En el extremo sur de nuestro planeta se esconde un territorio que fue desconocido para los humanos durante la mayor parte de su historia: Antártida. Durante siglos, los más audaces exploradores cruzaron los océanos y protagonizaron extraordinarias hazañas en búsqueda de sus costas. Cuando sus barcos lograron sortear el embate del frío lacerante, el embrujo de sus días sin noche y la amenaza de los enormes témpanos, el que ha sido llamado "el último lugar de la Tierra" se convirtió en una obsesión.
Como los astronautas en los tiempos modernos, los humanos atravesaron una nueva frontera y se internaron como hormigas en este inconmensurable desierto de hielo para coronar con sus banderas el punto más austral del mundo. Esta es su historia.
Hoy, poco más de un siglo después de que los humanos llegaran al Polo Sur, Antártida se ha convertido en un centro de investigaciones, a donde llegan cada año expertos de todo el mundo para desarrollar estudios científicos que permiten entender nuestro planeta y el universo. El astrofísico colombiano Juan Diego Soler fue uno de ellos. En 2010 aterrizó por primera vez en esas gélidas planicies para, con el apoyo de la NASA y de la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, lanzar a la estratósfera un telescopio robótico impulsado por un globo de helio y ver la luz más allá de las estrellas. Esta también es su historia. Relatos del confín del mundo (y el universo) es un viaje a través de palabras, mapas e imágenes a uno de los lugares más misteriosos de la Tierra, el hogar de millones de pingüinos y miles de ballenas y focas. Es una travesía a un terreno inhóspito e inhumanamente frío, en compañía de quienes arriesgaron su vida en nombre de la exploración y de quienes hoy regresan allí en nombre de la ciencia.
Tener los datos de la composición de la Tierra, los animales que la habitan, los procesos biológicos que los y nos movilizan, los fenómenos físicos y químicos en los que se organizan algunos hechos de la vida no es contar con saber. "Solo quien ha hecho el objeto lo conoce realmente".
Existió una época en la que no se cayó en el convencimiento (ingenuo) del que adolecemos hoy. Todo está descubierto, el mundo cabe en nuestras manos, somos la cúspide evolutiva, dominamos los hecho naturales... En realidad, a pesar de miles de años y de millones de vidas humanas junto a sus ideas, no sabemos por qué estamos aquí en este planeta tan afortunado para la vida. Una mancha, una brecha en la inasible tela universal. Nosotros, unos insectos en la escala cósmica.
A estas ideas he llegado por el regalo que Juan Diego Soler nos entrega a todos aquellos que queremos y podemos recorrer "Relatos del confín del mundo (y del universo)". Este hombre, colombiano, ha hecho un trabajo para el que no encuentro y no bastan los adjetivos halagadores en que pueda pensar, realmente no le hacen total justicia.
Un trabajo de revisión histórica asombroso, una generosidad que se agradece. Despliega aspectos de su intimidad y de su carrera científica como físico en un proyecto auspiciado por la NASA, Blastpol. El lanzamiento de un telescopio en un globo, cuya misión es recoger información acerca del campo magnético que interviene en la formación de estrellas.
La riqueza de las nociones científicas acerca de la Tierra, su geografía y geología, conceptos astronómicos, los artefactos pioneros y también los actuales, Juan Diego los aproxima a nosotros con precisión y sencillez de lenguaje.
En el libro encontramos capítulos que corresponden a los relatos de las vidas de exploradores de los siglos XVI al XX, inquietos seres que no siempre eran todo bondad. Crueldad, violencia, actitud exploradora, ambición, generosidad cohabitando. Hay muchas historias: Marco Polo, Colón, Vasco de Gama, Magallanes, James Cook, Robert Falcon Scott, y mi favorito, José María Sobral, Argentino, quien no planeó, ni aspiró inicialmente a ser un pionero latinoamericano en los viajes e investigaciones a Antártida. Amé de ese hombre el hecho de que luego de tener una vida hecha se expulsara al hielo, al desencuentro de ser el único hablante del español en el grupo de hombre con quienes compartía travesía, europeos ellos, algunos creyentes de la doctrina eugenésica de la supremacía racial, y quien pese a tanto frío, carencia y fatiga se dedicó en Antártida a estudiar lenguas distintas a la suya y saberes imprescindibles para la supervivencia. Admirable que al volver a Argentina abandona la vida militar, lo cambia todo para dedicarse a estudiar geología llegando a ser el primer doctor en la materia dentro de su país.
