Una historia pequeña e intensa sobre la iniciación a la complejidad de vivir, del aprendizaje del amor y los tortuosos y ocultos senderos que conducen hacia la compasión.«Algunas novelas son como los se abren paso sin que la voluntad del autor pueda impedírselo. Un calor tan cercano , en principio, ni se iba a titular así ni iba a tratar de lo que trata. El tema de la infancia sólo aparecía en la medida en que justificaba el comportamiento adulto de la protagonista. Poco a poco, sin embargo, igual que, en mi ficción, Manuela se ve obligada a retroceder más de tres décadas para llegar a la etapa final de su viaje, para ponerse en paz, yo sentí que era ésta, y no otra, la novela que tenía que escribir para saldar, a mi vez, mis propias cuentas. Uno escribe, al menos yo lo hago, para dotar de sentido a lo que no lo tuvo, y para inventar lo que a la vida se le olvidó. Para ordenar el caos.»
María Dolores Torres Manzanera nació en Barcelona en 1943. Comienza a trabajar como periodista a los 21 años y se da a conocer con sus trabajos en la revista de cine Fotogramas y en Por Favor.
Cultivó todas las facetas del periodismo, desde su trabajo como corresponsal de guerra hasta las entrevistas. Pertenece a la redacción del diario 'El País', donde fueron famosas sus series de artículos Hogueras de agosto y Nosotros a lo nuestro.
En 1986 publica su primer libro, ¡Oh es él! viaje fantástico hacia Julio Iglesias. Le siguen libros de periodismo y viajes hasta que en 1998 saca a la luz su primera obra de ficción, Un calor tan cercano, una novela que le vale un premio y el reconocimiento de la crítica.
Colabora con el suplemento Domingo con Mírame a los ojos y con las revistas El Espectador, con Tierra de nadie, y Qué leer, con La mirada de Maruja.
Su vida y andanzas durante su época de corresponsal de guerra se vieron reflejadas en un libro en 1999, Mujer en guerra.
Un libro que compré en un mercadillo y del que realmente no esperaba nada por no tener ningún tipo de información previa acerca del mismo o de la autora, y de los que hoy día recomiendo a todo dios. Sin trama. Sin nudo y desenlace. La historia de una vida. Me flipó el calor tan cercano con el que está escrito. Qué original soy e xd
4.5 me ha encantado...muy bien escrito es poco!!! dejo aquí está frase de la parte final: " Hay un principio para cada episodio de la vida, como hay un final, pero nadie es capaz de reconocerlo cuando se presenta, quizá porque vivir consiste en perder a menudo, ganar de vez en cuando, pero casi nunca en saber."
“Yo respondí con alivio a la partida de mi padre […] sin entender que la liberación traía consigo un monstruo tan temible como el anterior: el cultivo de la idea del abandono como pilar central de una vida.”
Este libro desprende un calor tan cercano que no necesito tocarlo para sentir que sigue ahí.
lo compré por la única razón de que estaba pasando yo también calor ese día. No me gustó nada como empezaba pero le di una oportunidad. Al final me pareció un libro maravilloso que te lleva a un lugar que no esperas pero de manera sutil y muy buena. Tiene frases que te rompen el alma y/o te abren los ojos escondidas en la narración de la niñez de la protagonista.
Encontré esta pequeña joya, amarillenta, sucia, y poco apetecible por su aspecto, en un puesto de libros de segunda mano. Conocí a Maruja Torres por su entrevista en "Lo de Évole", sabía que había sido periodista y corresponsal de guerra, no sé cómo no me había imaginado lo obvio: que también era escritora y que, sin lugar a dudas, tendría que ser una muy buena. Menos mal que rescaté este descarte ajeno, que la puso en el mapa literario para mí. Qué gozada de novela.
Una exploración de la ternura de la infancia en la Barcelona de los 50, de cómo se teje la red de afectos que nos abriga y moldea para el resto de nuestras vidas. Un relato exquisito de lo que supone crecer, entender a quienes nos han criado, de reconciliarse con aquello que un día nos hizo daño y que hasta que no se crece, no se sabe perdonar.
Una novela impregnada de nostalgia que atestigua cómo el niño que un día fuimos, con sus espacios, afectos y carencias, nunca nos abandona. Aprendemos a convivir con el recuerdo, mientras la distancia de los años nos permite comprender y perdonar a quienes, desde sus propias limitaciones, contribuyeron a forjar lo que somos.
