"La vida intrusa" es la primera novela de Leonardo de León (Minas, 1983). Obtuvo la 1era Mención del Premio Juan Carlos Onetti. Se trata de un extenso autorretrato del autor, en paralelo a un autorretrato de la propia novela, con un discurso lírico e intruso que atraviesa el texto de principio a fin. Se percibe la influencia diáfana de autores experimentales como Édouard Levé y David Markson.
Días atrás les hablé de la publicación más reciente de Leonardo De León, «La vida enferma». Lo que no sabía al leer esa novela es que el “germen” de esa enfermedad había nacido en este libro anterior, y que el proyecto aún constará de una tercera parte que esperamos con ansiedad 🤓 «La vida intrusa» es una novela de ciento treinta y un páginas y un solo párrafo. Leerla implica aceptar ese pacto con el autor y con el libro del frenesí imparable de la literatura, de esa reacción desatada del ímpetu creativo y la necesidad de decir y escribir. De revelarse ante el lector, de retratarse como escritor y también como ser humano. El autor de esta novela es profesor, es poeta, es novelista, y frase a frase va construyéndose a sí mismo con todas sus virtudes y defectos, sin velos. Entre recuerdos, manías, anécdotas, y descubrimientos, se gesta un libro, una novela de múltiples posibilidades, infinita, que puede ser o no ser. Pero también hay algo más maravilloso y a cuyo juego me presté apenas lo adiviné entre sus páginas: un poema. El poema también va naciendo verso a verso. Yo recurrí a una libreta y comencé a copiarlo como se iba presentando, y obtuve un poema de unas siete páginas que es casi una copia apócrifa debido al desaliño de los versos, pero que resulta en una lectura deliciosa que disfruté tanto como embarcarme en la novela. Ahí estaba el Viejo/Autor siendo un Joven/Autor y siguiendo sus pasos, buscando las pistas de su literatura, fui yo esta vez el Joven/Aprendiz, semilla también del que luego aparece en «La vida enferma» con voz propia. Así me tomé esta aventura de «La vida intrusa», sin brújulas, guiada por instinto y convicción en la maravilla de la literatura a través de un libro que se siente honesto, jugado, loco y profundamente conmovedor. Sí, reitero: soy re fan de Leonardo de León.