Periodista freelance: aparecieron textos en Crisis, Brando, Revista Ñ, Rolling Stone, Ni a palos, Eterna Cadencia, suplemento Cultura de Clarín, Radar de Página/12, suplemento Cultura de Tiempo Argentino, Inrockuptibles, Bacanal, Otra Parte, Anfibia, La Agenda, el suplemento Ideas de La Nación, Playboy Argentina, Revista Acción, Suplemento Literario Télam, Haciendo cine y Ahora Semanal (España).
Publicó Jada Fire (Difusión Alterna, 2011), Los Mantenidos(Funesiana, 2011), Tirando los perros (Gigante, 2012), 23 patadas en la cabeza (Difusión Alterna, 2013, Eloisa Cartonera, 2015), Humo (Vox, 2013), Calle(Milena Caserola, 2013), El condensador de flujo(La carretilla roja, 2015), Los Wachos (Editorial Conejos, 2015), Fractura expuesta(Interzona, 2015), La vida real(Viajero Insomne, 2015), Suena el afilador de cuchillos (Nulú Bonsai, 2016), 2 Poemas (Ediciones Arroyo, 2016), Working class hero (El ojo del mármol, 2016), Rejas (La carretilla roja, 2016) y Violencia doméstica (Santos locos, 2016)
Participó de las antologías: Esto pasa. Poesía en Buenos Aires (Llanto del mudo, 2015), Nunca seré poesía. Obra poética de Ricky Espinosa (Milena Caserola, 2015), Una remera rockera (ArteZeta, 2016) y Pobre diablo (Pelos de punta, 2016)
El otro día en unas historias de IG hablaban de lo lindo que es el tren Roca si se lo viera con otra mirada, y la verdad es que no me pareció por momentos estéticamente bello lo que ahí se presenta. Pero lo que hace poéticamente Lezcano con el barrio de Constitución por ejemplo, es bello, le da un giro interesante al describirnos situaciones, que no las pinta bonito, sino que las pinta tal cual son, claramente un garrón… Pero de eso se trata la vida, de eso tiene un poco el poeta para contar, situaciones, pensamientos, descripciones de cosas que le son latentes a la mayor parte de quienes cayeron en la gran ciudad y se ganan el mango día a día. Por otra parte le cité el libro a un amigo de la oficina y me lo tildó como poesía villera, poesía de barrio, pero ni el sabía de que iba este libro ni tampoco conoce al autor. En fin, un poco de la volada, cruda y extraña realidad está en este libro. Anímense.
Me encanta la poesía honesta, de escritores que son conscientes de quienes son y de como escriben . Walter es eso, es honestidad mezclada con acidez y un poco de cinismo, de un romanticismo fundamental en estos tiempos que rescata que no hay estilo más libre en dónde más uno puede hacer lo que se le canta como la poesía.
Es fácil identificarse con el autor y a la vez descubrir una ciudad a través de relatos que desdibujan la línea entre prosa y poesía. Muchos errores tipográficos y espacios dobles entre palabras que podrían corregirse fácilmente con una revisión.