La noche canta, La noche del recuerdo. Sus bocas se juntan. Pasan sus rostros frunciendo los labios; sus ojos se abren, enormes. La mano asesina ‒otra empuña la daga de la traición, escondida, vuelta hacia atrás, en su espalda‒ pasa lentamente. Una caricia que trepa a sus muslos, sube hasta el triángulo púbico, de vellos que brillan oscuros, marcando sus bordes. Trepa al abdomen. Sus dedos juguetean haciendo círculos. Sus uñas se alargan. Un abrazo envolvente en un cuerpo supurante. Sus piernas se apartan; se juntan entre ellas, enredándose. Dos cuerpos que laten, que vibran: miedo y entrega; arrojo y parálisis de sentirse uno solo. Es el misterio. La noche se posa en la cumbre de las palabras.
“La juventud es la mejor etapa para sufrir, si me pusieran a escoger. Es lo que tuve. Ya sé que eso, el sufrimiento, no acaba. Que sea la juventud entonces que sea una etapa de preparación”.
La historia se narra desde dos puntos de vista, uno en el que se cuentan vivencias de los protagonistas, y el otro, un poco más fantasioso en el que se da apertura a la filosofía, a los pensamientos y a la imaginación.
Algo que me pareció genial de este libro es la manera en la que está narrado, la forma en la que el autor se expresa y utiliza las palabras es impresionante, todos estos adornos y detalles atrapan al lector desde el primer momento. El uso de la antítesis también es un elemento esencial en esta historia, ya que, sirve para evidenciar la contra posición de los dos protagonistas, él siempre muy distante, burlón e irreverente, mientras que ella muy bohemia, nostálgica y anhelante. Pero lo más importante del uso de esta figura, es que enfrenta las dos perspectivas centrales de la novela: la vida y la muerte.
A pesar de ser un libro corto, creo que esta lectura exige bastante concentración y yo la recomiendo infinitamente, sobre todo para quienes disfrutan de una narración llena de adornos y detalles. Es el tipo de libro que te sirve para pensar y reflexionar sobre la vida y lo efímera que puede llegar a ser.
"Aquí murió la mujer Toulon. Ella de Toulon, el nombre de la difunta. ¿Ella? Ella. Parecía representar a todas las mujeres de este mundo y de todas las épocas. Pero no, una sola ele se pronunciaba y es quizá aquello lo que al fin la distinguía de todos los demás nombres y mujeres. Ela se pronunciaba su nombre. Si parece una canción: canción de cementerio".
"Pero mi destino estaba escrito: un día los iba a decepcionar. No basta con el amor que se siente por las personas... No es posible determinar si el mal viene de muy adentro o de fuera. Es imposible no fallar. La traición es solo algo con lo que el resto trata de seguir involucrado con uno, como un ancla, un puente entre las almas, las circunstancias".
"Acepto que la tristeza no tiene remedio. Sobre todo, se debe seguir adelante con la tristeza".
"La juventud es la mejor etapa para sufrir, su me pusieran a escoger. Es mi que tuve. Ya sé que eso, el sufrimiento, no acaba. Que sea la juventud entonces, que sea una etapa de preparación".
"Él estuvo triste. Estuvo solo. Estuvo solo cuando estaba conmigo, pues, de antemano sabía que una mañana me iba a perder".
"Yo me ponía cursi, a veces y hasta sentía deseos de recibir una flor. Pero el lenguaje que utilizan, ese que manejan y que les domina, nones algo sencillo".
Creo oportuno primero comentar que esta fue una lectura muy peculiar, pues es muy diferente a lo que suelo leer, por lo cual me supuso un desafío, y considero que no es un libro para cualquier lector, sin embargo, creo que debería tener una oportunidad.
Empecemos por la narrativa, este libro va construyendo una perspectiva de forma singular, va entremezclando el plano de lo real con lo fantasioso, al tiempo que los protagonistas divagan y filosofan. En momentos las cosas que narran son “reales” en momentos parecen más imaginarias, y de vez en cuando se convierten en una mezcla de las dos.
A través de los capítulos podemos observar la variación de los puntos de vista de los personajes. Mientras que el de él es frio, si acaso grotesco a veces; ella contempla todo con pena, tristeza y ternura. Las traiciones se observan a través de los ojos de ellos, cuando las consecuencias toman forma.
“Me sentía estrechada como nunca antes mujer alguna pudo haberse sentido. ¿Por qué tenía que abrazarme así justo en el momento en el que ya no tenía yo fuerzas para pronunciar las palabras que de veras quería decirle?”
El libro muestra una perspectiva de la vida y la muerte, explicado desde la visión de sus protagonistas. A la vez que envuelve toda esta historia en una banalidad erótica, incluso misógina en cierto aspecto (punto de vista del personaje, no del autor).
“Pero acaso la lujuria no es la justificación del significado de la vida, ese soplido, esa futileza del universo que para nosotros es la existencia”
Este escrito está plagado de referencias a otras obras, muchas de las cuales desafortunadamente no he leído, por lo que no pude disfrutar de todas ellas, sin embargo, esto apunta a una invitación para conocer dichas obras referenciadas y poder comprender este libro es todo su esplendor.
