Poesía reunida del autor de Metales pesados, gran ícono de los 90.
A principios de los noventa, Yanko González trazaba las primeras líneas de una poesía que dejaría grabada a fuego su marca en la escena literaria nacional y aparecía en Chile una voz -una mixtura de voces, más bien- insólita, sugestiva, tan extraña como entrañable. "Más lejos no se puede llegar en la oxigenación de la poesía por el habla", diría a propósito de esos primeros poemas el crítico Niall Binns.
Treinta años después, Objetivo general reúne buena parte de la obra poética de González. Abre con Elábuga, poderoso libro en torno a los suicidios -del cual en 2011 el autor ofreció un anticipo de acotada circulación-, sigue con una amplia selección de Alto Volta y Metales Pesados, sus libros señeros y, como cierre y punto de fuga, entrega un adelanto de Torpedos, su obra poético-visual en curso.
Este libro invita a conocer o reconocer una escritura irrepetible donde las voces de la calle, la juventud y sus tribus, la tradición literaria, el amor y la academia se entreveran alucinantemente en una poesía que es pensamiento y música, observación e imagen de alto voltaje.
Su obra poética -experimental y heterodoxa- se ha centrado en las fricciones culturales de la exclusión juvenil, territorial, racial y nacional. Es uno de los autores más destacados de los poetas chilenos que emergen en los años 90', aunque muchas de sus claves estéticas y políticas se apartan de aquella generación.
Siempre de puede arruinar mejor Se ensaya, se afina, se corrige Hasta perfeccionar la hilera de migas en La mesa. Entonces Alguien exhala un ritmo, deja caer las manos.
Y esa pequeña vibración las desordena.
Otra mesa, otros tarareos Y aquellas partes secas vuelven a ordenarse En las junturas de los dedos, pero pobre Aprendiz de ruinas, ahora se disuelven por El grito disonante que derramas.
Lo haces cada vez mejor, muchacho.
Envejecemos Para que no nos quepa más música adentro."
la poesía me cuesta pero seguiré intentando. recuerdo que me gustaron harto louise gluck, dickinson, teillier, zsymborska y quizá algun otro que esté olvidando. me gustaron unos cuantos poemas de este libro y eso para mí ya es algo.