Pues concluyo la trilogía de la Nueva Republica que dio el pistolazo de salida hacia el universo expandido de Star Wars y que años después exploto en multitud de comics, libros, películas, videojuegos y lo que os queráis imaginar. Pero por mucha gratitud que le pueda tener al autor Timothy Zahn por llevar la marca de la guerra de las galaxias de nuevo a la moda en su momento, yo tengo que valorar su trilogía de forma honesta y sin ese poderoso velo llamado nostalgia. Por lo tanto debo empezar diciendo que la trilogía, si, está bien escrita y está lejos de ser un mal producto (de esos hay a rabiar en la saga), peeeeero para mi está lejos de ser la trilogía perfecta como muchísimos fans pregonan. Entiendo que en su momento fue un boom, y es verdad que es el mejor comienzo para leer el UE si quieres continuar la historia de Luke, Han y Leia después del Episodio 6. Pero fuera de eso no vas a encontrar una historia que rompa tus esquemas, sino aventuras y situaciones que beben mucho de la trilogía original.
Y si, se podría argumentar que se puede esperar de un libro de Star Wars, que quizás pido demasiado, puede, pero soy bastante consciente de que hay mucha variedad en esta saga. Con mirar lo que salió después encontraras historias políticas, de terror (hasta con zombis), algunas que llegan a rozar lo “grimdark” dentro de los límites que te pueden permitir esta franquicia claro, algunas protagonizadas por villanos (como Tarkin, Darth Plagueis, Darth Bane, etc), vamos que dentro de lo que cabe y si sabes buscar tienes variedad, así que no me vale eso de “es que es Star Wars”, porque Star Wars se ha visto que puede ser de todo. Partiendo de esto, ¿eso significa que esta trilogía no es recomendable? Ni muchísimo menos, como digo de todos los libros que llevo leídos de esta franquicia, estas han sido las más interesantes, porque amigos míos… hay cada cosa por ahí… hay una llamada… Estrellas Perdidas, que aún me produce pesadillas (y eso que los fans también la consideran de los mejor que se ha escrito en los últimos años), prefiero no pensar más en ello que me entran flashback de Vietnam.
Si tengo que valorar las cosas más positivas que tiene esta historia sin duda me quedo con los personajes, Luke, Han y Leia son los mismos personajes que te encantaron en las películas clásicas, Lando y Chewie igual, incluso tendrás al dúo mecánico de Erredos y Cetrespeo.
Pero los personajes nuevos tampoco se quedan atrás, Talon Karrde, Mara Jade, Joruus C'baoth, Gilad Pellaeon, Garm Bel Iblis y sin duda una de las estrellas de esta Trilogia, el Gran Almirante Mitth'raw'nuruodo o mejor conocido como Thrawn.
Incluso conoceremos la introducción tan emotiva en este tercer libro de un pareja de gemelos que retorcerán el statu quo de la Galaxia en el futuro, para bien y para mal, como son Jaina Solo y Jacen Solo, los hijos de Han Solo y Leia Organa Solo. Aún queda un tercero, Anakin Solo, pero ese nacerá más adelante, en la trilogía de comics de Imperio Oscuro (-pero ¿y Kylo Ren? – ¡Herejía!, ese nombre está prohibido aquí). Todos ellos personajes interesantes y algunos de ellos en futuras historias evolucionaran y tendrán mucho protagonismo.
Pero me tengo que detener un momento en Thrawn, y es que aquí vuelvo a sacar el cuchillo de la discordia y aunque lo lamente profundamente por el que es considerado de los mejores villanos de la saga, y es que me parece que yo no cazo muy bien con los personajes al estilo “Sherlock Holmes” que son profundamente inteligentes y omniscientes y está rodeado de ineptos para así demostrar aún más su superioridad táctica. Hay muchas ocasiones donde parece que nuestro amigo Chiss se las ingenia para acertar por pura conveniencia de guion, y ese torpe intento de vender que es experto en casi todos los planes del enemigo solo porque “observo el arte de cada cultura alienígena al cual me voy a enfrentar y por eso lo se casi todo”, yo no lo compro. Porque hay que hacerlo muy bien para no rozar el Deux Ex Machina y sobretodo, que gracia tiene un villano que es muy inteligente y casi todo lo adivina… y constantemente al ser una historia pura de aventuras donde los héroes no pueden ser muertos o derrotados, continuamente sus planes siempre son frustrados pero OJO, que eso también lo previo, y no es importante, porque SIEMPRE TIENE UN AS EN LA MANGA.
Pero… eres el villano, vas a perder al final Thrawn, lo sabes ¿no?
Me gusta que sea un villano imperial que no sea un villano de carton piedra ni una parodia como hay muchos en la franquicia, me gusta que valore a sus hombres y sepa premiar sus victorias, se le llega incluso a humanizar cuando sabes que es el malo a derrotar, de verdad que eso tiene su valor. Pero me sigue haciendo muy poca gracia como el autor se regodea en Thrawn como su personaje predilecto (y es algo que ya se ve que es característico del autor en futuras obras, sobretodo en la trilogía protagonizada por el mismo Thrawn dentro del canon Disney). Aunque debo decir que en este libro queda eclipsado su protagonismo de villano por la amenaza más sobrenatural, de la Fuerza, como es el loco de Joruus C'baoth (haciendo una analogía a como Tarkin era el villano más enfocado en el Imperio en el Episodio 4, y en el 6 siéndolo directamente Palpatine y Vader). Y el final de Thrawn, sin duda me ha convencido, es poético en cierto sentido y un poco irónico, buen cierre de personaje y de los pocos momentos donde le vemos errar de verdad en su lógica.
En resumidas cuentas, una trilogía sencilla, divertida, que cumple su prometido, que gustara más a unos que vayan buscando un enfoque más parecido a la trilogía original, donde las aventurillas y los héroes rebeldes luchando contra las cuerdas contra una superioridad imperial clara y saliendo victoriosos por el poder de la Fuerza son el factor más representativo.
Ahora tendré que adentrarme en otra trilogía muy diferente y sí que más polémica, la trilogía de comics de Imperio Oscuro. Aunque quien no suela leer comics, la siguiente trilogía de novelas después de esta que salió en la época fue la Trilogía de la Academia Jedi, otra también tan amada como denostada por los fans. Y con esto me despido, que la Fuerza os acompañe jóvenes padawans y recordar, temer el poder de Disne… perdón, del Imperio.