Cerca de Camelot y sus campos de cebada se halla una solitaria isla bordeada de lirios. Allí, aislada en una torre, vive la dama de Shalott. La joven sabe que sobre ella pesa una maldición y sucederá algo horrible si alguna vez se asoma al exterior. Así, pasa las horas tejiendo día y noche, contemplando el mundo a través de un espejo por cuyas mágicas visiones conoce a la corte del rey Arturo.
Pero un día, el caballero Lanzarote se acerca a lomos de su corcel y, por primera vez, la dama de Shalott siente la tentación de mirar más allá del espejo...
Reencontrarte con los mitos artúricos es como volver a casa. Todos hemos crecido con ellos gracias al cine, la televisión, la literatura y/o el arte, ¿quién no conoce a los caballeros de la mesa redonda o a la hechicera Morgana? Y aunque conozcamos muchos detalles, aún quedan cosas por contar, y especialmente acercamientos y sensibilidades diferentes para hacerlo. Algo así pasa con 'Reflejos de Shalott', que aunque cuenta mucho de lo ya conocido, recupera un personaje poco recordado creando así un relato especial y muy personal. Es Elaine, la dama de Shalott, la que nos muestra a través del espejo pedazos de las historias de Camelot y sus personajes inmortales, pero también con ella vemos algo más íntimo y tierno, todos esos momentos compartidos de la protagonista con su abuela, su padre o su perra se vuelven tan importantes para el lector como las gestas más épicas. Y quizás es esa peculiar manera de contar la historia, en fragmentos (que tan bien muestran el paso del tiempo) y el vínculo de abuela-nieta, lo que ha hecho que disfrute tanto de esta visión de los mitos artúricos que gustará mucho a los que, como yo, siempre están dispuestos a volver a aquel tiempo de magia, caballeros y traiciones.
Leer a Gema es siempre un placer. Desde que la leí por primera vez cualquier libro que publique se convierte en una necesidad y automáticamente sé que tengo que leerlo. En este caso nos encontramos ante la historia del rey Arturo y la Dama de Shalott. Me sorprendió mucho que fuera una novela tan cortita y reconozco que pensaba que se me haría demasiado corto pero ha sido todo lo contrario, pese a su corta extensión me ha encantado la historia que ha contado.
Tiene capítulos cortos y además, al contar con los diversos puntos de vista la historia tiene un mayor alcance. Me ha sorprendido muy gratamente y no esperaba que me gustara tanto como lo ha hecho.
Es una novela que se lee en una tarde porque además una vez que entras es difícil de parar de leer y tiene todos los elementos para conquistar. Me ha dejado una sensaciones finales muy buenas, con el corazón calentito.
En resumen, Reflejos de Shalott ha sido una novela corta y fácil de leer con la que Gema Bonnín reinterpreta un mito muy conocido, haciéndolo suyo con una protagonista cercana a la que he adorado y un libro que evoluciona hasta un final que me ha parecido perfecto.
Sospecho que la dama de Shalott me acompañará el resto de la vida. No era un personaje que conociese de antemano pero he empatizado con su vida y me ha calado un pensamiento en la cabeza:
¿Merece la pena la tranquilidad y la deseada paz durante una vida meramente contemplativa?
¿Merece la pena el riesgo de tomar la riendas de una vida?
¿Hay que someterse a un destino impuesto o merece la pena tratar de moldearlo?
Mi género de lectura favorito es el que me plantea cuestiones universales que podría responder de mil maneras distintas en cualquier momento de una vida y Gema en este caso lo ha conseguido. Además, me ha encantado revisitar los mitos artúricos de esta forma tan amena.
La edición de Nocturna es preciosa, con muchos embellecedores e ilustraciones. En el caso del audiolibro la actriz de voz también me ha gustado mucho.
"Reflejos de Shalott" es una novela corta que recoge, empleando el hilo conductor de La dama de Shalott, los mitos artúricos más importantes, tales como Tristan e Isolda o los referentes a Ginebra o a Morgana, entre otros. Ha sido interesante desde este punto de vista, ya que estos mitos siempre me han acompañado, aunque lo han hecho colmados de tanta ficción que era muy difícil extraer una versión algo más documentada. La autora ha tratado de aportar su granito de arena y en este sentido es una novela que funciona bastante, ahora bien, también he de decir que el ritmo me ha parecido lento y su forma de narrarlo no ha terminado de convencerme. La voz narrativa se ha quedado a medio camino entre la técnica de un libro clásico y la que se puede emplear en cualquier novela actual. También hay que hacer mención a lo completa que es la edición de Nocturna, que incluye desde ilustraciones de cuadros de la protagonista hasta un código QR para acceder a una canción que ha compuesto la autora sobre La dama de Shalott.
