Un rescate. Un libro de culto, piedra angular de la narrativa de Juan José Saer. Estos cuentos, publicados por única vez en 1967, inauguran una nueva modalidad de relato que se vincula con Cicatrices y Nadie nada nunca. Dijo Ricardo Piglia de este libro: "El gran libro de relatos de Juan José Saer. Un libro de culto. El libro que cambió la forma del relato después de Jorge Luis Borges. Una obra maestra del cuento. El nuevo narrador argentino".
Juan José Saer was an Argentine writer, considered one of the most important in Latin American literature and in Spanish-language literature of the 20th century. He is considered the most important writer of Argentina after Jorge Luis Borges and the best Argentine writer of the second half of the 20th century.
“Sombras sobre vidrio esmerilado” es el cuento por el cual llegué a este libro y el que más me gustó. Es una historia triste en que se asoma Tomatis, un personaje que frecuenta la obra de Saer pero yo crucé solo una vez caminando las veintiuna cuadras de Glosa. Todos los cuentos son muy buenos, uno que me gustó mucho fue “Barro cocido” donde hay una sequía que parece que nunca va a terminar y un tal Salas narra sequías peores, después de venir desde El limonero real donde hablaba de inundaciones. Son seis cuentos, en todos, creo, aparecen personajes de obras de Saer pero en dos yo no reconocí a ninguno porque leí pocas novelas del autor, estamos en eso.
El primer cuento " Sombras sobre vidrio esmerilado" ya paga todo el libro. No sé cómo no fue una novela corta. Bien saeriano, espléndido. Los otros cuentos los disfruté, pero son mucho menores. Debería releerlos a todos.
Arranca y te pega una trompada con Sombras... Después siempre se repiten los ojos, se repite el sol, se repiten las sombras. Leerlo de corrido es ser invadido por dejavúes cada cinco frases, siempre vuelve o va hacia adelante, la escritura anafórica, cuando se la lee por primera vez, despues será catafórica también, porque la relectura es obligada.
2 estrellas a comparación de otras cosas que he leído de Saer. No logré conectar con ningún cuento, sólo con el primero.
En él, "Sombras sobre vidrio esmerilado" la protagonista, Adelina Flores, una poetisa, experimenta un día aparentemente común en la casa de su hermana. Sentada en un sillón de Viena, Adelina observa a través del vidrio esmerilado de la puerta del baño la sombra de su cuñado, Leopoldo. Este pequeño momento, en el que su hermana Susana ha salido al médico, altera la rutina diaria y provoca en Adelina una profunda reflexión sobre el tiempo y su vida.
La narración se desarrolla a partir de sus pensamientos sobre cómo el tiempo transforma los acontecimientos en memoria; la idea que recorre todo el cuento es que nuestra aprehensión de la realidad siempre se da a partir de recuerdos débiles e imprecisos. Por ejemplo: yo nunca voy a llegar a conocer a mi mejor amiga, sólo conoceré los recuerdos sobre ella. Recuerdos que en ningún modo reflejan lo que ella es. La conclusión es triste y bonita a la vez: no podemos entender nada del mundo porque todas las cosas/personas con las que nos relacionamos dejan de estar en el presente a partir de que entramos en contacto con ellas.
Hace un tiempo me propuse leer la obra de Saer en orden cronológico, para ir observando el avance en su escritura. En estos seis cuentos vemos la entrada del autor a la madurez de su narración. Aquí confirma su estilo, sus preocupaciones. Lleva situaciones cotidianas a otro nivel, de una manera totalmente renovadora. En un momento en que Cortazar era considerado el rey del cuento corto, Saer no buscó imitarlo creando una forma totalmente diferente y original. Salvo el cuento Paramnesia situado en época de la conquista, el resto nos muestra seres comunes, en situaciones comunes, con sus miedos, virtudes y mezquindades. Lo importante no yace tanto en lo que cuenta sino en como lo cuenta, como logra despertar el interés en estos seres y no poder despegar el ojo de la hoja. Vuelven a aparecer personajes de otras obras, como Tomatis. De los cuentos el que más me gustó es "Fotofobia". Sin duda voy a seguir leyendo y sorprendiéndome con el universo de este autor único.
La obra consta de una serie de cuentos que, de acuerdo a la contratapa, recoge personajes de otras obras del autor. Hasta aquí, la idea es buena y el recurso literario válido.
Desde un punto de vista estrictamente personal, no me han gustado los cuentos. Me resultan o bien monótonos o bien densos. Reconozco que el estilo del autor no es mi favorito, pero considerando que se trata de relatos cortos, deberían contar con alguna trama que atrape más al lector. Seguramente, tendrán una riqueza literaria desde otro plano, como ser la técnica aplicada o la utilización del lenguaje. Pero como historia, los encontré en su mayoría carentes de esencia. Son más bien como un fragmento aislado de una obra, sin comienzo ni conclusión.
Y con este libro termino la lectura de toda la prosa breve de Saer (cuentos, relatos y pequeños textos inclasificables). Este volumen me gustó particularmente ya que si bien es anterior cronológicamente a las obras donde encontramos el estilo Saereano propiamente dicho (sale dos años antes que Cicatrices) ya se aprecia su genialidad en todo su esplendor y originalidad. Todos los cuentos son de un nivel muy alto y muy parejo. .
A diferencia de “La mayor” sí recomendaría la lectura de “Unidad de lugar” a quien quiera introducirse en la obra del autor. Sin ser el más experimental y extremo, puede ser una buena puerta de entrada. Para lo demás, hay tiempo.
Me resulta incomprensible por que se habla tan poco de Saer. Es, sin lugar a dudas, una sombra de Borges y, al mismo tiempo, tiene algo sui generis. Quizás sea un cliché decir que “Sombras sobre vidrio esmerilado” es su mejor cuento. Quizás sea el mejor cuento, o uno de los mejores. Los demás cuentos son maravillosos también, aunque parezcan partir de la misma raíz. Quizás por eso “Sombras” tiende a resaltar. "Verde y negro” me pareció fantástico, intrigante, un poco inquietante. Vi un poco de Nabokov en “Fresco de mano”, un poco de Borges en “Paramnesia” y un poco de Castillo o Levrero en “Barro cocido”; pero, la mejor parte, es que todos eran él, todos eran Saer.
El primer relato es sensacional, son mil historias en una y todo se desovilla tan raramente que cuando llegas al final todo adquiere sentido. El resto de los cuentos son una maravilla descriptiva y una gran clase de suspenso.
Me gustaron los cuentos a los cuáles llegué sin esperanzas después de intentar un par de nivelas del autor. Sin embargo estos cuentos me parecieron muy buenos, recomendables.