El orden del Aleph es una exploración de la estética de Jorge Luis Borges a partir de su cuento más célebre, en una lectura que entreteje la filología, la cartografía, la filosofía y la historia para revelar las fuentes originales del relato y sus intuiciones finales, en particular las relacionadas con el contexto histórico en que fue escrito, en 1945, como una respuesta –melancólica pero esperanzada– a los horrores de su tiempo: el Holocausto, los bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki, la Guerra Mundial que llegaba a su fin.
En este compendio de relatos, referencias, descubrimientos, juegos de espejos y misterios, Gustavo Faverón se pone en la piel de uno de los personajes más interesantes del universo borgeano, Erik Lönnrot, el protagonista de «La muerte y la brújula», para descifrar, como un detective libresco, lo que esconde Borges en el universo metafórico y simbólico de «El Aleph». De esta manera recorremos, desde la obra del autor argentino, pistas ocultas en Las mil y una noches, La Divina Comedia, la Biblia, Anatomía de la melancolía o Hamlet; o en la obra de autores y personajes históricos como Tycho Brahe, Thomas Browne, Benedetto Croce, Thomas De Quincey, Edgar Allan Poe o Franz Kafka.
El orden del Aleph es un laberinto, y al mismo tiempo es un mapa que nos ayuda a caminar por los laberintos de la literatura de Jorge Luis Borges y es, también, un generoso ejercicio de lectura compartida, una mirada hacia las conexiones que emergen cuando nos asomamos a «ese objeto secreto y conjetural... el inconcebible universo».
En la obra de Gustavo Faverón Patriau, escritor y crítico literario peruano, se emprende una exploración de los recovecos más oscuros de la mente humana y de la sociedad. Mediante un estilo que entrelaza lo filosófico y lo literario, Faverón aborda temas como la violencia, la memoria y las fracturas culturales.
Faverón Patriau no solo es novelista, su formación como docente universitario, con estudios en literatura y crítica en Estados Unidos, le ha permitido desarrollar un enfoque analítico que trasciende lo meramente creativo. Como investigador académico ha profundizado en la crítica literaria y cultural, ofreciendo un diálogo constante entre el análisis teórico y la expresión literaria.
Entre sus libros más reconocidos se encuentran El Anticuario (2010), una novela psicológica que combina misterio y reflexión filosófica, y Vivir abajo (2018), una obra que explora la violencia y la descomposición social desde una perspectiva profundamente humana. Estas novelas han sido elogiadas por su complejidad estructural y temática, y han llevado a Faverón a ser considerado una de las plumas más importantes de su generación. Ambos títulos destacan por su capacidad para entrelazar relatos aparentemente fragmentados, creando una narrativa que invita a la relectura y al análisis detallado. Con una prosa envolvente y reflexiva, logra trasladar al lector a escenarios tan inquietantes como fascinantes, invitándolo a cuestionar sus propias percepciones.
Con Minimosca, publicada en 2024, prosigue su proyecto creativo con otro ejemplo de narrativa de intrincada estructura y elementos que entremezclan lo imaginativo con los hechos reales, constatando así la gran ambición de su propuesta literaria.
Una monografía sobre "El Aleph" de tamaño libro parece anticipar un alto grado de detalle y profundidad. El lector de "El orden del Aleph", sin embargo, ve defraudada esta expectativa rápidamente. Por un lado, porque la interpretación del relato como una especie de fábula política sobre los horrores del nazismo y de la amenaza nuclear resulta muy especulativa y muy poco convincente. En lugar de las pruebas textuales que tal lectura reclamaría, Faverón entretiene decenas de páginas con dibujos de las bombas de Hiroshima y Nagasaki que aparecieron en los diarios de la época y que Borges "podría" haber visto, entre otras argumentaciones más o menos ociosas e imaginativas. Por otro lado, porque cuando desciende al nivel del detalle erudito suele errar de forma algo incomprensible, delatando que su estudio no está todo lo informado que debería. Por ejemplo, refiriéndose a la "Historia del guerrero y la cautiva", donde Borges cita a Croce y a Gibbon entre sus fuentes, comenta pedantemente en la p. 261: "Sobra decir que la historia del bárbaro, Droctulft, no aparece en las páginas de Croce (ni en las del 'Decline and Fall' de Gibbon, que el narrador también ofrece como fuente)". Basta una sencilla consulta bibliográfica (o una búsqueda en internet) para comprobar que Borges era sincero y Faverón, en cambio, hipercrítico.
El tipo de lectura obsesiva -a menudo excesiva, dudosa, especulativa- que Borges habría aprobado. Un libro deslumbrante, cuyo mayor mérito es incentivar la lectura y la relectura del autor argentino
Maravilloso. Agradecida por el trabajo de Faverón. Una se sumerge en el universo de Borges y siempre siente que hay profundidades que no puede alcanzar. Eso siempre será así pero Faverón nos da la mano y nos ayuda a explorar todo ese mundo con una linterna que bien podría ser una linterna mágica. Nos asoma al abismo y nos ayuda a ver todo aquello que no podemos ver porque no nos era visible o porque es inmirable. Incluso podemos inventar y así ir ampliando el mundo Borgiano de igual manera que se hizo con las mil y una noches. Porque los universos están unos dentro de otros y porque son infinitos. El de Borges, también lo es.