Una tarde de junio de 2005, Sarah Katz, una escritora, artista plástica y mecenas de ochenta y ocho años, es sorprendida en su departamento de Recoleta por seis enfermeros que, con el consentimiento de sus hijas, la internan en un hospital psiquiátrico. ¿El motivo? El comportamiento extraño de Sarah, que, según las hijas, incluye el despilfarro de la fortuna familiar, una vida sexualmente activa y un estilo de vida inadecuado para su edad. A eso se suma un dudoso diagnóstico de demencia frontotemporal firmado por el joven y ambicioso neurólogo Orlando Narvaja. Lo que sigue es la lucha de Sarah por romper el cerco que le impone su familia, el escándalo mediático y la disputa judicial en el seno de una de las familias más renombradas de la aristocracia argentina. Con un pie en la ficción y otro en la realidad, Natalia Zito se sumerge en el conflicto familiar de una clase cuyos códigos parecen indescifrables para los de afuera y relata una historia que interpela y abre el juego a los límites de la salud mental y la vulnerabilidad de la vejez.
Nació en Buenos Aires en 1977. Es escritora y psicoanalista. Licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires, en 2014 publicó Agua del mismo caño (cuentos), que adaptó luego para teatro en la obra El momento desnudo. En 2011 obtuvo el primer premio del concurso de microrrelato de la editorial Outsider, en 2012 la mención especial del concurso Itaú Digital y en 2013 el primer premio del concurso de crónica de la revista Anfibia. Cuentos y relatos suyos integran las antologías La frontera durante (2014), 8choy8cho (2014), El placer de las curvas (2015), Pobre diablo (2016), Persistencia (2017) y la edición especial Cien argentinos de la Revista Luvina de la Universidad de Guadalajara (2014). Ha publicado en Clarín, Anfibia, Lamujerdemivida, Paco, Hoy Día Córdoba y varios sitios de contenidos culturales, así como en revistas y medios especializados en psicoanálisis. Desde 2004 dirige una pequeña escuela de posgrado para jóvenes graduados de psicología. Tiene formación actoral y participó de la película El cielo del centauro (2015), dirigida por Hugo Santiago. Coordina “Escribir con otros”, taller de lectura y escritura para adultos y adolescentes.
Novela con tintes de crónica que está basada en un hecho real ocurrido en Argentina y que afectó a una anciana millonaria e involucró a un famoso neurocirujano que hoy transita los caminos de la política. Interesante aunque en las partes donde se detallaba el funcionamiento del cerebro se hacía algo tediosa.
La protagonista de la novela de Natalia Zito, Sara Katz, es el nombre ficticio con el que se narra la historia de Natalia Kohen: artista, mecenas y empresaria. Una figura reconocida en el ámbito cultural que saltó a la escena pública en 2005, cuando, a sus 88 años, fue ingresada por la fuerza en una institución de salud mental por decisión de sus hijas. Quien avaló e impulsó esa internación fue el neurólogo —y hoy diputado nacional— Facundo Manes, con un diagnóstico de demencia que despertó fuertes cuestionamientos en los ámbitos de la salud, la justicia y la sociedad. En el posfacio, la autora se interroga: “¿Cuál es el indicador para considerar patológica a una conducta disruptiva, incómoda, excéntrica?” La pregunta resuena como un eco que trasciende el caso particular y se instala en un debate mayor: ¿dónde se traza la frontera entre la singularidad y la enfermedad? ¿qué voces autorizadas definen qué es lo normal y qué debe ser silenciado o confinado en nombre de la salud? Zito tensiona la idea misma de cordura, mostrando cómo las instituciones no solo diagnostican cuerpos y mentes, sino que también administran obediencias, deciden qué subjetividades son tolerables y cuáles deben ser corregidas. No se puede evitar pensar en la fragilidad de esos límites: ¿cuánto de lo que llamamos locura no es, en verdad, una manera distinta de habitar el mundo? Si de mi gusto personal dependiera, las dejaría correr. Bienvenidas sean las locuras que incomodan, que desafían lo instituido, que estallan en la grieta de la norma como una revelación. La novela parece recordarnos que toda sociedad construye su idea de orden a costa de sacrificar lo que no encaja. Y sin embargo, son justamente esas vidas excéntricas, excesivas, las que ensanchan el