Una reflexión sobre las sexualidades que transgreden lo normativo. Una exploración de la perversión o la sexualidad alternativa.
¿Soy yo normal?, se pregunta el autor. ¿Qué es la normalidad en la práctica de la sexualidad? Lo que se sale de la normalidad ¿es una parafilia, una perversión, una depravación, o un comportamiento sexual alternativo, no normativo? ¿Hablamos de trasgresión, de romper tabúes, de ir más allá de los códigos morales, o tal vez incluso legales? Este libro explora, a partir de reflexiones, experiencias e investigaciones de campo del autor, el sadomasoquismo, el fetichismo, el exhibicionismo, el voyeurismo, el bondage, el spanking, el sexo kinky, la fantasía de violación, el incesto, la pederastia, la pedofilia, la zoofilia, el bugchasing, la necrofi lia... ¿Dónde están los límites? Lo que plantea este ensayo es que es necesario refundar la idea de perversión erótica desde otra mirada, sin moralismo ni patologización.
Luis García Martín, conocido como Luisgé Martín es un escritor español, Premio Ramón Gómez de la Serna, Premio del Tren "Antonio Machado" de Cuento y Premio Vargas Llosa NH de relatos.
Entré a la lectura de este librito, buscando al autor, a raíz de la polémica de su última publicación con Anagrama. Fue una de esas búsquedas dentro de la gran biblioteca digital que empieza con zeta, y que resulta útil para tantear ciertas literaturas, antes de decidir ir por la vía más legal de la compra de un libro. Caí entonces en este llamativo e interrogativo título. No me fijé en el subtítulo, así que empecé la lectura sin prejuicios ni pretensiones. Me encontré con un libro interesante sobre sexo y parafilias. Por momentos me atrapó, por momentos me aburrió. No está especialmente bien escrito. Tiene algunas afirmaciones cuestionables. Tiene también mucho de cliché, de información que ya todos conocemos hasta el hartazgo. Me queda volver al autor en su faceta de escritor de ficción, sin demasiada prisa por esta experiencia bastante normal.
Otra de las prácticas kinkys más versátiles -y con mayor número de adeptos- es el spanking o disciplina inglesa, que según sus defensores tiene beneficios terapéuticos, al margen de sus virtudes eróticas. Ser azotado, al parecer, genera endorfinas y contribuye a un estado de ánimo eufórico; produce también una descarga de adrenalina, sobre todo si se espera recibir un castigo muy fuerte; en consecuencia ser azotado modifica el estado anímico, transforma su intensidad y alivia el estrés. Ser azotado devuelve, además -por asociación-, un sentimiento de juventud y de fortaleza y, para quienes no lo relacionan con una posición de debilidad, aumenta la autoestima.
No sé muy bien qué esperaba de este libro. Creo que es una gran puerta de entrada al tema de las parafilias para esa gente para quienes el sexo oral es un regalo de cumpleaños. Si sos de esas personas y hay una parte de vos que está ahí, escondida, agazapada entre las ropas, preguntándose si hay vida más allá del misionero, este libro es para vos.
Ahora, para cualquier persona que no vive bajo el miedo religioso al sexo, la verdad es que el libro no dice nada que no sea sabido. Incluso hay cosas que el libro no dice (no porque el autor no lo sepa, sino por una cuestión de espacio físico) que uno las sabe. ¿Pero que estuvieran en el libro hubiese cambiado algo? No, para nada.
El formato de cada sección (porque "capítulo" le queda grande) es: definición, datos históricos, anécdota, pensamiento/opinión. La parte de los datos históricos es la más interesante. La de las opiniones es bastante simple y directa: mientras las dos (o más) personas estén de acuerdo y se respeten sus deseos, ¿qué problema hay en que te caliente que te cubran en crema chantilly mientras con un tenedor te pinchan la planta del pie hasta que acabes cantando el himno nacional de Canadá? Hay una frase en inglés que me encanta, "clutching my pearls". No sé si tiene una traducción al español que sea tan... visual. Pero bueno, creo que muchas personas empezarían a clutch their pearls ante algunas de las ideas en este libro. Y está bien, porque más libros como este son necesarios. Y es cortito y es fácil de leer, así que por qué no empezar por acá.
