הגיוס לצבא ועזיבת הקן נועדו להציב את חיילינו בקו האש ולהכין אותם למלחמה. אך מה שמונח לפניכם אינו סיפורה של התלקחות אפית, אלא, בראש ובראשונה, מאבק יומיומי על התמודדות עם שגרה זרה ועוינת. גיבורת הנובלה היא חיילת, והסכנות הצבאיות האורבות לה נחשפות במונולוג חד: את מקום ה"אויב" ממלאות תורנויות המטבח ולמופעי האימה אחראיות חברותיה לחדר. הדריסה של חירויות הפרט והמחסור בפרטיות ובאינטימיות מתפוצצים בפניה כרימוני הלם. המציאות החדשה שאליה נקלעה הופכת את החיילת שלנו לפצצה אנושית מתקתקת.
דרך חדרים משותפים, מקלחות ושירותים, משרדים תת קרקעיים, מסדרים ושמירות, במקצב סטטי כמעט של זמן שאינו זז, פאולינה טוכשניידר מובילה את הקורא אל לב מלחמתה של חיילת, בפרוזה עירומה המצטיינת בהבחנות מבריקות, אירוניה שחורה וחן רב. בין צחוק מתגלגל לתזוזה בחוסר נחת, אנו מגלים כי הדבר היחיד שנותר להיאבק עליו הוא הסובייקטיביות.
Paulina Tuchschneider was born in 1987 in Poland and immigrated to Israel in 1989 on the first direct flight from Warsaw to Tel Aviv.
Her debut novel, "Girl Soldier," achieved widespread acclaim, was translated into Spanish, published internationally, and later adapted into a short film. An essay on her work, "About Swimming," appeared in "Neue Rundschau," the prestigious literary journal of Fischer Verlag in Germany.
She was invited to a residency on the Costa Brava by the literary organization "Finestres." In the same castle where Truman Capote had worked on "In Cold Blood," she wrote and investigated a murder case that had occurred in her family. The book is scheduled for publication later this year.
Her most recent book, "KKK: Foundations of a Modern Woman," was published in Israel in May 2025 and quickly became a bestseller, with the first edition selling out within ten days.
Meanwhile, thanks to her mother-in-law’s son’s work in high-tech, Paulina moved with her cats to Thailand, where she now swims in the sea every day, complains about the lack of sidewalks, and is gradually reducing her use of Klonopin.
Desde la reseña parecía una historia prometedora, pero no me dejó nada más que una u otra cita destacable. Desconozco sobre temas militares y aún así siento que en la novela se tocan con poca delicadeza y/o se profundiza muy poco, en cambio hacen más foco en la limpieza y la comida en la base. Por otro lado, la protagonista: entiendo que todavía es joven para tomar dimensión del lugar en donde está pero su actitud poco empatica y caprichosa me harto, y empeoró al final cuando justifica su irresponsabilidad social con el abandono de su padre. En conclusión, no sé si soy yo, pero siento que es una historia vacía.
En la sección de destacados de la biblioteca del barrio. Se anuncia como un libro antimilitarista y que refleja una mirada femenina del ejército. Contra mis prejuicios, decido darle una oportunidad a la idea de que no puede ser que todos los israelíes sean (pon la palabra fea que quieras). Pues bien, no creo que cuente como crítica antimilitarista el relato de alguien que no puede sobrevivir sin su crema facial o su mascarilla del pelo. Me ha costado MUCHO trabajo tragar el “humor” sobre temas banales y estúpidos en el contexto de un genocidio en curso. Aunque los hechos narrados tienen lugar en 2006, la publicación es tan reciente que cada intento humorístico me ha parecido ofensivo e irrespetuoso. Aparte de que no tiene ni puta gracia, porque de verdad no la tiene, y es aburrido. Menos de cien páginas pero se hacen largas. No le saco nada positivo. ¡Abajo el Estado genocida de Israel! ¡Viva la lucha palestina! 🇵🇸
Soy de Argentina y desconozco el tema militar en Israel pero e vivido cosas más intensas en mi instrucción policial. La soldada me parece una nena caprichosa y quejica, sin ideas claras, malcriada y bastante inútil. No me parece q refleje de manera correcta lo terrible del servicio militar, si me parece interesante la manera q tiene de mostrar como ntro cuerpo dice aquello que las palabras no pueden
Lectura compleja por el momento en que la he leído. La salva el carácter antimilitarista y los fragmentos más humanos, lo que pasa es que no puedo evitar pensar en todo lo que significa ser un soldado israelí hoy mismo. Entiendo que tengo prejuicios, como todos.
