“Hasta el pasado, que está fuera de nuestro alcance, se puede romper”
Así como todos deberían tener una gran historia de amor, también deberían tener la historia de una gran ruptura. Esa es la premisa que da título a esta novela. Sin embargo, y esta es una opinión personal, no creo que se pueda reconocer el gran amor si no es através de la distancia; justamente, a través de las esquirlas de una ruptura.
Marta Gordo no cuenta una historia de desamor, tampoco diría que cuenta la historia de una ruptura porque, en gran medida, falta profundización en los detalles que explicarían o contextualizarían la separación. Y eso se debe a que el tema central de la novela no es la ruptura romántica, más bien ese es el pretexto para contar algo más: el quiebre íntimo y personal que sufre Nadia, la protagonista, una falta de reconocimiento de sí misma.
Después de que se da la ruptura, que ocurre en las primeras dos páginas, Nadia se muda. Es entonces cuando inicia la novela. El acto de mudarse, llegar a una casa nueva y hostil, un barrio diferente tan dentro de la ciudad de Madrid, con el ritmo y vida que conlleva, cambiar de trabajo todo esto conduce a Nadie a un proceso de des y reconocimiento. A revisar su pasado, su relaciones, su forma de vivir. Romper también es una pequeña muerte, una vida que se abandona, un duelo y una resurrección que no puede hacerse sin encontrarse a una misma.
Sobre la estructura:
La novela se divide en tres partes, cada una marcando un desarrollo del personaje con respecto a su persona y con respecto a su pasado (infancia y adolescencia, amistades, Juan).
Sin embargo, hay algunos elementos que quedan sueltos o subdesarrollados que no son menores: la figura de la madre, lo ocurrido en el instituto, sus lazos afectivos con amigas que tienen algunos cuantos capítulos, amontonados, y después dejados de lado. Todo esto promete explicar o iniciar algo, pero no concluye en nada.
No es que la novela sea muy larga, 327 páginas me parece un número razonable, pero sí es larga considerando que lo que importa contar podía contarse en menor extensión, y esos elementos sueltos alargan la novela innecesariamente y sin mucho éxito.
Lo que mejor funciona y más interesa en esta historia es Nadia y la sombra de quién es y será ella a partir de este quiebre de vida. Su relación con sí misma, con los espacios y los objetos revela más sobre el carácter del personaje que la revisión un poco trunca de su pasado.