La higuera de las gitanas es un ensayo intimista sobre literatura y feminismo desde los ojos de una mujer gitana: ¿por qué no hay más mujeres gitanas entre las grandes escritoras de la historia? ¿Por qué la mala representación del pueblo gitano en la cultura es tan dañina?
Inspirado en la higuera de los posibles futuros de Sylvia Plath, no está escrito con la potestad que otorga un título universitario acorde al análisis, sino desde la víscera de quien vive lo que está contando, en un alegato contra el academicismo que lanza cacahuetes a una jaula.
Con una mezcla de lenguaje poético y datos reales, busca crear un vínculo humano entre la mirada del lector y la de la narradora, acercando así la mirada común a una perspectiva más justa sobre la historia del pueblo gitano.
A veces da gusto que a una la confronten con sus propias incongruencias y obliguen a revisarse todo aquello que creía ya revisado. “La higuera de las gitanas” es una maravilla de ensayo, con algunos tintes poéticos que lo hacen aún más bello o rudo en según qué partes. Lo recomiendo encarecidísimamente, y más teniendo en cuenta que ha sido publicado por Ediciones en el mar, que lo hace todo con tanto mimo. Se merece todo el éxito que le venga y más.
“Y ya no vuelven a contar conmigo para hablar sobre literatura, aunque la escriba y la lea continuamente. Tampoco para debatir sobre feminismo, aunque también sea mujer y me atraviese la cuestión igual que a las demás. Nunca para los problemas que supone la clase social a la hora de conseguir lo mismo que otras personas, independientemente del talento o las capacidades. Sólo puedo ser aquello, y no el resto de cosas que hay dentro de mí y de las que puedo aportar perspectivas interesantísimas.”
Me encanta leer libros que me abran los ojos, libros que me den una bofetada de realidad, que me despierten de mis privilegios y me hagan entender que no todo es cómo me lo habían contado.
Cuando era pequeña vivía en un barrio en el que muy cerca había un poblado gitano, y todos nos advertían de que teníamos que tener cuidado. ¿Cuidado de qué? ¿Cuidado de quién? De los gitanos, por supuesto.
Al leer a Noelia Cortés, a esta higuera de las gitanas, al leer todas las formas posibles de discriminación a las que se ha visto sometida (y se sigue viendo) el pueblo gitano, no he podido evitar sentir culpa y arrepentimiento por todas las veces que utilicé ciertas expresiones, que me reí de ciertos tópicos, o que asentí a la afirmación de que el pueblo gitano es lo que es porque ellos quieren, y no porque se los discrimine.
Es muy fácil hablar desde el privilegio de una persona que la única información que tiene de los gitanos es la que le han contado, ni siquiera la que ha obtenido por conocer a algunos gitano. Pero En “La higuera de las gitanas”, Noelia desgrana todas las formas de discriminación en las que, especialmente a través del mundo del arte, la literatura, el cine, etc., el pueblo gitano, y más concretamente, las mujeres gitanas, están no sólo discriminadas, sino también invisibilizadas.
Este libro es el testimonio veraz, personal y sobre todo, sensato, de una mujer que ha vivido en sus propias carnes esas situaciones. Una mujer gitana que se dedica al mundo del arte. Y que, tristemente, sufre la discriminación no sólo por pertenecer a la raza que pertenece, sino también por ser mujer.
Es tremendo cómo el testimonio y las evidencias que la autora arroja a lo largo de unas brevísimas páginas te remueve por dentro y te abre los ojos. La bofetada de realidad, de darte cuenta que no eras tan feminista como creías o tan inclusiva, o que tienes todavía un racismo latente en tus opiniones y en tu pensamiento…
Por mi parte aplaudo a Noelia, aplaudo a esta higuera, aplaudo a este corto pero maravilloso ensayo, esta lección de realidad, un libro que te enseña que todavía queda mucho por recorrer, muchos prejuicios que debemos soltar, mucho racismo que debemos erradicar.
Para empezar quiero darle las gracias a Noelia por abrir sus vísceras y enseñarnos. Pues este ensayo sobre los derechos de las mujeres gitanas es una gran lección, que toda persona debería leer al menos una vez en la vida. Leer y reflexionar sobre lo mucho que tenemos que avanzar todos como sociedad y las grandes dificultades y diferencias que nos encontramos.
Yo no quiero un feminismo que no tenga en cuenta a cada mujer del mundo independientemente de su raza, su color de piel, su sexo, su género, a quien ame o sus creencias. ¡Quiero un feminismo completo!
Tenemos muchas voces alzadas sobre la lucha racial feminista como Chimamanda o Bell Hooks, pero nos hacían falta voces gitanas para hacernos reflexionar sobre su verdad. Gracias de nuevo por acercarnos la verdad Romaní.