באופן אישי פחות התחברתי לספר, אבל הכי מצחיק אותי זה כל הסתומים שנותנים דירוג נמוך או טוענים שהספר נותן לגיטימציה לצה"ל - זאת סאטירה על החוויה האישית שהיא עברה , בקושי הוכנסה כאו פוליטיקה, והיא ליטרלי מציינת כמה פעמים שהיא שמאלנית. לשונאי יהודים לא אכפת אם את שמאלנית, נגד מלחמה או ואטאבר. את ישראלית? את יהודיה? כתבת ספר שנקרא החיילת? מזל טוב תקבלי דירוגים נמוכים ומלא הייט, כי זה שוב באופנה לשנוא יהודים.
So I wasn't a big fan of this one (different strokes etc). The thing I find most amusing is all the anti Israel anti Zionist comments, when in reality this book says nothing positive about the IDF - the writer says multiple times how she is actually left wing and anti war. The book is full of satire and criticism towards the IDF, yet people give it low ratings not because they didn't like it, but because this book supposedly supports the IDF (it really doesn't. I'm sure this book makes right wing Israelis very angry). LOL you low rating idi*ts can't read, can you.
este librito me lo recomendó mi amiga pili porque el trabajo tira y pintó entender, pero honestamente me aburrió. no es malo, quizás la traducción hace que algo se pierda. se sabe que el servicio militar es obligatorio en israel y, por lo tanto, caen todos y todas, con y sin voluntad o vocación o siquiera saber qué hacen ahí. pero lo de la protagonista es lo más odioso que hay. es como si regina george fuese a la FDI, no sé. ubicate en la palmera.
“El golpe mortal lo asestaba mamá cuando traía el uniforme seco de casa de la vecina, que la ayudaba a lavar la ropa sucia de mi bolso. La imagen de mi madre frente a la tabla de planchar, atenta a cada pliegue, era la señal de que había llegado el momento, de que se había acabado.”
“Los lamentos me daban tanto miedo que no podía moverme. Levanté el teléfono: eran las 5 a.m. Las chicas que me rodeaban empezaron a moverse. Bajamos de las camas de un salto. Me puse el abrigo. Corrimos hasta el pozo. Podía sentir el horror y el espanto en el cuerpo. En ese momento me di cuenta de algo escalofriante: corríamos desesperadas pero en completo silencio.”
Ya dijo hace medio siglo Kurt Vonnegut que la única manera éticamente responsable de escribir sobre la guerra es desde la ironía y el mayor de los absurdos narrativos. Y, en cierto modo, esto es lo que intenta esta novela, donde la Guerra del Líbano de 2006 se ve reducida a las vivencias tragicómicas de una recluta israelí, antiheroína permanentemente asqueada por los olores, la cutrez escatológica y el absurdo cotidiano de esa rutina desquiciada del servicio militar. Sin embargo, la línea entre el alegato antibelicista y la narración superficial ególatra es muy fina y hay que ser Kurt Vonnegut para transitarla sin fracasar. Paulina Tuchschneider lo intenta -lo cual es muy meritorio- pero me temo que cae más de este último lado que del de esa pretendida crítica.
La autora cuenta su paso traumático por el ejercito de su país cuando tuvo que hacer el servicio militar. El mayor problema es que su intimidad se vio constantemente expuesta, no tenía un espacio para ella, todo era colectivo. Quién obliga a esta situación se posiciona en lo alto, sustenta el poder.
