Han pasado seis meses desde la muerte de mi madre. No he sido capaz de afrontarla hasta que un desconocido ha aparecido en mi vida de una manera sorprendente, apremiándome para que resuelva los asuntos pendientes. He de aceptar una herencia que, aunque resolverá mi vida, me atará definitivamente a la de mi familia. No estoy segura de que sea eso lo que quiero: perder mi independencia. Además, no es algo simple, nada de firmar unos papeles en el notario, no. Primero he de instalarme en su casa durante tres meses y seguir las instrucciones que me ha dejado en seis cartas. ¿Por qué tanto misterio? ¿Quién es este Paul Dombasle que, también fallecido, me ha traído hasta París para hacerme un regalo extremadamente valioso? ¿Y mi madre? ¿Quién era realmente mi madre?
Con estas preguntas comienza para Miranda Herrera un camino lleno de misterio, descubrimiento, peligro y «días rojos» ―esos en los que de repente tenemos miedo y no sabemos por qué―, que la llevará, a través de las extraordinarias vidas de su madre y de su abuela, al amor sin ataduras ni convenciones que tantos se empeñan en negar.
Cazar leones en Escocia es un elogio de la maternidad, la felicidad y el amor sin condiciones que dos generaciones de mujeres se atrevieron a sentir contra viento y marea en un tiempo y un lugar lleno de prohibiciones y etiquetas.
Quiero pensar que esta novela ofrece mucho más de lo que yo he podido apreciar, que esconde algo que no he sabido encontrar porque la leí hasta el final sin terminar de conectar con la trama ni los personajes.
La historia nos habla de la familia, la amistad, el amor, tiene una pequeña parte de intriga que sostiene parte de la trama, pero al mismo tiempo habla de una vida de lujos que no me gusta cómo está contada ya que parece un reportaje de revista sobre alguno de estos personajes que muestran su vida con tal ostentación que nos resultan de otro planeta, uno en el que no conviven con el resto de la humanidad. Por si esto es poco, también tenemos mucho clasismo, costumbres familiares, mantener las apariencias. En fin, que tiene tantas cosas que creo que resultan excesivas porque no termina de profundizar en ninguna.
En cuanto a los personajes, el problema es que ninguno de ellos me ha emocionado, me resultaba indiferente hacia dónde se dirigiesen sus historias porque carecían de interés. Y sin embargo, algo tiene que tener la historia porque no fui capaz de abandonarla.
¿Alguna vez os pasa eso de acabar un libro, dejar pasar el tiempo, y no llegar a la conclusión de si os gusta o no?
Me ha entusiasmado, de las mejores novelas de este año y de hace muchiiisimo tiempo!!! Es fantástica, en tiempos, en narrativa, en sus mensajes, en el glamour que desprende, el aprendizaje desde la pérdida, el vaciar para volver a llenar, en las nuevas oportunidades, la magia de los encuentros inesperados, las historias que todos llevamos a nuestra espalda....es simplemente maravillosa!!!!
Mezcla la guía de estilo del Hola, el manual de Marie Kondo, una guía de tiendas y restaurantes cuquis en Europa, con unos personajes estereotipados y contradictorios. Añade una historia que no da más de sí con requiebros imposibles como un intento de asesinato, baobabs y estrellas de rock. Por último frases como: "Su sensualidad hacía que se oyera el roce de sus muslos" y un título que te hace poner cara de póker y ya tienes un resumen bastante apañado.
Insufrible, que pérdida de tiempo 🤦♀️ No me ha gustado nada, no he conectado con los personajes. Vamos problemas del primer mundo, Fallece su madre dejando instrucciones para aceptar la herencia millonaria. Miranda me parece una niña de mamá, que siempre ha tenido todo,y mirado su ombligo. Muy poca comunicación con su madre, son dos desconocidas que se tratan cortésmente. Que en el momento de fallecer solo se acuerda de su madre porque no puede llamarla.
Cata, la madre, tampoco he conectado con ella, no ha superado el fallecimiento de sus padres y con 23 años se ve deslumbrada por su suegra, que es una señora déspota manipuladora, que la va haciendo a su semejanza, al final consigue que se case con su hijo 45 años, para tapar las apariencias, ya que es gay. Miranda es fruto de este matrimonio.
