Este libro no solo incluye las declaraciones más conocidas de Elena White sobre el tema de la oración; también contiene algunas que no lo son. También incluye declaraciones extensas sobre temas particulares como la fe y la oración, la importancia y el privilegio de orar, el Padrenuestro y la oración en una vida cristiana.
"Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo. La oración no baja a Dios hasta nosotros, antes bien nos eleva a él. Cuando Jesús estuvo sobre la tierra, enseñó a sus discípulos a orar. Les enseñó a presentar a Dios sus necesidades diarias y a echar toda su solicitud sobre él. Y la seguridad que les dio de que sus oraciones serían oídas, nos es dada también a nosotros" (p. 11).