Este es el primer libro de un poeta indio que he leído. No conozco mucho de literatura del sudeste asiático, pues es muy poco lo que recuerdo que haya llegado de ello en colecciones literarias a Perú. Así que no tengo recursos para contextualizar el libro. Pero Tagore fue un buen inicio en esta literatura.
Hasta donde pude averiguar, con Lipika, Tagore innovó en la literatura bengalí al realizar poesía en prosa. La edición que leí fue la primera en español en 1977, aunque traducida de una versión en inglés, es decir, la traducción de una traducción. Aún así, las imágenes poéticas del libro, construidas en su mayoría en torno a la contemplación y valoración de lo cotidiano mantienen una tremenda carga poética. Creo que un motivo adicional de por qué me gustó la poesía de Tagore es que el mundo social que representa es uno urbano que mantiene aún fuertes vínculos con el entorno rural circundante, pero no de manera nostálgica como en Valdelomar, sino mucho más viva y presentista.
Como dato random puedo agregar que, luego de ganar el Nobel en 1913, Tagore se convirtió en una celebridad mundial. Leguía lo invitó para las celebraciones de la batalla de Ayacucho en 1924, pero el autor enfermó en medio del trayecto, en Argentina, por lo que no pudo visitar Perú. Sin embargo, he visto que hay un parque en su nombre en Pueblo Libre, que me late que fue construido por Leguía.