campo de lo posible. Tal vez la verdadera enfermedad no resida en quienes se apartan, sino en la pulsión de controlar, etiquetar y domesticar lo irreductible. De allí que el gesto de Zito no sea solo narrar un caso, sino abrir una grieta: un espacio para pensar la locura como potencia, como territorio de libertad y no solo como diagnóstico. Resulta inevitable recorrer los nombres de los personajes como si fueran acertijos que piden ser descifrados. ¡Que levante la mano quien haya leído esta novela sin recurrir a Google! Esa tensión entre lo ficticio y lo real, entre el disfraz del nombre y la transparencia de la referencia, convierte a la lectura en un ejercicio de complicidad. Uno de los grandes aciertos de Zito son las preguntas que plantea en los dos capítulos finales. No toma una posición cerrada ni impone respuestas. Presenta los hechos en clave narrativa —la única forma, confiesa, en la que podría contarlos—, y desde allí cuestiona las etiquetas, abre debates y deja la inquietud para que sea el propio lector quien se formule, una y otra vez, las mismas u otras preguntas. Esa apertura convierte la novela en algo más que una reconstrucción biográfica: es un espacio de resonancia, un espejo que devuelve las dudas esenciales sobre qué hacemos con la diferencia, con la desobediencia, con aquello que incomoda. Y es en esa indecisión, en esa negativa a clausurar el sentido, donde la obra despliega su fuerza: la de un relato que no dicta verdades, sino que enciende preguntas que acompañan mucho después de cerrar el libro. Quizás, al final, lo que la novela de Zito nos recuerda es que toda vida contada es también una disputa por el sentido: la de Sara Katz/Natalia Kohen, arrancada de sí misma en nombre de la cordura, y la de quienes la narran para devolverle, aunque sea en la ficción, un lugar de dignidad. Leer esta historia es aceptar que la locura puede ser, más que un diagnóstico, una forma de resistencia: un modo de insistir en la singularidad frente al mandato de lo uniforme. Y en esa insistencia, en ese no doblegarse, acaso resida la mayor verdad de la literatura: dar voz a aquello que el poder quisiera volver silencio.
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En este libro todo es increíble: la historia, las preguntas, los personajes, la narración, la estructura narrativa, la inclusión de la voz de la autora en un posfacio, la conexión emocional con las problemáticas de fondo (vejez, deseo y salud mental).
Esta es la versión ficcionalizada de una historia real. Sarah Katz (excéntrica millonaria, artista y mecenas) es internada y encerrada en un hospital psiquiatrico debido, según sus hijas, a un comportamiento inusual, lujurioso, extraño y despilfarrador. Este encierro se logra, en gran parte, a la intervención de un ambicioso neurólogo con ansias de crecer a como de lugar.
Si bien al principio me costó conectarme con el ritmo y el estilo del libro, la historia es tan rica que no hay forma de no engacharse. Sentimos el dolor y la soledad de Sarah. Odiamos al tremendo villano que es el neurologo Narvaja. Nos preguntamos que lleva a una familia a esa situacion, a unas hijas a limitar el placer y la libertad de su madre.
Un libro que regala muchos analisis. Desde la mirada represora y condescendiente de la sociedad moderna con la tercera edad, pasando sobre el poder del dinero sobre todos los aspectos de la vida, hasta el rol de la justicia en la real ayuda a las personas que necesitaban ayuda.
Por el balance entre lo informativo y lo ficcional creo que es un buen libro de verano. Brinda la opción de expandir la experiencia de lectura con la tremenda cantidad de material periodístico que hay sobre el caso, hasta hay un cortometraje de media hora sobre el caso.
📚 La realidad siempre supera lo que la ficción pueda imaginar por eso, la autora, toma un caso real que conmocionó a la opinión pública y ahonda en su cómo y su por qué. Sarah (en realidad Natalia Kohen) es una mujer de 88 años, viuda, artista, millonaria y benefactora de múltiples actividades cuyas hijas acuden a un médico (hoy político conocido) para forzar su internación en una clínica psiquiátrica. Internación compulsiva, juicio de insania, y sus consecuencias sirven para pensar y plantearse múltiples cuestiones que trascienden el caso particular.