Tenía muchas ganas de leer este libro después de haber estudiado el poema de Tennyson en clase y, aunque no me ha cambiado la vida, la he disfrutado. Elaine me gusta mucho como personaje principal, tiene personalidad y un conflicto bien llevado y desarrollado. Su relación con su abuela es sin duda lo mejor, me parece que está súper bien conseguida y te transmiten totalmente esa cercanía y amor familiar. También me ha gustado mucho que se intercalaran capítulos de Elaine con escenas del espejo, creo que es una forma ingeniosa de dar a conocer las historias de este universo y conectarlas en una. Sin duda una historia para pasar el rato, que reinventa y expande el mundo artúrico de manera fresca y original.
Qué bonita me ha parecido esta historia. Me encanta que Gema haya rescatado a la Dama de Shalott y que le haya dado su lugar <3.
La novela es un retelling de los Mitos Artúricos. Aunque no sé si podríamos decir retelling como tal ya que, como la propia Gema nos cuenta al final, ha respetado mucho de lo que ya conocíamos. Ella se ha centrado en la dama de Shalott del poema de Alfred Tennyson. Nos cuenta cómo pasaba sus días aislada en Shalott y cuáles eran sus pensamientos. Además, Gema le da una vuelta al espejo de Elaine y los reflejos en él se sienten como relatos interconectados.
La relación con Freya y con su abuela han sido de lo más bonito del libro. Nimue y Morgana me encantaron y estoy deseando leer un poquito más sobre ellas.
Hacia el final, los pensamientos de Elaine se se vuelven más oscuros, y con razón. Ve pasar la vida, una vida que no ha vivido y siente que se muere en esa torre. Muere su padre, su amiga que es su perra con la que ha convivido más de una década...Ella da un cambio y decide acabar con todo aquello. El momento de la ventana, cuando ella ya se harta de vivir así...me ha puesto la piel de gallina. Cuando el viento entra en el cuarto y destroza todo. Cuando baja al lago y ve cómo su abuela decoró la barca. Cuando ve que es libre, aunque sea de forma efímera y sonríe al ver la aurora. <3
Me ha encantado. Si tuviera que elegir dos momentos del libro serían: cuando Nimue atrapa a Excalibur en el Lago y cuando Elaine escribiendo la carta, ya en la barca, sonríe al ver que es libre.
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Me ha cautivado la manera de escribir de la autora y el léxico tan precio que usa para las descripciones (no sabía que 'inmarcesible' significase 'que no se puede marchitar'). La historia en sí no es nada nuevo; una leyenda más, con las inevitables variaciones que traen consigo todas las leyendas. La autora ha recopilado todas las versiones y ha sabido entrelazarlas magistralmente en una sola, que a mi parecer es la mejor: la suya propia.
Afortunadamente, nunca he estado confinada por tanto tiempo como Elaine (la cuarentena ya me fue suficiente), pero aún la pluma de la autora ha sabido despertar en mí todas las sensaciones que Elaine tuvo: agonía por la seguridad de no poder ser amada, desesperación por la certidumbre de su ineludible muerte en la torre, envidia hacia aquellos que han gozado de lo que ella nunca será capaz de experimentar... Y la escena final del lago, quizás la más icónica de la leyenda, sin duda fue la mejor parte, aunque a mí me hubiera gustado que terminase como el cuadro de Waterhouse de ''La Belle Dame Sans Merci'', y en el libro lo hizo ''La dama de Shalott'', del mismo pintor (sin duda más acertado para la historia).