Una colección de sexualidades no normativas, clasificadas y explicadas con ejemplos históricos y algunos personales, que nos invita a explorar otras sexualidades separándolas del amor y el erotismo.
Pues creo que de momento es mi ensayo favorito dentro de esta colección. No me descubre nada nuevo, pero está bien escrito, es simple, directo y sin juicios morales. Se lo dejaría a gente que está muy perdida en temas de sexo kinki o BDSM (aunque si ya estás dentro es como leer una receta de macarrones con tomate)
M’ha agradat perquè m’ha fet pensar. Entenent el consentiment com a únic requisit per considerar que una relació sexual és lícita, posa sobre la taula què passa amb totes les pràctiques considerades tabú. Em sembla molt interessant perquè tot i que fent un anàlisi lògic no ens hauríem d’escandalitzar per res, seguim fent-ho. Això evidencia que per molt oberts que ens considerem, no ens desprenem mai dels –arbitraris– valors socioculturals. Per què jutgem negativament l’incest? I la necrofília? De la mateixa manera que alguns deixen el cos a la ciència, altres el poden deixar al plaer sexual d’un viu. És molt raro tot plegat, pero com diu l’autor, «la única razón verosímil de ese rechazo visceral es la existencia de un tabú».
Hi ha dos temes que no acaba d’aprofundir, suposo que per la seva gran complexitat: la fantasia de violació i la pedofilia.
Sobre el fetitxisme: «La forma individual del amor sexual está determinada en cada ser por una especie de fetichismo. Cada individuo da preferencia a ciertas peculiaridades de su objeto sexual, hasta el extremo de que representan para él precisamente la condición amorosa. La mano, el pie, la oreja, la voz, los ojos, el cutis, el aroma, el seno y otras partes del cuerpo han sido siempre "fetiches". Se les llama fetiches normales. Se vuelven patológicos cuando relegan la totalidad del ser a segundo término, cargando con la función del objeto amoroso. […]. El fetichista auténtico renuncia a su compañero sexual y se contenta con un símbolo.»
[COMENTÁRIO] ⭐⭐⭐⭐ "¿Soy yo normal? Filias y parafilias sexuales" Luisgé Martín
"O erotismo pode ser o ato humano mais ridículo ou o mais sublime, mas só tem duas regras: o prazer e o consentimento responsável". Qualquer comportamento sexual que produza prazer e que não se exerça a fazer dano a alguém é absolutamente normal e aceitável."
Num registo claro, informado, cuidado mas por vezes divertido Luisgé Martín apresenta neste pequeno ensaio algumas das mais frequentes parafilias e fetishes sexuais. Sem moralismos, pontuadas com elementos cuidados e empoderadores do seu leitor estas pouco mais de 100 páginas são uma perfeita introdução à uma visão mais livre da sexualidade humana.
Martín ultrapassa olhares simplistas sobre a sexualidade humana e demonstra a riqueza do que somos, do que podemos "gozar", e das múltiplas formas de prazer que podemos dar e receber.