“No dejéis solas y sin un <> a las mujeres gitanas que sufren violencia de género, o vuestro compromiso feminista será frágil y embustero como el ego que lo mueve”
Personalmente, creo que la autora con su pluma consigue lo que en su “Declaración de intenciones” presenta, crear un vínculo entre las ideas que ella comparte, y las que el lector va extrayendo de su ensayo. Más adelante nos presenta “La higuera” y esa metáfora (Reseña completa en el Instagram @dela.books)
Noelia consigue que quieras más. Siempre. No sólo te lleva a la reflexión, si no a hacerte esas preguntas incómodas que no sabías que tenías que hacerte. Noelia te habla (desde sus vísceras) de una identidad de la que poco sabemos; y nosotras no podemos más que escuchar. Porque su voz es potente, intensa y, sobre todo, real. Yo voy a seguir escuchando a Noelia siempre porque no quiero dejar de aprender nunca.
Poner la suciedad sobre la mesa, bien visible. Aunque ello conlleve el caos, la crítica y el rechazo. He sentido la higuera de Noelia como adentrarme en un mundo de reflexiones personales, en el dolor de la experiencia y en los frutos más personales de una mujer. No quería terminarlo, solo masticar cada palabra para no olvidar ni una pizquita de su urgencia y necesidad. La claridad y la concisión del ejemplo alzadas como armas contra el anti gitanismo y la misoginia que me han llevado a remover y desbaratar recuerdos y discursos.
Tengo tantas páginas marcadas en este libro que no sabría cual resaltar. Recuerdo leerlo y subrayar, tomar anotaciones, doblar las esquinitas, releer en voz alta algún fragmento a Andrea y preguntarle: ¿no te parece poético y a su vez, desgarrador, que Noelia pueda expresar con tanta belleza el dolor de un todo un pueblo sometido?
Lloré cuando a Noelia le rompían el jardín de rosas. También un nudo en mi garganta y cierto dolor de estómago, como si me hubiesen revuelto las tripas al ser otra vez consciente de cuán dispuestas están algunas en nombre del «feminismo» con tal de hacer valer SU verdad y nada más que su verdad —verdad que si no cuenta la verdad de todas es entonces una mentira—.
Gracias a Noelia por plantarse de cara para decir que contiene multitudes, que ella es gitana sí y también tantas otras cosas por las que no se dejará ser reducida por la higuera podrida de unos tantos.
No hay voz que debamos otorgarle: ya la tiene, la historia de su pueblo también. Es nuestro deber ponernos a escuchar.
“La higuera de las gitanas” de Noelia Cortés es un ensayo íntimo y visceral que se aleja de la burocracia académica para adentrarse en verdades que muchos optan por ignorar. En este poderoso texto, la autora comparte sus experiencias y reflexiones sobre la identidad, el feminismo y la cultura gitana, invitándonos a reflexionar sobre nuestras propias actitudes y prejuicios, y desafiándonos a ampliar nuestra comprensión y empatía hacia las diferentes expresiones culturales y las luchas sociales de distintos grupos.
El ensayo comienza con una evocadora referencia a la higuera de Sylvia Plath y el relato de los higos propios de Noelia: “Cada higo era una escritora, y todas tenían más dinero que yo, y ninguna era gitana. Todas sabían leer y escribir en épocas en las que mi madre no habría podido”. A lo largo de la obra, Cortés explora diversos temas como la identidad personal y colectiva, la literatura como espacio de expresión y discriminación, la apropiación cultural, la violencia de género y la lucha feminista. En cada uno de estos aspectos, la autora reflexiona sobre la situación y las experiencias de la comunidad gitana, ofreciendo una perspectiva única y personal.
Lo que hace que este ensayo sea especialmente poderoso es la habilidad de Cortés para establecer conexiones entre sus reflexiones personales y temas más amplios y universales. Nos muestra cómo la experiencia de ser gitano en España es en muchos sentidos un reflejo de la experiencia de ser marginado en cualquier sociedad, y cómo la búsqueda de la identidad y el sentido de pertenencia son temas que resuenan en todos nosotros. Además, destaca su capacidad de análisis crítico, examinando y cuestionando tanto las narrativas dominantes en la sociedad como las contradicciones dentro de los movimientos feministas y antirracistas.
El estilo de la autora es fresco y enérgico, utilizando un lenguaje cercano que establece una conexión con el lector. Su escritura apasionada y cargada de emoción transmite la intensidad de sus pensamientos y sentimientos.