Tras el divorcio al de un tiempo se vuelve a casar, que no se porque la verdad… porque no está enamorada ni nada, con este señor lo hace su proyecto, hace que consiga todo sus deseos laborales, este señor es un déspota, egocentrico, aparte de la sociedad encorsetada y apolillada en la que aparentan vivir.
Y en medio de todo esto Paul el eterno amante de Cata, al que si quiere, y se quieren, pero no son capaces de deshacer sus matrimonios por las apariencias y el que dirán para vivir su amor.
Se lleva una estrella ⭐️ por ponerle algo, pero de lo peor que he leído este año.
Desde ya el peor libro del año. El calificativo más adecuado sería el de delirante. No hay ningún personaje o situación con el que se pueda uno identificar. Es todo obsceno, ridículo y absurdo. Al final del libro aparece una carta fechada en abril del 2021 pero la pandemia no ha existido en esta ficción. Viajes, hoteles y restaurantes de lujo, hasta una ruta de baobabs por Africa y la India, todo lo que uno necesite y quiera está al alcance de la mano porque somos guapos y ricos. El golpe final tiene que ser cuando uno de los personajes dice que el amor de tu vida puede ser la persona que te sirve el café 😳😂Amos, anda’ esas personas están fuera del radio de estos snobs. DELIRANTE.
Una lectura que tras acabarla requiere su tiempo, porque tengo sensaciones encontradas, Cata Arce o Silvana o Miranda. Esta última no me gusta, es una pija egoísta que no aprovecha la vida, lo que tiene. Y como todas las personas descubre el sentido de esta cuando tiene una necesidad, una carencia, y en su caso es el afecto, la vida cambia cuando no puedes llamar a tu madre.
Y aquí viene uno de esas reflexiones que me producen ciertas lecturas. ¿Cuál será el éxito de esta novela? No creo que la extensión de las novelas sea la clave del éxito, ¿la trama? tampoco, es más que la historia de tres mujeres; entonces, ¿las frases? SÍ. La primera frase, es relevante, aunque hay novelas que se reconocen con las primeras palabras, podría recordar una que seguro has tenido en mente, El Quijote, pero no, de acuerdo con mi lectura me viene otra, Todas las familias dichosas se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera, inconfundible, Anna Karenina de Tolstoi. Así que creo, que la primera frase de esta novela da cierta clave a la obra y se podríaescribir mi opinión con frases.
¿Cómo comienza la novela de Cruz Sánchez? «Tu madre siempre fue un cuadro de Twombly. Tenía razón sobre la vida. Lo descubrí tarde. Paul». Este pintor nada tenía que ver con lo que se esperaba de un artista y su obra en aquel tiempo y por supuesto, cuando alguien nada contra corriente no lo tiene fácil. Y tras terminar la novela dejo la lectura unos días que se aposente, que las ideas se recoloquen y tome forma en mi cabeza, que seguro nada o poco tiene que ver con lo que mis compañeros de lectura encuentren en ella o la propia autora quiso decir. Porque, sin ninguna duda, una de las cosas más fascinantes que tiene la literatura, es que cuando la obra abandona las manos del escritor son propiedad del lector. Silvana es un ser egoísta, manipulador, aunque nos intenta ofrecer otra apariencia y se le da un gran peso en la obra, en la vida de Cata, que me despierta ternura, es una mujer que no superó un duelo y busca afecto. Y en ese comienzo de novela, y valorando el final de la misma, puede señalar que Cata Arce no es una mujer convencional. Y como es una novela escrita con frases reflexivas de estas que se marcan y señalan en publicaciones independientes, vamos con la primera, «yo habría hecho cualquier cosa por seguir pegado a ella», cuánta carencia de afecto ahí en estas líneas. Y leyendo esta frase suelta nos parece carente de sentido profundo, pero si os dijera que Silvana es su suegra y se convirtió en su referencia vital, que Cata con sus veintitrés años tenía un fuerte sentido de orfandad y soportaba un duelo no resuelto —yo lo tuvo con cuarenta y cinco, no es una crítica negativa solo un matiz de su perfil—, pero también baja autoestima e inmadurez, y habría hecho cualquier cosa para estar junto a ella, día y noche, como por ejemplo, casarse con su hijo Ciro de cuarenta y cinco años, que lo describe como un ser pusilánime, con una vida licenciosa y una bisexualidad clara. «Ella me acogió como una hija y lo puso fácil para que Ciro no tuviera que hacer mucho». Y en medio de toda esta historia que relata Cata y Paul en cartas, notas y cuadros, descubrimos cómo fue la infancia de Miranda, y de su propia voz, como es su presente.
