Desguace es un libro existencial, porque que se asoma desde la serenidad, a veces desde el humor, al misterioso deterioro de los cuerpos. Pero, también, es un libro atravesado por la meditación y la contemplación, porque intenta desguazar lo aprendido para tener una visión más limpia de la realidad. En Desguace la experiencia de vivir se intensifica a través del asombro cotidiano, de lo incomprensible, del amor y de una mirada poética en permanente contacto con la fragilidad y la muerte.