📖 La vejez y la libertad, el vínculo materno filial, la salud mental, la ética profesional, el manejo del dinero y las relaciones familiares, la clase y el círculo social, los intereses creados y un proceso judicial que dice proteger pero desampara. Temas que, aún a veinte años de los acontecimientos, interpelan y conmueven.
✒️ Ágil, atrapante, incisivo y profundo. Sin dogmas ni prejuicios, "un compendio de preguntas" que busca la verdad y propone a quien lee participar de la búsqueda y desentrañar la propia. ¡Muuuy, muuuuuy bueno!
La forma en la q está escrita es medio confusa y no va con los tiempos, como q salta de un capítulo a otro en tiempo y en algunos puntos quedás recalculando de quién habla y en qué contexto está situado. Nombra mucha gente innecesariamente para mi gusto. Pero el libro me gustó. --- Cuenta la historia de Sarah, una artista ya de 86 años q las hijas internan en un neuropsiquiátrico y quieren ser su albacea legal y declararla incompetente para manejar plata, ya q ellas decían q la despilfarraba con sus amigos artistas y fiestas y joyas y etc.
La internan con un diagnóstico medio agarrado de los pelos en una clínica q tenía a Orlando Narvaja, un médico q se estaba abriendo paso en el rubro medicinal. Él trata el caso de Sarah personalmente y hace muchas cosas dudosas legalmente, tipo, interna a esta mujer con un diagnóstico ficticio. Sarah pasa 27 días internada, sin tener contacto con nadie más q sus hijas, xq lo tenía prohibido. Hasta q logra comunicarse con un amigo y rogarle q la saque de ahí.
Me gusta como está planteado el libro y la forma en que Natalia escribe. La escritura se nota trabajada y se disfrutan los distintos planteos e interrogantes que se van desarrollando a lo largo del relato. Pero también me pareció reiterativo y plagado de datos médicos y legales que pesaron más de lo que hubiera preferido. Mucho nivel de detalle que me alejo de la experiencia y me interrumpió constantemente el ritmo 🥱
Este libro me hizo pensar mucho en los límites entre la locura y la cordura, me hizo pensar cómo en cada tiempo y en cada contexto definimos ese límite según nuestros intereses. Me gustó más la película pero leer el libro le agregó matices necesarios
El estilo de escritura de Natalia Zito es interesante, fresco, directo, va al punto, algo sarcástico, capta la atención. Con toque local que permite visualizar a los personajes y a la vez universal, sucede y sucedió en cualquier lugar entre padres e hijos. Lo agarré y no lo pude dejar. Excelente
"El experimento de Rosenhan (enviar pacientes sanos a guardias psiquiátricas representando tener síntomas - que eran inventados - y donde todos fueron internados y diagnosticados con enfermedades psiquiátricas) no realiza una crítica al hecho de que los pacientes hayan sido admitidos... El punto sensible es el mantenimiento de la internación aún en ausencia de síntomas que la justifiquen." (98)
Sarah es una mujer, artista, madre, abuela y millonaria, que a sus 88 años comete el terrible pecado de querer disfrutar su vida, compartir su riqueza con sus amigos y con quien ella decide y se siente a gusto. Sus hijas y sus maridos (o concubinos como Sarah les dice) no soportan la idea de que su madre esté dilapidando su dinero y con la pantalla de que no la ven bien, que es por su bienestar y para cuidarla, recurren a cuanto profesional de la cabeza encuentran - psiquiatras, neurólogos, etc.- para lograr un diagnóstico que les sea favorable a ellas y logran la internación de Sarah en un centro psiquiátrico. Sarah pasará allí 27 noches, luego de las cuales, y con la ayuda de una mujer que se apiada de ella y que tiene a su hijo internado allí, logrará salir para continuar con una terrible lucha judicial. Contando un poco del pasado e intercalando momentos del presente, la autora irá contando estos emotivos hechos, basada en una historia real.
"Los libros disimulan su signo pesos detrás de la mirada celosa de su dueño, hasta que el bolsillo aprieta y pasan de ser un tesoro intocable a una mercancía. (196) 😢
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