«Nos queremos extrañándonos».
Ese es un amor idealizado, se ama a la persona ausente porque pules los defectos y suavizas los sinsabores de los malos momentos, dejando en la memoria una idea retocada y modificada cada vez que se recuerdan los encuentros. Desolador.
«No quería vivir como todas las personas que se supone debería tener como referencia».
Renunciar a las raíces no es sencillo, pierdes la perspectiva de quiénes somos y por qué somos de esta manera y no de otra. No sentirse cómodo con el reflejo que han proyectado sobre ti tus progenitores desestabiliza. Y ese es el problema de Miranda, «Todos necesitamos que nos quieran, pero no a cualquier precio». Y si Miranda se lio con una figura narcisista como Gadea, un ser mediocre y egoísta, fue por su ausencia de afecto. En pos de un afecto idílico o seguro. Sobre este tema Cata dice de su propia hija, «llegaba triste porque su compañera de pupitre no quería ser su amiga. Así creció. Continuamente en pos de lo que no podía ser». Los niños son seres puros, con los instintos básicos a flor de piel, y el ser humano por excelencia es un ser sociable, los niños necesitan ser amigos de los que forman su círculo más cercano, como la compañera de pupitre. Venimos al mundo programados para relacionarnos y responder al entorno. La amistad es uno de los aspectos más importantes de la infancia. Así que Cata, amiga mía, no fue negativa su respuesta, fue natural. No he comulgado con Cata en todas sus decisiones, pero qué fácil es juzgar, Miranda, la veo perdida dentro de sí misma. También Cata veía perdida a Miranda, por eso planea un testamento que enfrentará a su hija con la vida. «Miranda no ha vivido nada parecido. Tiene que hacerlo. Primero en nuestra historia y luego en la suya». Y en esta frase volvería a reflexionar sobre la historia de amor de Cata y Paul con varias frases de la página 83, «Yo necesitaba verle como un actor en una película romántica en blanco y negro». No le gustaba la realidad que suponía vivir ese amor sin la idealización, un divorcio, cuatro hijos y todos los problemas que esto conlleva. Y es una novela con muchas lecturas, con una valoración final de una vida, decisiones y relaciones que no llevaron a ningún lado, como el matrimonio con Martín. Una lectura intensa sobre la vida de tres mujeres y los hombres que la acompañaron.
Miranda ha perdido a su madre, Cata Arce. Es incapaz de afrontarlo y además acaba de recubir otra herencia de Paul Dombasle, que no sabe quien es. Para resolver los asuntos pendientes se instalará en casa de su madre y encontrará unas cartas con instrucciones que le ayudarán a afrontar su duelo y decidir la aceptación de la herencia y sobre todo a conocer mejor a su madre Cata , a su abuela Silvana y a ella misma, a madurar y a descubrir quien es y lo que desea.
A varias voces conoceremos la historia de su madre Cata y de su abuela paterna Silvana, mujeres excepcionales, fuertes y decididas que la educaron para que viviera libre tal y como ellas hicieron a pesar de las restricciones y prohibiciones de la época y de la sociedad en la que vivieron.
También conoceremos una historia de amor, un amor con mayúsculas, un amor que emociona ("No te quedes al lado de alguien con quien bailar no sea parte de la vida. Bailar es también una metáfora de la complicidad") .
