Este libro trata de esos vericuetos del cerebro por donde corretean las letras, y de cómo con ellas se enciende una nueva luz para uno mismo y el universo que contempla. Y del largo camino que entrelaza lenguaje y lectura. Y también, sobre todo, de cómo se aprende a leer. Pues la lectura transforma el cerebro en su química y en su física, a través de procesos de "recableado neuronal" en los que el cerebro "reinventa" caminos que logran, por ejemplo, que las personas ciegas o los niños que tienen dificultades con la lectura puedan leer bien y alcancen una fluidez de lectura tan alta como la de cualquier otra persona. La neuroeducación nos señala la importancia de esos mecanismos que son la emoción y el chispazo de la curiosidad, y con ellos la apertura de esa ventana que es la atención, y los mecanismos conscientes que nos conducen al aprendizaje y la memoria.
"Y es que no deberíamos olvidar que las palabras escritas (y también habladas) son como barquitos que transportan un mensaje, pero que navegan en ese mar de tiempo inmenso, y tantas veces proceloso, que es la emoción."
Llegué a él después de su libro Neuroeducación, el cual me gustó bastante. El comienzo se me hizo bastante pesado por el vocabulario que se utiliza. Pero a medida que avanzas en él, los conceptos se clarifican. He disfrutado, sobre todo las últimas 100 páginas por la pasión y dedicación con las que están escritas. ¡Lo recomiendo!