VERRACO, de Pinckney Benedict. Traducción de Javier Lucini.
DESGRACIADOS SIN RETORNO
Los nueves cuentos que reúne Pinckney Benedict en Verraco no se sujetan a un marco narrativo común, y sin embargo cuesta decir que estas breves narraciones vayan por libre: todos ellos se fijan en el paisaje rural estadounidense, y por todos ellos caminan hombres sin rumbo, exiliados de la civilización o de ellos mismos, enfrentados entre sí y contra una naturaleza que sufre y les devuelve su crueldad.
En La fresquera Sutton, Verraco, Todos los muertos, Hackberry, Perro, Foso, Mardi Gras, Zahorí y Cigarrillos reinan la desolación y la bestialidad. No hay redención para aquellos que escogen la violencia y el engaño, incluso si lo hacen para salir adelante y no para salirse con la suya. En todos estos relatos, aunque –admirablemente– sin caer en la repetición, el autor pone en entredicho la superioridad moral y racional de hombres y mujeres que, de un modo u otro, se enfrentan a su entorno y a las consecuencias de sus acciones. Son exiliados que caminan entre serpientes desolladas, cerdos asesinos, perros infectos, cuervos polvorientos, cangrejos escaldados y vacas deshidratadas; bestias todas que, en realidad, no son más que la continuación animal de una panda de desgraciados. La prosa de Benedict, que varía entre la primera y la tercera persona, comunica sin trampa ni cartón la precariedad y la soledad de estos seres marginales, así como la aridez absoluta de su entorno; el autor consigue dar a cada personaje una voz propia y encontrar el balance adecuado entre diálogos y descripciones en el espacio medio de 20 páginas que ocupa cada relato. Es destacable, sin duda, la traducción al español de Javier Lucini, que conserva la naturalidad y la variedad del discurso en una notable variedad de registros.
El lector que se adentre en Verraco debe abandonar toda esperanza si lo que busca son personajes inclusivos, feministas, vegetarianos o, simplemente, felices. Pero en ningún momento debe renunciar a descubrir unos personajes convincentes, que atraviesan un momento más de sus vidas, que acaban con ellas o con las de otros, que cometen crímenes o que los transigen. Personajes que, pese a todo, siguen adelante: en el camino los aguardan criaturas de todas las especies, decididas a irrumpir en sus vidas como fuerza vengadora, como espejo desolador o como ironía del destino.