante de todos, llama la atención de su definición de izquierdas: “aquellos grupos, partidos, gobiernos, corrientes ideológicas y formas de pensamiento que postulan derechos y luchan para que más personas los tengan, con el fin de que el mayor número posible acceda a la riqueza material y cultural de la sociedad y la usufructúe” (p.14). Esta definición es demasiada amplia y no permite dar cuenta de las grandes diferencias dentro de las izquierdas, en cuanto cuáles son sus principios, qué les mueve, su visión de futuro, objetivos, etcétera. En este sentido, sorprende que a lo largo de su libro no se mencione o aborde directamente el gran elefante blanco en la habitación, es decir, el capitalismo. Pues justamente muchas de las corrientes de la izquierda tienen una posición anticapitalista y anti sistémica; mientras otras sostienen que pueden controlarlo. Sin estos elementos de definición de las diversas izquierdas, pareciera, por ejemplo, que los comunistas son solo una organización más dentro del espectro de la democracia liberal. Y el espectro liberal en México, bajo su definición, puede considerarse de izquierda, cuando esto no es cierto.
Entonces la izquierda aparece como la aglomeración de organizaciones y partidos dentro del régimen postrevolucionario y los movimientos sociales, anti-sistema, un fenómeno secundario. En consecuencia, no resulta extraña todo el espacio que se le otorga a Lombardo Toledano en esta obra, y que el autor señala como “el político más relevante de las izquierdas entre 1920-1950” (p. 52). Al mismo tiempo, que habla de la temprana desaparición del comunismo y socialismo del “marketing político nacional” (p. 32), sin una explicación clara. Algo que en buena medida se puede explicar por el cooperativismo de Toledano fue la causa que explique que no se hayan desarrollado el comunismo y haya sido marginalizado en el país eventualmente.
En tercer lugar, diversos acontecimientos mundiales, económicos, la geopolítica y las discusiones intelectuales tienen un papel menor y escaso en las explicaciones de lo que sucede en el país. Tal vez sea así, pero no hay elementos para este trato del contexto mundial, cuando gran parte de la tradición de izquierdas ha sido de corte internacionalista. Por ejemplo, señala que hasta 1968 la izquierda tuvo una gran innovación al comunicar, pero esto es parte de un fenómeno mundial, y en buena medida a las grandes discusiones que rompieron el dogmatismo del discurso oficial estalinista, el mayo de 1968 en Francia, así como el auge del guevarismo y maoísmo en el mundo, entre otros movimientos. Estos últimos que además serían de gran inspiración para las guerrillas en México.
Finalmente, llega a utilizar términos y referencias del psicoanálisis de manera poco acertada. En suma, es una obra que es interesante, pero se trata de una historia minimizada de la izquierda en México que debe de ser leída así.
Bajo mi juicio es un libro que cumple con su cometido. La historia mínima de las izquierdas de México, sin embargo, al mismo tiempo deja muchos hilos sin cause ni resolución.
Sí alguna persona no sabe absolutamente nada sobre la izquierda en México le será difícil entender a cabalidad y llegar a conclusiones totales. Por eso creo que cumple su cometido con bastantes errores. Algunas anotaciones, aclaraciones, señalamientos y distinciones así como recordatorios abrían ayudado al lector. Además en muchas ocasiones el lenguaje utilizado por el escritor sale de completo del utilizado comúnmente en un documento meramente académico, llegando a percibir una subjetividad notoria que se veía sobre todo en la narración a veces épica de los acontecimientos. Algunas veces teniendo a bien tratar de hacer notar al lector su compromiso con la objetividad muy a fuerzas. Lo peor es la parte final, donde pareciera ser una bomba de tiempo, volver y retomar como una novela de Rulfo jaja cuando en algunos casos se torna innecesario.
En general es un libro da muy buena perspectiva de la izquierda en México entre los tres últimos siglos previos al XXI, dejando una gran deuda de explicaciones en la primera parte de este. Necesario para explicar algunas cosas de forma básica e involucrarse más en este descubrimiento de forma académica y no aburrirse en el intento.
Tiene elementos interesantes y siempre se aprende. Pero sin duda el peor y más desestructurado que he leído hasta el momento de la serie de historias mínimas. Muy pobre y superficial su larga exégesis sobre la idea de populismo. Prácticamente nula atención al proceso electoral del 2018 y sus implicaciones. Desorganizado en la manera de exponer sus ideas, el lector sale con pocas conclusiones claras. Decepcionante.