Y una historia de amistad, la de Cata y Antonio. Una amistad con mayúsculas. ("Un amigo es quien no teme tus enfados ni a las consecuencias de los mismos. Alguien que solamente piensa en hacer todo lo posible para que no sufras. Pase lo que pase") Y una historia de dolor por la pérdida de una madre y el vacío que deja en tu vida. ("La vida cambia cuando no puedes llamar a tu madre" "Ansiaba volver a mi infancia a aquella época en la que las personas mayores resolvían mis inquietudes") . Una historia maravillosa de madres e hijas, de madres que vivieron su vida sin abandonar a su hija ni dejarla de lado, todo lo contrario, preocupándose porque su vida tuviera todo el sentido del mundo y poniendo todo de su parte para que fuera libre y feliz. Una historia que me ha demostrado que hay formas de despedirse bellísimas y de una generosidad infinita y que esta despedida te puede ayudar a seguir cuando los días rojos te superan ("Los días rojos son terribles, de repente se tiene miedo y no se sabe por qué"). Una historia que me ha demostrado la importancia del amor en todas sus variantes.
La historia de Miranda sobre como comienza a gestionar su vida luego de la muerte de su madre. Se embarca en un viaje de autodescubrimiento personal y comienza a ver la vida de otra forma, encontrandose a si misma.
A lo mejor soy yo que no he conseguido empatizar con los personajes pero me parecen inconclusos y poco creíbles... Creo que para representar a familias muy pudientes (o de la alta sociedad) no es necesario estar hablando continuamente de restaurantes, hoteles de lujo, ropa de alta costura y tanta superficialidad. Más allá de eso, es una novela que no me ha transmitido nada.
Me parece original en principio pero cae en demasiados convencionalismos a medida que avanza la trama. Además, se supone que el libro anima a la búsqueda del amor verdadero, etc, pero hay un exceso, en ocasiones obsceno, de lujo y materialismo. Hubiera sido más realista si el escenario fuese una ciudad dormitorio cualquiera del país y con mileuristas protagonizando la historia. Aun así la he terminado de leer
Cazar leones es Escocia es la primera novela de Cruz Sánchez de Lara, abogada y activista en temas relacionados con los derechos humanos y la sostenibilidad. La obra es a la vez un llanto por la pérdida de una madre y, al mismo tiempo, un atisbo de esperanza por encontrar, por fin, la felicidad.
Miranda acaba de perder a su madre; no pudo superar la enfermedad y se fue consumiendo poco a poco. Como su hija sabría más tarde, esto le dio pie a organizar lo que sería la herencia y dio instrucciones precisas al abogado de la familia, para que se las transmitiera poco a poco, una vez hubiera abandonado este mundo. Y así fue como Miranda se enteró de que su madre tuvo un amante francés, que a su vez estaba casado y tenía tres hijos. Y no solo eso, sino que una inmensa fortuna, repartida entre dinero, obras de arte e inmuebles resolvían el resto de su vida, una vez que la herencia fuera aceptada. Siguiendo las instrucciones que su madre dejó en seis sobres, cuyo contenido debería ir abriendo poco a poco, llevarán a Miranda a seguir un camino algo tortuoso en el que descubrirá el pasado oculto de su madre y los deseos y consecuencias que sus decisiones traerán para el futuro de su hija.
Se podría decir que Cazar leones es Escocia es una novela romántica donde los participantes de esos romances son muy variados: Cata (la madre de Miranda) y su amante; Antonio (un amigo de Miranda) y un novio que tiene; Bertrand (el hijo del amante de Cata) que se enamora de Miranda; …. y podría seguir.
Pero, también vemos el amor de una madre por su hija. Un amor tan grande que lo organiza todo para que, aun cuando ella ya no esté, Miranda la sienta presente a través de sus cartas y de esas instrucciones que deberá seguir para despedirse y para que pueda vivir la misma experiencia romántica que Cata en el pasado.
Si tuviera que decir un pero, a veces las reflexiones de Miranda o de Cata, sobre sus pesares, me cansaban un poco y tenía que parar de leer. No porque me angustiase, sino porque se reiteraban cosas que ya se habían comentado en algún capítulo anterior, por una u otra. Suerte que la trama van tomando giros distintos a medida que avanza y recupera mi atención ya hasta el final.
En definitiva, si os gustan las novelas románticas y con secretos de familia, narrada con mucha pasión y sentimentalismo, sería, sin duda, una buena opción para vosotros.