Para la autora fue una invasión de ese espacio propio al que estaba acostumbrada. Esos límites que nuestro cerebro marca como seguros desaparecieron, no solo hablo de lo físico, de esos centímetros de distancia que necesitamos de otras personas, también de los estímulos, ruidos, luces, olores, también de la vigilancia a la que estuvo sometida, del control y la amenaza, todo ello hace que su espacio personal se viera invadido y como la situación no cambió, como no pudo gestionar “sus fronteras personales” llevó a niveles de estrés elevados. Se mantuvieron, consecuencia, la debilitaron y dejaron huella.
Nuestro cerebro delimita ese espacio, cada uno de nosotros tiene un espacio personal, cada uno de nosotros tiene unos límites determinados, algunos tienen tolerancia a esa invasión y otros, como la autora, no. ¿Qué se consiguen con esa estrategia? La presión y el exceso de estímulos hace que el sujeto se acostumbre a esa invasión constante y permite, al bajar las barreras, que más cosas le alcancen, le atrapen y dirijan.
No me enganchó del todo, me llamó la atención la respuesta de la autora a esa presión, pero me faltó algo.
Lo siento, pero no puedo empatizar, por mucho que tenga 18 años, con una soldado israelí, a la que realmente se la pela todo menos su propio ombligo. Una obra que no aporta absolutamente nada, y que está narrada desde un lugar que tampoco proporciona nada más allá que rabia a la propia chavala. Está claro que con 18 años quizás tú conciencia crítica y social es dudable, pero de ahí a ésto, pufff. Así es como el Estado Genocida de Israel sigue produciendo mierda de su propia mierda. Dinero pa su dinero. Literatura para ellos. Que no digo que está cría no esté marcada, por desertora, pero vamos, ya que "te la juegas", que te valga más, que una cuantas ediciones de un escrito mediocre.
Se consigue en telegram, NO LO COMPRES. El movimiento de boicot, desinversión y sanción (BDS) contra el estado genocida de Israel incluye un boicot cultural y con la que está cayendo no creo que sea el momento para comprarle un libro a una escritora israelí. Tmb felicito a la que escribió la sinopsis porque está bastante más interesante que el libro.
Una historia corta y entretenida de lo dura que es la vida de los jovenes reclutas. Con una buena reflexión al final de lo que realmente le pasa a la gente sin que lo sepamos.
Me quedé contracturada de la tensión. Un recorte muy particular sobre la vivencia del ejército. Me gustó mucho. Hay que entenderlo en un contexto en donde la existencia de las FDI es vital para la supervivencia del estado de Israel.
"A mí me parecía un disparate que le dieran a un grupo de chicas de dieciocho años armas letales en un momento tan inquietante y sensible de sus vidas para luego advertirles que, si las perdían, pasarían el resto de sus días en la cárcel, como si ese fuera el gran peligro."
Una rareza. Recibí este libro de regalo por parte de mi pareja, que me dijo que al leer la primera página se dio cuenta que no le interesaba. Buena manera de presentar la historia, sin dudas. Yo traté de ser más abierto y leerlo entero, porque es un libro de 77 páginas y algo así no es una pérdida de tiempo (salvo que sea algo así como "el libro de los libertarios" o estupideces así).
Paulina nos cuenta la historia de una chica con crisis de ansiedad que, después de una adolescencia dónde se comprende ansiosa y atrapada por la rutina de su madre, recibe la noticia de que se debe alistar al ejército israelí. Aunque al principio lo toma como una forma de liberarse y de sobrevivir, pronto su ansiedad le empieza a jugar una mala pasada.
A ver, no es un espanto. La historia entretiene, hay partes muy escatológicas que dan risa, bastante crítica al servicio militar (poco sutil, por supuesto) y muestra lo que es ser soldada desde adentro, derribando ciertos mitos y mostrando la realidad femenina de la cuestión, sin pudor y con bastantes detalles que te hacen achicar los ojos. Pero a pesar de ser corto siento que se estira un poco, en sí solo es un rejunte de anécdotas, no lleva demasiado a un lugar (no es que tenga qué) y la protagonista no ayuda demasiado a hacernos sentir empatía por ella. No promete, así que no decepciona, pero tampoco sorprende.