“La higuera de las gitanas” es una lectura imprescindible por su perspectiva única, su reflexión crítica, su conexión emocional y su capacidad para ampliar nuestra visión del mundo. Nos desafía a cuestionar nuestras propias creencias y a luchar por una sociedad más justa y empática.
La higuera que comparten Sylvia y Noelia es la higuera de las mujeres que escriben en los márgenes porque el machismo y el racismo galopan sin riendas ni control por nuestro mundo. Este libro es el fruto carnoso de una higuera que confronta nuestros prejuicios y privilegios, que hunde sus raíces en tu pecho y te clava sus ramas punzantes en cada pensamiento.
Este ensayo es una obra increíble sobre la lucha de las mujeres gitanas y muestra que aún falta mucho por lograr. También muestra el anti gitanismo tan arraigado en nuestra sociedad que ni siquiera sorprende porque lo tenemos tan dentro que ni lo notamos. Y, además, en este ensayo tan corto pero tan intenso se tratan una gran diversidad de temas que se entrelazan para poder empezar a comprender La higuera de las gitanas.
la manera de hilar y de transmitir de noelia hacen de este ensayo una charla entre amigas, fresca y dura, creando un espacio donde te da la oportunidad de llegar a tus propias conclusiones compartiéndote su conocimiento
además crea una de mis cosas favoritas de la literatura: ganas de más. teje una red de referentes te da sed por saber más de lo que noelia quiere decir y de los gitanos y gitanas que pueblan sus páginas. la higuera de las gitanas no se comprende entre las cubiertas de este libro, porque la autora te deja entre las manos muchas más lecturas canciones e historias en las que adentrarse por una misma
La higuera de las gitanas, como Noelia Cortés manifiesta en su declaración de intenciones, se trata de una “retahíla de reflexiones y de ideas”, que “remienda” desde “la jaula, con la víscera sobre el escritorio”. Por eso, nos araña al interpelarnos desde “un eco que lleva (mos) en las venas, un pájaro que tiembla de frío”. Recomiendo su lectura porque nos pone frente al espejo del antigitanismo, como forma específica y resistente de racismo, que no sólo sobrevivió al horror del genocidio perpetrado por los nazis, pues el holocausto gitano fue olvidado, sino que tristemente continúa encontrando extendido amparo en nuestras sociedades. La autora en un ejercicio de afirmación identitaria, frente al estigma que reduce a su pueblo a etiquetas denigratorias, reivindica la rica historia de las mujeres gitanas, que es la suya propia. Mujeres que se resisten a ser encasilladas, que son mucho más que una única representación en esa higuera -de posibilidades marchitas-dibujada por Silvia Plath en La Campana de Cristal. Lo que más me ha gustado: un tema y una voz necesarias para la construcción de una sociedad más justa, que debe ser conocedora de la historia del antigitanismo, pero también de la historia del pueblo gitano, de sus hombres y mujeres, de su agencia y valiosa contribución al acervo común. También destaco la pluma de su autora, su potencia expresiva, con una prosa muy plástica preñada de metáforas tan bellas como elocuentes. Lo que me ha convencido menos: la tensión entre los enunciados identitarios -paradójicos y militantes- y el ejercicio literario con vocación artística en un texto que es sobre todo un grito de dolor y rebeldía. Siento que me han faltado páginas y articulación… Con todo, una obra de lectura necesaria.
Un ensayo conciso, que vislumbra la esencia gitana allá donde se ha querido expropiar. Noelia empieza con un repaso a la Habitación propia de Virginia: “Es necesario señalar aquellos pilares huecos que, sin incluirnos a todas, se vendrán abajo. Pero ellas no son el enemigo. Yo las albergo”. Establece una crítica a esa nueva tendencia de dar visibilidad a los colectivos oprimidos: “Cuando utilizan la expresión nos están queriendo decir que su lugar es mejor que el nuestro y que deberíamos estar agradecidas por el gesto, que al parecer es más poderoso que nuestra misma existencia”.
Continúa arremetiendo contra el academicismo y el difícil acceso al sistema educativo: “Si los alimentos que da la tierra dependieran de la sabiduría de alguien, de nada valdrían los diplomas o las corbatas. Valdrían las manos de los jornaleros”. Nos hace un recorrido a todas esas figuras gitanas que han sido borradas de la literatura, el flamenco, que mantengamos la memoria intacta ante la historia del antigitanismo. Exige que se busque contexto en lugar de estigma.
Nos habla de la higuera, esa que describía Plath, pero llevado a su terreno. Un higo por cada hecho que ha marcado a las mujeres gitanas. “Todas hacemos frente a una higuera, y esta es la nuestra”.