En cuanto a mi sentir sobre el libro, puedo decir que no me dejó indiferente, sobre todo por la experiencia que resulta leer libros tan únicos👏🏻👏🏻
Por ultimo dejo una de mis frases favoritas del libro:
“Me gustaría creer que invento cosas. Pero otras veces sospecho que lo que sucede de veras es que lo hago por satisfacer una necesidad; que así combato y se aplaca la sospecha de que estoy completamente sola”
Por invitación del autor, Esteban Poblete, me honro en comentar su novela TRES CANTOS FÚNEBRES PARA ELLA, acerca de la cual puedo asegurar que su lectura no dejará indiferente a ningún lector. Algo de ella nos transformará. Quizá nuestra mirada por primera vez se detenga en el pensamiento que nos acerca a una vida sin máscaras, a la misma muerte, para tomar conciencia de vivir con ellas, en ellas, de forma permanente.
Mientras eso sucede, el autor nos conecta con lo imaginado, lo real, con el mito, la filosofía, la poesía contenida en los pretéritos orígenes del individuo. Porque somos sombra, corrupción, desvío, error, pero también somos luz, creación, fuerza y amor. Ambas circunstancias se manifiestan con ímpetu en la adolescencia, sobre todo, y se complementan día a día para forjarnos. Si la luz llega a ser la que más trasciende, podríamos pensar que nuestro ciclo de existencia llegó a buen final.
Sus cantos son una alegoría, una necesidad, una pasión por manifestar, más allá de la piel que nos cubre, el deseo y el temor inherentes al ser. Por lo tanto, todos estamos inmersos en similares contextos, pues ninguno es capaz de huir de su destino; es decir, de su camino de vida, desde la infancia hasta la vejez. Para ello debemos transitar el dolor de crecer, amar, sufrir, sacrificar la propia vida, o la ajena, para comprender finalmente hacia dónde nos lleva la existencia, qué es lo que ella pretende con nosotros y, cuando parece que alcanzamos a vislumbrar su propósito, ya es demasiado tarde, en muchas ocasiones.
Cito: “Esos cuerpos se parecen al tiempo, se devoran y absorben, reconstituyéndose en un soplido, perpetuamente. Como la vida, ahí está la muerte, muy adentro, en los misterios. ¿Quién va a descifrarlos? (Página 51).
Son argumentos claramente existencialistas, pues el mismo hecho de existir justifica la vida de los protagonistas. Ni más ni menos. No hay milagros de por medio. Tampoco la esperanza de soluciones fáciles ni mágicas. Se vive porque así manda la naturaleza humana, enfrentando solos, todo aquello que tenga que llegar. En el proceso nos equivocamos, nos torcemos, nos agotamos y dejamos olvidado el deseo de seguir. O entendemos a tiempo de qué trata el misterio de la vida y nos motivamos con la idea de que vale la pena esa contienda, aún por encima de la nada.
Cito: “La nada me seguía absorbiendo; debía regresar adonde había empezado todo esto o iría a parar a otro sitio, a otra parte sin correspondencia ni asidero –prolongación de la nada-. Iría a parar a cualquier sitio, a empezar algo sabiendo que tendría que abandonarlo arruinándolo todo, nuevamente, una y otra vez” (Página 14).
El autor hace un magnífico tratamiento del lenguaje y del conocimiento, pues su camino transitado largamente por las letras nos ayuda a identificar estrechas coincidencias con ideas y vaticinios acunados en nuestras retinas, en nuestros oídos, y recordar otras lecturas. Por ejemplo, en el tema de las especulaciones de Toulon sobre la casa que habita, sobre lo oscuro y escondido, lo profano y cotidiano de sus vecindades, nos acerca al pensamiento de Cortázar en una de sus obras prominentes: Casa tomada.
Cito: “…Esta casa respira y suena, como si no parara de desperezarse, como si no dejara de tronarse los dedos, el cuello, siempre está sonando, como si se estremeciera dormida. Al parecer, jamás termina de despertar por completo; hay aquí dentro un hálito constante de vigilia y de pasado: más de inconsciencia y recuerdo, o trance de algo que de acción, que de inminencia. Esta es la casa encantada, esa sensación dulce y perezosa, algo un tanto siniestro que persigue a Toulon por donde quiera que vaya, de donde no ha podido salir…” (Página 10).
Asimismo, el capítulo de La Cautiva, nos refiere inmediatamente a Juan Rulfo, a su inolvidable Pedro Páramo.
Cito: “Una se aburre aquí abajo. Pues arriba no estoy, de eso estoy segura. Yo tengo secretos. Arriba una fluye, se confunde con las nubes blancas. Abajo, el peso de toda la tierra del mundo es algo que inquieta, que atemoriza…”.
Esteban Poblete logra sacudir nuestra razón con su obra. No es para cualquier público, no es para cualquier lector. Hay que poner mucha atención al desafío de sus palabras, y sólo quien está dispuesto a aceptar la imperfección, el medio camino que transitamos los humanos, podrá comprender y apreciar su perseverancia, su tesón, por compartir sus verdades. A veces su lenguaje es rudo, quizá algo cruel, para no permitir que durmamos confiados y agradecidos con la vida. Más bien exige atención, ojos abiertos, disciplina, conciencia clara para vivir con dignidad, participando vivamente en todo lo que podemos construir desde nuestra humana condición.
Recomiendo plenamente su lectura. Seguramente no volverán a ser los mismos, pero sí mejores, sí más honestos con ustedes y con la propia existencia.
Tìtulo del libro: Tetralogía de Q, Tres cantos fúnebres para Ella
Jueves 16 de septiembre de 2021, Presentación de las novelas Tres cantos fúnebres para Ella y Tremolar, parte de la serie “Tetralogía de Q”. Qsine Beer Experience, Norte de Quito.