Tal vez en esta vida no era, y se quedaron a la mitad de su historia. Empacaron sus recuerdos y se prepararon para la partida. Quizá un día, cuando estén en la orilla del precipicio que culmina sus vidas, se recuerden, y esa vez no haya lágrimas ni heridas, sino una sonrisa. Y se recuerden, con la melodía de fondo de sus canciones favoritas.