Um livro que aconselho a curiosos que gostem de uma provocação intelectual, sexual, ou não! 😜😋😀
hay partes relacionadas con según qué filias que aún estoy masticando, pero el libro es claro, accesible y, sobre todo, provocador
me quedo con la idea de que "el erotismo puede ser el acto humano más ridículo o el más sublime, pero solo tiene dos reglas: el placer y el consentimiento responsable"
2.5* Luisgé es un señoro (no hace falta buscarle en Google, cada pocas páginas sus opiniones te lo harán saber) que se ha sacado este libro del sobaco con el propósito (fallido) de hablar de tabúes sexuales de forma... tabú, apoyando sus argumentos en 'hechos reales' y 'estudios psicológicos' con un sesgo de confirmación y subjetividad que quizás cuelan en un artículo de opinión, pero no un libro que se presenta como objetiva y fundada. Desafortunadamente, lo que ha comenzado como un libro interesante -aunque algo perturbador para quienes no necesitábamos estar al tanto de la existencia de ciertas filias y parafilias- se ha convertido página a página en un vómito de opiniones mal argumentadas que presenta como información objetiva prescindiendo (¿a propósito o por ignorancia?) de la diferencia entre inclinaciones sexuales y el aprovechamiento y explotación de una persona con poder de la vulnerabilidad, o incluso trastorno parafílico, de la otra. Por poner unos ejemplos argumenta, en su sección sobre la necrofilia o la pederastia, que puede producirse casos en los que no han daños -o traumas- causados por lo que es esencialmente un acto de poder unilateral no consentido, ya que uno conscientemente se aprovecha de la vulnerabilidad o la imposibilidad o improbabilidad de retirada del consentimiento del otro. Cuestiona no el acto en sí, sino los códigos morales, éticos y legales que castigan al perpetrador. ¿Piensa de verdad que dado que "no todos los niños que han tenido encuentros sexuales con adultos son traumatizados" las leyes son por tanto "inflexibles", o intenta mostrarse 'abierto' a un debate reprochando el "linchamiento social" (si, palabras suyas) que le puede llegar por 'atreverse' (gaslighting preventivo) a saltarse unas pautas comúnmente aceptadas porque conjuntamente en la sociedad porqué entendemos que sin consentimiento informado lo que transcurra es, si o si, abuso? Esto no es tabú. Es protección al menor. Sumemos a esto sus conjeturas infundadas sobre "ejemplos históricos" sobre la necrofilia que emplea para ese capítulo (no me sirve de ejemplo un "podrían haber sucedido"), y su clara y reiterada aversión por el feminismo por su impacto -entre otras cosas- sobre el debate de las dinámicas de las relaciones sexuales (y afectivas, ya que parece incapaz de discernir entre una relación sexual de dom-sub y una relación de violencia doméstica) en el que confunde la promoción del consentimiento con algún tipo de avainillamiento sexual, ignorando que el feminismo de segunda y tercera ola apoya la liberación sexual de la mujer, y que la limitación del sexo a la copulación romántica en posición misionero viene de Hollywood. Una se queda con la impresión de que o el autor quiso abrir el debate sobre filias de manera atrevida pero simplemente carece de la capacidad de comprender A. las líneas entre el disfrute consentido bilateral sexual y el aprovechamiento unilateral, y B. las normas y tabúes establecidas por ideologías culturales rígidas y marcos éticos y morales; o quizás suda de este debate moral para producir una obra provocador, polémica y controversial simplemente con ese objetivo en mente, tirando al contenedor de papel lo que podría haber sido un buen libro. En ambas casos, falla.
bastante interesante, pero no sé muy bien cómo calificarlo porque hay capítulos que me han encantado y otros que nada. pero la sensación final es positiva y creo que me ha hecho pensar sobre los prejuicios que todos tenemos a la hora de entender lo erótico fuera de la norma, la patologización y moralidad cristiana con la que lo vemos aunque sea de manera inconsciente por la cultura en la que nos hemos criado.
No podría decir que Luisgé no tiene una postura clara, pero creo que más que atinar a hacer una afirmación certera en torno a la sexualidad humana trae muchas preguntas a la mesa y abre un debate interesante. Expone de manera clara y concisa una visión muy diferente de las filias. Me quedó mucho con el último párrafo de este ensayo, y creo que puedo entender que ha sido muy respetuoso al plasmar sus interrogantes puesto que ha sido literalmente expreso sobre el lugar desde donde enuncia lo que ha escrito. Pero una vez más pienso en la carencia de La Mujer en la relación sexual.
“Somos cada vez más capaces de respetar socialmente las sexualidades diversas, pero no de entenderlas y de compartirlas.”