Hay novelas que sin mucha explicación y sin mucha narrativa espléndida te hacen llegar el mensaje, te señalan inmediatamente para qué y por qué han sido escritas y eso en lo personal lo valoro mucho de un libro. Cuando se termina de leer una obra tan cargada de emociones es necesario hacer una pausa para soltarte el nudo de la garganta y así poder asimilar todo este conglomerado de situaciones, momentos y sobretodo sentimientos que se sienten a flor de piel en Cazar Leones en Escocia.
Escrita de una manera muy simple pero a su vez cargada de millones de frases inspiradoras, Cruz Sánchez de Lara ha logrado un libro que te cala en los huesos y te deja un millón de preguntas: ¿existe el amor eterno? ¿hay amores que perduran? Estas y muchas más son las preguntas que este libro te deja pero que al mismo tiempo trata de contestar mientras viajamos por la vida de sus cuatros protagonistas, cuatro mujeres que se asemejando pero que se alejan al igual, cuatro personajes que han sido cargados con mucha presencia y que vienen acompañandas de mucha mística. Me ha encantado leer este libro, también me ha encantado su estructura, sus referencias musicales, sus puntos de ubicación y la bonita edición de portada. En síntesis, a este libro le agradezco mucho por las horas de disfrute y a su autora por haber atinado justo en el blanco con una historia que te invita a reflexionar.
Miranda tras la muerte de su madre tiene que aceptar una herencia, pero no será fácil puesto que viene con indicaciones. Tiene que ir abriendo sobres y hacer lo que dice en ellos.
A partir de esa premisa iremos conciendo a Cata, madre de Miranda. También conoceremos a Silvana, suegra de Cata que le hará a su semejanza, cosa que no pasará con Miranda.
Una historia de tres mujeres.
Conoceremos la historia de amor de Cata con Paul y la conveniencia del matrimonio de Cata con Cirio. Quién era realmente su madre!?
Miranda conocerá el amor gracias a esas cartas y a esa herencia.
Una historia narrada por Miranda aunque a veces se nos cuele las voces de otros protagonistas.
Una novela para reflexionar. Una historia sobre el amor de madre, emociones, intrigas.
Brillantemente escrito cuenta la historia de tres mujeres, de tres generaciones. Esa sabiduría ancestral que Silvana transmitió a Cata para que viviera intensa y libremente, incluso dentro de los cánones del patriarcado, y las dos consiguen, a título póstumo transmitírselo a Miranda. Un viaje a través del tiempo, entre París y Madrid llevarán a Miranda a conocer el legado más valioso que le dejarán las dos mujeres mas importantes de su vida. He disfrutado mucho esta lectura, y espero que sea el primero de muchos de esta autora. Gracias Cruz 💜
Es el primer libro que leo de la autora y me ha gustado mucho. Reconozco que me costo entrar en el personaje al principio .. pero al hacerlo me sorprendio la originalidad y riqueza del mismo (no solo en el material) y me entretuve mucho. Su literatura me gusto mucho tambien y eso que al principio la encontre muy retorica y rebuscada.
Pastelón! No me ha gustado nada . No veía el momento de terminar este libro. No puedo decir más que se me ha hecho pesadísimo. Una historia que se repite , repite y repite .. comentarios que se repiten de una forma u otra .. personajes simplones.. No me ha gustado nada.
El libro parte de una premisa aparentemente atractiva que se convierte en una oda a la ostentosidad y la banalidad. no conectas en ningún momento con los personajes y te pierdes en el pijerio que desprende. No lo pude terminar
Definitivamente el amor existe. Es una ida al amor en todas sus versiones y ha sido pasar la página 100 y no poder parar de leer. Me encantaría articular tanto mi herencia, acompañar a los míos en ese momento y querer tanto como Cata.
Más malo que un dolor de muelas. Parece un publireportaje del Hola, pseudo-oda patrocinada al barrio de Salamanca y al pijerío madrileño. Los personajes más vacíos que un colegio en agosto, la forma de narrar es horrible, frases cortas y atropellada que te da hasta agobio leer. Lamentable de principio a fin… desde Coehlo que no leía tanta tontería junta. 🤦🏽♀️🤦🏽♀️