Este libro ha sido una montaña rusa de emociones, o más bien como subir al Tutuki Splash: empiezas sin esperar nada, pero vas subiendo poco a poco, ves de lo que va la atracción, te empiezas a emocionar cuando empiezas a subir, hasta que caes en picado en apenas segundos y te quedas con los pies mojados para el resto del día. De verdad verdadera que cuando empezó me gustó. Me sorprendió gratamente, porque mi expectativa y esperanzas para lo que sale de Wattpad son inexistentes, pero parecía que apuntaba maneras. No parecía que fuese a ser nada nuevo, pero los diálogos me gustaban, la relación de los protagonistas también, e increíblemente me estaba gustando el personaje masculino. Una vez la relación se consolida y llegamos a la mitad del libro, pero, va cuesta abajo sin frenos. Una verdadera pena, porque Ross me sigue gustando y me gustaría saber más de él.
Creo que la pluma de la autora está bien. No descartaría leer más libros suyos si solo tuviese en cuenta eso. De hecho, teniendo en cuenta todo lo demás, es posible que lea algo más. Como he dicho, tiene diálogos que están bien y creo que con otra protagonista la experiencia hubiese sido menos cansina. Ha sido capaz de crear personajes masculinos que me gustan, aunque no he tenido tanta suerte con los femeninos. El libro no ha sido para mí, pero soy capaz de ver que con un poco menos de drama, un poco más de centrarse en los temas (especialmente los peliagudos) y un poco más de madurez, puede crear algo que me llegue a gustar.
El argumento… Bueno. Sabía que no venía a encontrar un libro que me cambiase la vida ni tampoco tiene pretensiones de serlo. Esperaba una historia ligera de postadolescentes descubriendo un poco la vida y lo que quieren. La realidad es que de haberse tratado mejor ciertos temas hubiese sido un libro duro. Se habla de los problemas económicos de la familia numerosa de Jen, pero nunca se habla de verdad. Sabes que van faltos de dinero, pero la forma de gastar el dinero de Jen es completamente arbitraria, y querer encontrar trabajo no es lo mismo que buscarlo. Luego está la mala relación con Ross y su padre, de la que no sabemos nada pero parece oscuro y sin duda no es algo que se solucione con un “lo siento”. Roza por encima el tema de los ataques de pánico y la ansiedad, pero lo roza tan por encima que a la mitad del libro te olvidas, tú y la propia protagonista. Al principio parece algo importante de lo que ni la propia Jen quiere hablar, pero cae en el olvido en el momento en que ya tiene a otro maromo en el punto de mira. También podríamos hablar de la representación de lo que es una relación abierta, que creo que de ser mi manera de llevar una relación sentimental este libro podría haberme ofendido. Pero sin duda el tema peor llevado es el de los maltratos de Monty, la pareja con la que la protagonista empieza el libro. Puedo ver qué ha tratado de hacer la autora (plasmar lo complicadas y tóxicas que son las relaciones con un psicópata de manual), pero creo que no termina de acertar. Es bastante dramático y previsible. Desde el minuto cero sabes que ese chaval no es trigo limpio, y lo sabes tú y todos los personajes que se cruzan con él. La propia protagonista lo dice en numerosas veces, pero nunca da el paso porque le tiene miedo. Vale, comprensible. El gran problema es que Monty es un meme de persona. Supongo que para evitar que nadie pueda sentir ganas de empatizar con él se nos presenta como un manipulador egocéntrico chantajista, que es muy típico de maltratador. La cosa es que es así delante de todo el mundo. Todo el mundo lo sabe. Le ven y lo huelen porque se comporta como un orangután. No tiene ninguna clase de disimulo ni ningún gesto bonito con nadie, y menos con Jen. Ni siquiera entiendes por qué está con él, o que le gusta de él, o por qué no admite a cualquier persona que se lo diga que sí, que su pareja es un hijo de puta que, por otro lado, todo el mundo lo sabe porque lo han visto. Es una autonegación completamente vacía simplemente para alargar el dramita y hacer que la pareja de verdad tarde más en nacer, y la respuesta de la gente de su alrededor a veces da miedo. “Por qué te dejabas”, “por qué no hacías nada”, “sabes defenderte pero no lo hacías”, a la vez que terminaban diciéndole que no era culpa suya. Sería mejor que se preguntasen por qué ellos no le daban las herramientas para salir de ahí, cuando, repito por 34430 vez, TODO.EL.MUNDO.LO.SABÍA.