Es un texto muy poco estructurado, parece que en cada párrafo cuenta algo distinto. No tiene carga argumentativa, es más bien una sucesión de ideas, anécdotas, ejemplos etc. Me quedo con que habla de realmente casi todo y sin mucha reserva, pero me habría gustado leer algo menos disgregado y más razonado, 5/10.
Es uno de los mejores libros que he leído sobre sexualidad. Creo que se puede resumir su planteamiento en estas dos citas:
"La perversión no es la forma bestial del erotismo, sino su parte civilizada. Copular es cosa de bestias; sólo la desviación es humana, pues impone una mesura a la barbarie de los órganos y construye un arte complejo recreado sobre una naturaleza simplista. Hay algo de artista en el perverso, de un artista que comparte su suerte con un sacerdote, en un mismo fervor por el artificio."
"El materialismo corporal es algo que comparten universalmente las conductas sexuales heterodoxas y las parafilias, contradiciendo en su misma esencia todos los principios del amor romántico. Es decir, reconoce la cosificación, la deshumanización del cuerpo, así como la caducidad arbitraria del deseo. Y esto debe aplicarse tanto al amor romántico clásico –el que sublima la indivisibilidad emocional de una pareja y la perdurabilidad de los sentimientos– como al amor romántico de nuevo cuño, que, nacido de una de las corrientes del feminismo actual, confunde la dignidad de las personas y el consentimiento preceptivo con el puritanismo de las almas y del sexo trascendente. No hay nada reprobable en afrontar el sexo como un juego de pocas reglas: el consentimiento y el respeto a lo pactado. A partir de ahí, el egoísmo primario y la consideración del otro como un mero saco de carne ofrece a los kinkys más libertad y más placer que la contemporización humanista."
Cuando he descubierto la existencia de este título, me he sentido tentado a leerlo por una morbosa curiosidad. Creía que su autor (un narrador del que ya había leído algunas cosas, y cuyo estilo me gusta bastante, la verdad) iba a desvelarnos algunas experiencias personales (como, en efecto, así ha sido), e iba a resultar, por tanto, atrevido aunque divertido a la vez. Ahora bien, ha superado todas mis expectativas. Como documento antropológico y catálogo de curiosidades no tiene precio y he de admitir que he aprendido un buen puñado de cosas.
Luisgé Martín parte del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, de la American Psychiatric Association (que sigue recogiendo nueve clases de parafilias pero que admite solo como trastornos aquellas que provocan en el individuo un malestar no condicionado por los prejuicios sociales o que implican daño sobre otras personas), para plantearse que la normalidad en materia erótica ha estado regida hasta nuestros días por los presupuestos morales (establecidos en Occidente por la Iglesia y por su concepción del sexo con fines reproductivos) y por las prácticas más frecuentes (el individuo promedio, lo convencionalmente establecido por la sociedad o la cultura). Pero concluye que la perversión no debe admitir connotaciones peyorativas siempre que se enmarque dentro de los límites del placer y del consentimiento.
Por lo que he leído, Luisgé Martín no es sexólogo, ni psicólogo. Pero es todo un experto en el mundo de diferentes parafilias sexuales. A lo largo de esta breve obra, habla de multitud de ideas que caen con una sensación de gran extrañeza en la sociedad actual, y que hace que pensemos que son unos degenerados los que los practican. Algunas de estas ideas es el fetichismo de los pies, sadismo, masoquismo, sexo a oscuras, con desconocidos, y en situaciones mucho más raras, un tanto escatológicas para escribir por aquí. Precisamente, Luisge lo que viene a confirmar es que no tenemos por qué creer en la tiranía de la normalidad, y que hay todo un mundo de aficiones sexuales ahí fuera, y que los que lo practican no son precisamente raros ni raras.
