"Dos detectives ante un barril" y otros casos de Sherlock Holmes.
De Mark Twain, J.M. Barrie y otros grandes autores
La historia contiene dos arcos de venganzas. En el arco primario, una joven rica es abusada, humillada y abandonada por su nuevo marido, Jacob Fuller, con quien se casa en contra de los deseos de su padre.
Este volumen contiene los relatos:
"Dos detectives ante un barril", de Mark Twain "Una tarde con Sherlock Holmes", de James M. Barrie "Los dos colaboradores", de James M. Barrie "El difunto Sherlock Holmes", de James M. Barrie "El hombre que «superó» a Sherlock Holmes", de Joseph Baron "Una luna de miel interrumpida", de A. Cone And Oil (Charles C. Rothwell) "La recrudescencia de Sherlock Holmes", de Frank Marshall White "El Sr. Holmes resuelve una cuestión de autoría", de John Kendrick Bangs "El desenmascaramiento de Sherlock Holmes", de Arthur Chapman "Del diario de Sherlock Holmes", de Maurice Baring "La Mona Lisa", de Carolyn Wells "El bebé perdido", de Carolyn Wells "La cuerda de tender", de Carolyn Wells
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Samuel Langhorne Clemens, known by the pen name Mark Twain, was an American writer, humorist and essayist. He was praised as the "greatest humorist the United States has produced," with William Faulkner calling him "the father of American literature." His novels include The Adventures of Tom Sawyer (1876) and its sequel, Adventures of Huckleberry Finn (1884), with the latter often called the "Great American Novel." Twain also wrote A Connecticut Yankee in King Arthur's Court (1889) and Pudd'nhead Wilson (1894), and co-wrote The Gilded Age: A Tale of Today (1873) with Charles Dudley Warner.
Es menester valorar cada uno de los relatos presentados en este compendio de manera individual:
"Dos detectives ante un barril". 3/5. Se me ha hecho un poco denso el relato para realmente apenas presentar al detective en solo la segunda parte del relato. Casi emula el estilo de "Estudio en escarlata" presentando un relato dentro del relato pero queda lejos del nivel.
"Una tarde con Sherlock Holmes", 2/5. Pastiche humorístico, pero que no tiene nada reseñable en especial.
"Los dos colaboradores", 3/5. Mejora el anterior. Breve pero un buen guiño a la relación del detective con su autor.
"El difunto Sherlock Holmes", 4/5. De los tres de J.M. Barrie de esta antología, es el mejor. Un repaso desde la sátira más inteligente hacia los hechos narrados en "El problema final" y su conexión con la vida real en el momento en que Doyle optó por poner fin a la vida del detective.
"El hombre que «superó» a Sherlock Holmes", 2/5. No me convence, simplemente.
"Una luna de miel interrumpida", 3/5. No sabría qué opinar. Puede ser una parodia muy inteligente o un relato que carece de sentido. En cualquier caso una interesante reescritura sobre la figura del detective.
"La recrudescencia de Sherlock Holmes", 3/5. Aunque los motivos para presentar a Watson en Estados Unidos parece ser un "porque patatas", este reencuentro entre los personajes me ha resultado simpático.
"El Sr. Holmes resuelve una cuestión de autoría". 2/5. Shackespeare, Cleopatra, Guy Fawkes, Anne Hathaway, Holmes... Parece una versión cutre de las "spoof movies" que en lugar de parodiar una película en concreto se basan en meter personajes porque sí.
"El desenmascaramiento de Sherlock Holmes". 4/5. La mezcla de Holmes con Dupin siendo conscientes de que ambos son personajes escritos por otros es impagable.
"Del diario de Sherlock Holmes". 3/5. Siempre es interesante ver una narración desde el punto de vista del detective, que ni siquiera este es capaz de ahorrarse ciertas florituras como en más de una ocasión reprochó a Watson.
"La Mona Lisa". 3/5. De los tres relatos de Carolyn Wells es el único que llega a convencerme. A pesar de su falta de coherencia.
"El bebé perdido". 2/5. Más de lo mismo, pero empieza a ser un poco repetitivo el esquema.
"La cuerda de tender". 2/5. El más flojo de todos. Cuando la narración, incluso desde la parodia, deja de tomarse en serio a si misma, cuesta pillarle el punto.
Se entiende el porqué de las calificaciones bajas de este ejemplar, la compilación de relatos pertenecen al periodo en que Conan Doyle dejó de escribir sobre Sherlock y algunos relatos a años posteriores cuando ya había retornado, y en esta ocasión los relatos recogidos son de diferentes autores. Causa sorpresa encontrar una historia escrita por Mark Twain, aunque deja mucho que desear, en el intermedio encontramos relatos cortos, algunos jocoso, otros parodiando a Sherlock o casi que caricaturalizandolo, también otro más interesantes donde Sherlock entra en contacto con otros personajes literarios, haciendo de estos cortos relatos muy entretenidos. Sin embargo al final a mi parecer, los relatos vuelven a flaquear, al mostrar a Sherlock dentro de una liga de detectives famosos, junto con otros personajes literarios, pero que no pueden resolver los casos de manera exitosa.
Di questa antologia risultano più interessanti gli aspetti storici che quelle narrativi. Questi ultimi più impegnati a spingere sui tratti parodistici che sul costruire la risoluzione di un mistero. Non c'è lo scrupolo di ripercorrere le linee del canone, come è obbligo per gli appassionati che hanno ripreso liberamente il personaggio a circa un secolo di distanza, una volta scaduti i diritti. Si prende semplicemente il personaggio, esasperandone alcune caratteristiche per renderlo più riconoscibile, e lo si colloca in una storia che ha altre finalità, se non proprio quelle di prendere in giro il metodo di Sherlock Holmes. Così fa Mark Twain, che gli oppone un infallibile lettore di tracce che risolve i suoi casi senza astrusi ragionamenti, oppure Carolyn Wells che lo mette alla presidenza di un club che costituisce una formidabile fotografia dei protagonisti della letteratura gialla dei primi anni del XX secolo. Diverso è il caso del creatore di Peter Pan, J.M. Barrie, che si rivolge ironicamente all'amico Artur Conan Doyle con alcune frecciatine datate negli anni del Grande Iato. Quindi, a libro chiuso, più che dalla lettura dei racconti mi rendo conto di aver provato piacere dal rilevare perticolari dalla realtà parallela e contemporanea dei tempi di Sherlock Holmes, che all'autore del Canone non interessavano perché già facevano parte della quotidianità nel quale i suoi lettori erano immersi. Quegli stessi particolari sui quali i tanti epigoni che cercano di ricostruire le atmosfere di quel tempo, a freddo ai giorni nostri, devono cercare di non inciampare malamente anche nel raccontare storie che non passano per Baker Street.