Me encanta que se elimine el "academicismo" y el lenguaje súper intrincado a la hora de escribir este ensayo, me ha parecido un detalle fundamental. Creo que todo lo que comenta Noelia desde su experiencia ha tenido un análisis bastante complejo que, desde luego, admiro. (Gracias) Es cierto que hay poca representación gitana y la que hay, por lo general hace gala de muchísimos prejuicios y estereotipos... y sobre todo, me he dado cuenta de que yo misma no sé nada de esa cultura gitana y que, por tanto, todo lo que hubiera podido pensar tenía que revisarlo doblemente (¿de dónde me viene esta idea...?). La escritura propiamente dicha me parece maravillosa: interesante y ligera, no permite el aburrimiento ni la incomprensión. Y, por supuesto, ojalá hubiese durado 30 páginas más... ¡Las necesito!
La higuera de las gitanas es un ensayo lúcido, lleno de referencias literarias, musicales y cinematográficas que cuestionan desde los márgenes algunos aspectos del feminismo, la identidad o la educación. Me ha hecho reflexionar mucho sobre algunas ideas (he tomado notas sin parar) y me he alegrado cuando al encontrar otras he pensado "por fin alguien lo cuenta". Me ha gustado su estilo sencillo pero a la vez intenso y directo. Un gran trabajo de Noelia Cortés y de Ediciones en el mar.
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Libro fundamental, no sólo para conocer un poco más la historia del pueblo gitano, sino para hacer reflexionar sobre comentarios despectivos que se hacen de manera generalizada y cómo no se da valor (ni si quiera se conocen o estudian) a tantas personas gitanas importantes en la historia. Otro libro de 10 de Ediciones en el Mar.
Un libro maravilloso. Es una pena que sea tan corto porque no profundiza demasiado la relación mujer gitana vs. fenimismo. Natalia, necesitamos más de ti.
Se habla mucho del racismo entendido como el racismo, por ejemplo, del black lives matter. También se asume, aunque el racismo exista en todos los entornos sociales porque el mundo en el que vivimos lo es, que es algo que está mal. Sin embargo, el anti gigantismo es algo que está profundamente arraigado en nuestra sociedad y totalmente aceptado, utilizando con normalidad expresiones de lo más hirientes hacia personas pertenecientes a esta comunidad. Este libro era necesario, escuece leerlo, pero es porque dice verdades como puños. Me gustaría regalárselo a todas y cada una de las personas payas que conozco, para que se revisen (nos revisemos) y desmonten todos sus prejuicios. También me gustaría regalárselo a personas gitanas que quizás no han tenido la oportunidad de acceder a conocer los referentes que propone la autora, sobre los que espero indagar y conocer más en profundidad. Y como la raíz de toda solución se encuentra en la educación, me quedo con esta frase del capítulo titulado la ceguera:
"El alumnado gitano tiene motivos de peso para sentirse poco integrado en el sistema educativo diría además que no es que el gitano deba integrarse en el sistema que ya existe, sino que el sistema tiene que considerar que la historia gitana es igual de importante y los gitanos igual de humanos, e integrar en su contenido y método de formación esa pieza del mundo que ha mantenido apartada hasta ahora."
Les debemos mucho, es hora de empezar a intentar reparar (y estamos llegando tardísimo) todo el daño causado. Gracias a Noelia Cortés por escribir esta maravilla, a ediciones en el mar por editarla y publicarla
Se me olvidó hacer review de este, pero ciertamente un 10/10 también.
Un libro absolutamente necesario en estos tiempos en los que el racismo y la xenofobia beben de la constante información (o más bien desinformación) de los medios de ciertas corrientes ideológicas, que quieren hacer creer a la población que "el enemigo" es aquel que dice "payo" o bien aquel que vende naranjas en el mercao, y todo para desviar la atención del verdadero enemigo común de la clase obrera: el hombre con traje, corbata y maletín que se lucra explotando a millones personas en países no europeos (pero eh, ojo, que luego dona dinero a hospitales). Gracias Noelia por invitarnos a la reflexión y a cuestionar nuestros discursos.
Necesaria su agua, saciarte como un ánfora en plena sequía. Noelia Cortés reconstruye la higuera de Plath con solemnidad y ternura rebelde hacia su pueblo.
La verdad esque este libro está precioso, aprendes mucho sobregitanofobia aunque no se porque siento necesito leérmelo otra vez,, mu ameno pa la playa, siempre hate al payo Cervantes Jajja
Está escrito desde las entrañas. Te invita a reflexionar, cuestionarte y ver el mundo desde otra perspectiva. Los privilegios hay que verlos desde la perspectiva de los más oprimidos para así darse cuenta de todo lo que queda por avanzar y cambiar. "Es necesario señalar aquellos pilares huecos que, sin incluirnos a todas, se vendrán abajo".