En ningún momento se juzga nada a lo largo de la obra, ni se explica la razón psicológica o cerebral subyacente tras una filia sexual. Más bien es un desfile de unas docenas de ellas, y si acaso, hay de vez en cuando alguna nota histórica que viene a dar algo de color y cultura a este tema tan privado. Como por ejemplo, el origen del fetichismo de los pies, o cómo un rey de Portugal desenterró a su amante muerta.
El libro me ha parecido muy entretenido, casi un soplo de aire fresco, muy ágil, y un contenido difícil de leer fuera de blogs o foros. El autor termina confesando que ha practicado muchos de las filias que relata en el libro, y además, ha escrito varias obras alrededor del mismo tema. Puede que caiga algún otro de él.
Es impresionante la cantidad de melones que se pueden abrir en un texto tan breve.
@luisgemartin te conduce por sendas de claroscuros que disfrutas transitando. Ideas que adoras y que refuerzan tus pensamientos se fusionan con aquellas que, de primeras, te generan rechazo, y aun así no puedes dejar de mirarlas. En este cuaderno de @anagramaeditor el lector no tiene otra alternativa que tomar conciencia del puritanismo que yace incluso en la mente de quienes se autodenominan de izquierdas, cuando el objeto de la conversación es la normalidad de los deseos sexuales.
Un libro que llega a mí incólume y, tras ser leído, me queda desmembrado, tatuado, vivido. Señales de haber pasado por el lector y de que el lector ha pasado por él. Cicatrices visibles que, durante mucho tiempo, despertarán conversaciones y pensamientos disruptivos, a la par que risas al ver las caras de pavor de los presentes sin contexto.
Martín busca establecer pautas básicas para remover el estigma del casi infinito número de prácticas sexuales que no son “convencionales”: que cause placer y que no dañe a nadie sin el consentimiento que pueda dar. Con solo esas pautas, Martín muestra la gran cantidad de predilecciones que incluso los que se creen mas abiertos al sexo encontrarían bizarras. El punto del ensayo entonces se vuelve mostrar el gran numero de presiones sociales que buscan volver parafilias a todo lo que no entienden o comparten.
Sorprendente!! Un viaje por el erotismo y las filias. No le falta controversia pero sobre todo abre la menta a nuevas posibilidades.
"El erotismo puede ser el acto humano más ridículo o el más sublime, pero solo tiene dos reglas: el placer y el consentimiento responsable. [...] El orgasmo nos muestra a Dios. Únicamente debemos cuidar de que nadie tenga que ver al diablo para que nosotros podamos alcanzar nuestra religiosidad más pura"
2.5 Empezó interesante pero algunas opiniones del autor son... cuestionables, especialmente las relacionadas a la parte donde habla de la necrofilia y pedofilia. Al contrario de lo que dice el autor, pienso que no hay mucho (o nada) que debatir al respecto, son comportamientos que merecen prisión o muerte y ya. Pudo hacer el intento de explicar por qué existen estos comportamientos pero mas cayó en justificarlos
Un ensayo breve pero conciso que desvela en gran medida varios puntos que por una cuestión folclórica, religiosa y social se nos han mostrado ocultos, oscuros y casi prohibidos para ser tratados, analizados, comprendidos y aceptados.
Lo comencé a leer 📖 esta mañana y era demasiado atractivo como para parar de leer. Así que del tirón me lo he terminado. Algunos ejemplos me han dejado atónito 😮, con otros me he sentido reflejado 🙈, eso si… a la pregunta ¿soy yo normal? No sé qué contestar 😝
Tiene sus puntos interesantes (hay ciertas filias y parafilias sobre las que preferiría no haber leído ni sabido nada nunca...), pero no creo que todas las "conductas" de las que habla este libro se puedan abordar a partir de las mismas categorías, por muchas matizaciones que pueda hacer el autor.
Ni tan mal, tampoco profundiza mucho, pero es súper necesario para los que no conocen el tema.
"El orgasmo nos muestra a Dios. Únicamente debemos cuidar de que nadie tenga que ver al diablo para que nosotros podamos alcanzar nuestra religiosidad más pura"