Los personajes no están mal. El peor debería ser Monty, pero la verdad es que Jen me ha sacado de quicio, y como encima es la protagonista, pues molesta más. Ross, Will y Sue se llevan el premio a mejores personajes, Ross ganando por goleada. Los demás da igual si están o no, son bastante clichés: la exnovia perfecta que aun quiere al maromo de turno y ella y la protagonista se desprecian mutuamente aunque la autora se esfuerce en hacerte ver que lo que hace la ex está mal y lo que hace la prota es comprensible; el hermano descerebrado que tiene un pasado oscuro pero que no es más que un Peter Pan con coletillas de guasón que necesita saber lo que es ser pobre; la mejor amiga que es mejor amiga porque patatas; la madre histérica, el padre majo, la vieja que ve el futuro, el pasado y el multiverso, todo a la vez; el padre rico y clasista, la madre bohemia que tiene que ser maja pero resulta un tanto raro que aguante a su marido y al trato que tiene con sus hijos. En definitiva, nada nuevo bajo el sol, pero tampoco son molestos.
Jen sí. Jen es un coñazo de ser humano. La típica protagonista mosquita muerta que a veces no lo es para dejarte claro que I am not like the other girls, egocéntrica, dramática y metomentodo. Al principio parecía que podía tener gancho, pero no, era una ilusión. Lo único que sabe hacer es jugar con los sentimientos de Ross, sorprenderse cuando pasan cosas, ir por la vida de puntillas y quejarse mucho y hacer poco. Darle muchas vueltas a las cosas pero no hacer nada sirve de cero. Tiene una evolución nula y la decisión del final era previsible pero no por eso menos molesta. No para de cagarla con Ross, pero Ross es demasiado majo y sabes que se lo va a dejar pasar todo.
Por el contrario Ross es un tío gracioso, petulante (con el mejor de los sentidos), comprensivo, atento y entregado. ¿Qué se fija en una chavala que tiene novio y le importa tres hostias meterse en medio? Pues sí, pero como digo siempre: no es él el que tiene el contrato con la otra persona o el que quiere y debe respetar al otro, relación abierta o no. Está feo, pero también está feo saber que te estás encoñando de alguien y no decírselo a tu pareja, sabiendo lo que duele eso porque a ti también te lo han hecho. Es una pena que quieran ponerle ese pasado oscuro y ese cambio drástico porque ve a Jen y se le fríe la neurona porque no hacía falta. De verdad, existen tíos majos que son majos porque han nacido así, no tienen que pasar por una época de quemar containers. Es el personaje más interesante del libro, pero se nos dice poco de él. Es un pesao con Tarantino, pero lo prefiero a alguien que dice que no sabe que es Disney o que no ha visto nunca ninguna película. Nota para padres: no ponerle pelis de animación a los niños debería considerarse maltrato.
Resumiendo: mucho Ross para tan poca Jen.
Sue es una borde asocial y Will un cacho de pan. No tienen nada de especial pero se hacen querer porque ese tipo de perfil me gusta, supongo. Tsunderes y Teddies del mundo, a mí.
Podría ser un dos estrellas por Ross y porque no es tan tóxico como los otros Wattpad que he leído, pero lo cierto es que solo salvaría a Ross y he sufrido para terminarlo porque le sobran 100 páginas mínimo.
No se si leeré segunda parte. Visto lo visto creo que podría ser peor este. Si lo hiciese, solo sería para leer más sobre Ross, pero es posible que, viendo cómo van las cosas, terminase más cabreada.
PD: ¿Quién, con 20 años, se sorprende de que alguien haya tenido un sueño erótico? Que la protagonista es una acelga, pero la conocieron teniendo una relación abierta y haciendo uso de ella. El título de mojigata lo perdió hace tiempo.
PD II: lo repetiré hasta mi morición: no entiendo por qué siguen empeñándose en hacer libros en USA cuando ambientarlo aquí sería más fácil, más original y más cómodo. Entiendo que no vende tanto, pero al menos dejaría de leer a chavales de 18-19 bebiendo alcohol en un bar de un país donde la edad mínima para beber es 21.