Hay también en el escrito de Juan Diego Soler, capítulos que obedecen a notas y observaciones que realizó durante el proyecto del globo, cosas que entrañan; una fiesta de disfraces en MacMurdo, la base en la que trabajo al rigor del frío antártico, cosas graciosas también (¡qué bueno! porque en el libro hay cosas tan trágicas. Labios sellados por sangre congelada, hombres que caen al agua mientras duermen porque el suelo bajo sus bolsas de dormir se abre como una inmensa cicatriz, perros que luego de haber sido compañeros de viaje y trineo son sacrificados y ofrecidos como alimentos a otros perros que aún aguantan el viaje, a veces a otros hombres que no disponen de más alimento, un ruso que interviene en su propio cuerpo una apendectomía, en fin, en fin, en fin) como que Juan Diego se equivocara al colocar en su formulario médico, requisito para viajar a la Antártida como investigador, que sí que había tenido una cirugía en el pasado y que esta fue una amigdalectomia (extirpación de la amígdala cerebral) término no adecuado para referirse a lo que en inglés realmente quería decir. Retiro quirúrgico de las amigdalas.
“El mundo y el universo son lugares muy grandes, donde fuerzas descomunales se desatan sin reparar en nuestra existencia. Lo único que podemos hacer es disfrutar de nuestra posición en este lugar inconmensurable. Y resistir.”
Qué gran libro, cuan grande es la ciencia y qué antojo de haber sido un científico. Qué generosidad reunir todas las historias y vivencias de aquellos que se animaron a explorar la Antártida y qué nostalgia con aquellos que dejaron su vida allá, a hoy habíamos y hay muchos que no teníamos o tienen idea de todo lo que les debemos.
Seguramente pasaran generaciones tratando de encontrar la repuesta de la verdadera razón de estar aquí, mientras eso podemos tratar de pasar por esta vida, la de cada uno, haciendo el menor daño posible.
Excelente libro. El autor realiza una revisión histórica exhaustiva de grandes navegantes que exploraron la Antártida mediante una narrativa muy entretenida. Se vive en carne propia las aventuras y peripecias que realizaron estos personas por su sed de exploración y generar conocimiento. Además se acompaña con conceptos de astronomía y de vivencias personales en la construcción y pruebas de diferentes prototipos de telescopios de la Nasa. Recomendado
Un libro increíble. Una propuesta de divulgación científica muy bien documentada. La mezcla entre las aventuras en la Antártida y la experiencia investigativa del autor hacen la historia más amena.
Relatos del Confín del Mundo es un libro escrito por el astrofísico y divulgador científico colombiano Juan Diego Soler. En el libro destacan tres historias por su interés y relevancia: la historia de Robert Falcon Scott y su carrera por llegar al polo sur geográfico, la historia de Ernest Shackleton y su barco el Endurance, y la historia de Juan Diego y su camino por el mundo de la astrofísica.
La primera historia, la de Scott, nos muestra cómo una determinación y una voluntad de hierro pueden llevar a una persona a conseguir sus metas, aunque el precio a pagar sea muy alto. La segunda historia, la de Shackleton, es impresionante, y nos muestra cómo la determinación y la resiliencia son claves para sobrevivir. La tercera historia, la de Juan Diego, es inspiradora y nos muestra cómo la pasión por la ciencia puede llevar a una persona a lograr descubrir los limites de la tierra y del Universo.
En resumen, Relatos del confín del mundo es un libro que recomiendo a cualquier persona interesada en la historia y la ciencia. Además, es importante destacar lo valioso que es para Colombia tener a alguien como Juan Diego Soler como divulgador científico, ya que su trabajo es esencial para difundir el conocimiento y la pasión por la ciencia entre el público en general.
Ame este libro, cada detalle sobre las aventuras de los exploradores y la pasión con que el escritor observa y nos cuenta sobre el universo inspiran a soñar y querer ser parte de la ciencia. Soy bióloga y con este libro recordé los motivos que me llevaron a querer estudiar la vida y a maravillarme con toda la existencia. Hizo más cercano lo complejo y la cantidad de datos curiosos que rescate de este libro son un tema de conversación siempre y un puente sobre para contagiar a otros sobre las maravillas del continente blanco.
Fascinante libro donde no solo conocemos la historia personal de Juan Diego y su aporte a la investigación del cosmos; también nos aventuramos a lo que ha sido la exportación de las zonas gélidas del planeta. Es un libro enorme pero de fácil lectura. Más que recomendado
Un libro lleno de coloca y aventuras increíbles que te hace admirar la tenacidad de la especie humana y el impulso de explorar que todos llevamos dentro. Creo que somos colonizadores por naturaleza.