Lo bueno: no es una historia hipócrita. Cuenta de forma directa lo difícil y el sin sentido que tiene el ejército y la guerra en muchos momentos. Sabe hacer reír. La crítica hacia la sociedad está muy bien, estés o no de acuerdo.
Lo malo: se pone densa incluso a pesar de lo corta que es. No la llamaría novela, sino cuento largo (opinión personal). Ningún personaje relevante, la protagonista no me llegó, aunque al durar poco no lo sufrí. Tiene algunos comentarios medio machistas (debatible). No siento que me haya dejado nada.
« Lo cierto es que no se puede reclutar a un pueblo entero y pretender que todos sus integrantes sepan cómo ser soldados. Yo no era como la mayoría. Y trataba de comprender por qué la mayoría era distinta. ¿Qué los entusiasmaba tanto? ¿Qué era lo que ellos entendían y yo no?». __________________________ En Israel, el servicio militar es obligatorio: tres años para los hombres, dos para las mujeres. Paulina Tuchschneider, quien se crio en Israel, nunca completó su servicio militar. Desertó. La protagonista de «La soldado», hija de madre soltera y anti-ejército, tuvo una infancia y adolescencia normal: salía con sus amigos a bares, exploraba y creía revelarse ante el sistema. Hasta que un día recibe la notificación ineludible y se enrola en “una restringida base militar” al norte del país. La mejor opción era que “la mili” fuera una súper aventura, la peor, “algo que podría sobrellevar”. Sin embargo, a medida que el momento se acerca, aparecen la incertidumbre, la ansiedad y el miedo. Y cuando el momento llega y el servicio comienza, todo se vuelve mala alimentación, higiene pobre, insomnio, hostilidad, opresión y humillación. El relato es todo lo contrario a una oda al ejército; es la historia de una adolescente obligada por su Estado a entrenarse para ser soldado y defender desde su familia, hasta su país, continente, planeta y galaxia: convertirse en heroína del mundo. Es la voz de una chica que nos muestra el efecto en su salud emocional y mental que tiene pasar de llevar una vida normal a tener que colgar el arma al lado de la ducha cuando se baña, para así poder agarrar el jabón. La narradora se hace preguntas que cuestionan un sistema y que ponen en evidencia que muchos civiles jóvenes encuentran el servicio militar obsoleto. La pregunta siempre latente: ¿qué pasa si no se vuelve? Una novela irónica, bien escrita, breve y entretenida. Mucha energía de capricornio, acuario y géminis.
Es una obra predecible para quienes tenemos algún conocimiento del servicio militar por haber leído sobre él, visto alguna película o simplemente porque otra persona nos contó sobre su enrolamiento: un padre, abuelo, tío o pariente lejano. Resulta atrapante la manera en la que se narran, en primera persona, las diversas situaciones que, en este caso un cuerpo mujer, tienen que vivir en la “colimba”. Siento en esas palabras estar dentro de esa piel, de ese cuerpo abrumado por el miedo al imprevisto y la necesidad de adaptarme para vivir. También se puede apreciar como un “tratado a la madurez inmediata” de estar lejos del seno familiar, del nido, de la zona conocida, de la zona de confort y arreglárselas en un nuevo espacio, en un proceso de desarraigo a las cachetadas. El trabajo de la palabra cruda, impactante y sin firuletes sobre la vida cotidiana recibe mis aplausos. Me quedo con la siguiente cita: “…no se puede reclutar a un pueblo entero y pretender que todos sus integrantes sepan cómo ser soldados” p. 60.
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Paulina nos cuenta la historia de una joven israelí que sufre severos ataques de ansiedad al tiempo que es adiestrada y formada en el ejército sin querer hacerlo.