Una historia de mujeres en la posguerra que transcurre entre una Barcelona gris y una Abrera liberadora. Aunque no lo nombre, he reconocido a Abrera, mi pueblo, en sus páginas. Una novela que huele a memoria, de las que se leen con el corazón.
''the worst irony is that now absences-losses, deprivations,deficiences-came out with irresistible force to accuse my alienation....for a few minutes he adorn my mother with virtues but my tears which didn't stop for a moment to roll where not intended for her''the whole meaning is that he had always someone else to love her exert her mother and her ant she felt trapped and free the same moment but finally she managed to make her dreams true....
Maruja Torres describe una infancia dickensiana en el Barrio Chino de Barcelona. Como en Dickens, la infancia es pura y maltratada. En buena medida autobiográfica, la novela sirve para evocar paisajes ya perdidos de la ciudad.
Conociendo la aguda ironía de la autora en sus columnas periodísticas, sorprende no encontrar nada de ello en la novela; sólo una mezcla de ternura, nostalgia y tristeza.
Una novela llena de nostalgia y de sentimientos reales y sinceros. Consigue transportarte a los paisajes descritos del barrio chino de Barcelona y llenarte de las sensaciones que invaden a Manuela. Historia sin buenos ni malos, solo con personajes reales como la vida.
Una lagrimita me ha rodado por debajo de la mascarilla mientras lo terminaba en el trabajo. Manuela, creo que seré (o soy) un poco como tú. Dejo por aquí algunas citas que me han llamado la atención: «Así quiero volver a aquella tarde cuando me agobia la mujer en que me he convertido, [...]» (p. 195), «Debería sentirme satisfecha por la facilidad con que conjuro el pasado. No lo estoy.» (p. 255), «Ahora sé que mi madre pensó en mí hasta el final, y sé también que nunca dejará de maravillarme la sutileza con que la defraudada muchacha que aún respiraba entre los pliegues de su inexpresiva vejez actuó para que yo lo supiera.» (p. 261), «He sido, sucesivamente, una alumna aplicada, una universitaria brillante, una joven promesa, una escritora de éxito. Barreras que, al caer, dejan al descubierto a la solitaria mujer que aún no ha podido ponerse en paz.» (p. 264).
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Pensé que no pasaría del primer capítulo y, de hecho, sentí que iba a ser una versión más de los libros semi autobiográficos de Almudena Grandes... ¿qué iba a aportar Maruja de diferente contando su propia vida? A mí nunca me llamó la atención saber sobre su infancia.
No es que me dé igual su vida o no, es que me es imposible no escuchar toda la sabiduría de Maruja. Me da igual su barrio, su casa pequeñita, el pueblo, la soledad, cómo salió de Barcelona aunque el barrio nunca saliera de ella... pero no me da igual Maruja. Se me corta la respiración con cada reflexión sobre el mundo adulto, la dureza de la pobreza o dónde nos va a llevar la vida. No hay nadie que describa, que relate, que haga crónicas de la pura existencia vital como lo hace Maruja.
The first novel I read from Maruja Torres. Following the growth of Manuela in a troubled poor family from Barcelona, with happiness retreats in the rural countryside was a good way of improving my Spanish. It was difficult to understand where the story was going, and even when it ended there was not much of an understanding of what the book was about. Only the chapters spent in the rural part of Catalunya were read chapter after chapter. But sometimes, authors need to offload ideas to free their brain for a masterpiece: this is one of those offload of ideas books
Es altamente descriptivo, te hace situarte en el lugar, con los sentimientos y emociones que la protagonista experimentaba. También, lleva a reflexión sobre la infancia, lo que aprendemos y vemos desde pequeños, los efectos en cadena, traducido en el resultado de lo que somos hoy como adultos. Lo recomiendo para adolescentes que les gusta la lectura y también para adultos que quieren relajarse leyendo un libro interesante.
Un calor tan cercano es una novela con una estructura simple y narración fácil de seguir. Además, cuenta con muchas descripciones tan detalladas que sientes que te encuentras en aquel verano en Barcelona del 54 junto a Manuela. Está cargada de emociones y hace reflexionar profundamente sobre la vida, el pasado y el futuro...
Una reflexión de la autora, sea o no autobiográfica -¡Quién sabe!-, sobre la infancia y la huella indeleble que deja en nosotros. Con un mucho de nostalgia y algo de tristeza, Manuela evoca su niñez en el barrio chino de Barcelona
en realidad, 3.5. la historia es conmovedora, con unas descripciones maravillosas que te hacen sentir de verdad en el año 54 y el tedio de la protagonista, pero para mi gusto, se queda un poquito a medio gas.