Un disparo indiscutible de la guerra que azota la intimidad y anula sistemáticamente la individualidad de la protagonista, siendo el enemigo declarado el propio Estado, pues obliga a mujeres y hombres a instruirse en el servicio miliar. Un fuego armado contra la desidia por desertar frente a las represalias por no cumplir con un deber escrito a costa de la salud mental.
La parte buena de esta novela es su ironía y humor, categorizando de (anti)heroína a la chica. La parte mala, sin duda alguna, es el género que usa esta autora. No es una novela, es un caballo de Troya entre ensayo y relato biográfico/bélico que se hace rudo de leer, a pesar de ser corto y, además carece de trama en sí misma, sin argumentos ni personajes que soporten la historia.
Resumen: no tiene chicha pa' coger por ningún lao'.
De antibelicista, como lo presentan, no tiene nada. Habla sobre el trastorno de ansiedad y sus manifestaciones físicas y de cómo en las FDI se lo toman en serio (a diferencia de mi país donde se suicidaban reclutas cuando la mili era obligatoria, después de supuestamente pasar un examen psiquiátrico y en tiempos de paz). Quién piense que sólo en Israel se mandan a la guerra adolescentes que no tienen la menor idea de lo que está pasando, habrá vivido debajo de una piedra; pasa allí donde el servicio militar es obligatorio. Y por lo visto también pasa cuando se reclutan futuros terroristas o paramilitares. El libro gana por lo bien que presenta la ansiedad y muy poco por la ignorancia sobre los connacionales de otra etnia y sus vecinos (hay que prestarle mucha atención porque sólo habla de esto último en 2 frases en todo el libro).
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La verdad que la protagonista me dio un poco igual porque no logré empatizar con ella. Aún así algo que me gustó fue lo cruda que fue la historia. Me esperaba otro final para la historia pero el final que se le dio fue muy coherente con los pensamientos y las acciones que tenía la soldada. Obviamente la protagonista estaba desesperada por no volver a la base militar y era obvio que iba a ser todo lo posible para mantenerse fuera. Fue una historia fácil de leer pero no hubo nada en particular que me encantará.
"La gente llevaba una vida normal, los niños volvían a casa de la guardería, los bebés lloraban reclamando el chupete, las personas estacionaban sus coches, las familias cargaban con las bolsas del supermercado, los adolescentes hacían cola para comprar pizza. Ahí no había guerra."
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Me encontré este libro hace dos días debajo de un árbol de la que iba a trabajar, a primera hora de la mañana, decidí leerlo y creo que mañana lo dejaré en el mismo sitio.
Me ha entretenido, y creo que la vivencia de la protagonista (la propia escritora, pues parece ser autobiográfico) puede inspirar en algo extrapolándola a la relación del individuo con el sistema y la cultura, más en los tiempos que corren. Está bien que un libro te haga hacerte preguntas y por momentos es divertido, pero claramente no seguiría los pasos de esta tonta egocéntrica, no me gusta como resuelve. De hecho la cosa es que no lo hace, sin más. Por eso no sé trata de un libro que aporte mucho más que: cómo no hay que hacer las cosas.
A rather trivial account of an unfit female IDF soldier. I'd say it's pretty trivial as it's pretty much the universal experience of thousands of other soldiers, and I identified with many of the scenes, but the lack of plot and innovative experiences (especially when it appears after Israeli movies such as Zero Motivation and a few other TV shows discussing the absurdity of military service) disappointed me. The revealing parts are the more provocative parts, which were meant tk shock, and I did end up laughing once (!), but I wasn't very impressed.
I'm not surprised that most of the feedback this book receives is for the translated version in Spanish, as the Israeli crowd has pretty much discussed this experience everywhere, a million times before.
Me gustó el tono que eligió la autora para esta novela. Narra una situación muy dramática y angustiante (ser parte de la guerra) desde la óptica de una joven con un registro bastante humorístico. Me gusta que mientras se suceden las situaciones hay como un doble click en los detalles que abre otra parte de la historia. Una especie de zoom a los hechos que hace que cada situación que narra sea la mamushka de una más precisa. Aun con todas esas virtudes, no siento que sea un libro que vaya a recordar.