Me ha gustado mucho leer un libro sobre los mitos artúricos, se me ha hecho cortito y esperaba una cosa distinta, pero aun así he disfrutado de la lectura. Se lee en una sentada :)
Voy a ser honesta: Gema Bonnín es una escritora que me gusta, pero no me encanta. No obstante, esta novelita es realmente distinta al resto de historias que he leído de ella. Reinterpretación de un mito artúrico, tiene una trama simple, y no busca entretener. Es, más bien, un ejercicio de amor a la literatura, tanto a los cuentos y personajes que perviven en nuestra cultura como al acto en sí de escribir buscando la belleza en las palabras. Dice Gema que esta novela fue una catarsis, y me lo creo. No porque sea dramática, o porque tenga una fuerza enorme; más bien al contrario, es sutil, delicada, sencilla. Sin embargo, el estilo es encomiable, se adapta como un guante a la historia que cuenta, y hay imágenes y pasajes preciosos. No es esta una novela juvenil al uso, yo diría que ni siquiera es juvenil (simplemente se la cataloga como tal por el sello y la colección en que se ha publicado); es una historia que amplía la leyenda de Camelot, una voz que aporta su visión a un legado amplio y muy hermoso de revisitar y conservar. Curiosamente, su influencia de los clásicos y su visión onírica, así como el lenguaje lírico, me han recordado a algunas obras de Alba Quintas.
Reflejos de Shalott es una acertada reinterpretación del poema de Alfred Tennyson "La dama de Shalott". En este leemos sobre el mito artúrico de la Dama de Shalott, Elaine de Astolat, una joven maldita que vive encerrada en su torre y que solo puede conocer el mundo exterior a través un espejo mágico.
Usando este espejo, la autora va a ir introduciendo al lector al mundo de la literatura artúrica, mostrándole pasajes tan reconocidos como Arturo sacando a Excálibur de la roca, los inicios de la mesa redonda o la trágica historia de Tristán e Isolda. Se produce así un doble juego mediante el cual vamos conociendo a la propia Elaine y su historia, a la vez que con ella vamos viendo las diferentes historias que nos muestra el espejo.
Yo lo he disfrutado muchísimo. Con una prosa ligera y adictiva, me ha hecho sentir en menos de 200 páginas que estaba en el mismísimo Camelot. Las historias en sí no son una novedad, todos hemos escuchado alguna versión de la historia del rey Arturo, pero es muy agradable introducirte un poco en este mundo conociendo estas historias en un relativo orden y a través de un personaje quizás no tan reconocido.
En cuanto posé los ojos en esta pictórica cubierta, supe que mi suerte estaba echada. El ciclo artúrico siempre ha ejercido una gran fascinación sobre mí, en mis tiempos mozos estaba muy de moda.
Esta novelita es breve pero enfunda una carga legendaria y emocional que deja huella. Creo que la autora maneja una prosa lírica y una narración prístina. A través de la triste y poetizada vida de la figura de la dama de Shalott, asistimos a algunos de los hitos relevantes y significativos de personajes tan inolvidables como Arturo, Morgana, Lancelot, Merlín, la Dama del Lago y también la ciudad de las torres, Camelot, junto a la inmortal Excalibur.
Todos dejan su marca entre las páginas tan bellamente compuestas por la fina pluma de la autora, algo que me ha conquistado plenamente. Ellos confieren la gesta y la épica, mientras que la protagonista, tan humana y mágica al mismo tiempo, proporciona el hilo conductor en una forma profundamente evocadora.
Con sus cuitas y anhelos, tan agridulcemente expuestos, vivimos la leyenda en directo. Me ha encantado.
Gracias a este libro me han entrado muchas ganas de investigar sobre el mundo del Rey Arturo, que ya de por sí me parecía muy interesante.
Reflejos de Shalott es una reinterpretación de la leyenda de La dama de Shalott, concretamente del poema de Alfred Tennyson (incluido al final de esta edición), que a su vez reúne otros mitos artúricos a lo largo de la novela.
Ha sido la primera obra que leo de Gema Bonnín y estoy deseando continuar leyendo a la autora. Me ha gustado mucho la forma en la que ha narrado la historia de La dama de Shalott, Elaine, que debido a una maldición no puede ver las tierras de Camelot y debe permanecer encerrada en una torre, sin la posibilidad ni siquiera de mirar por la ventana. Sin embargo, gracias a su abuela, podrá ver los sucesos más importantes que ocurren y ocurrirán en Camelot, a través de un espejo que la anciana le regala. Creo que la autora ha plasmado de forma muy acertada el peso del encierro de la protagonista, que poco a poco siente cómo no está viviendo, a pesar de estar envejeciendo. La presencia de su abuela y su perrita Freya, que no aparecen en la historia original, me han gustado mucho, ya que son el principal pilar en el que Elaine se apoya cuando siente que no puede más. De hecho, creo que otro de los puntos positivos de la novela es que Gema Bonnín consigue encontrar el equilibrio perfecto entre mantener aspectos de la obra original e incluir elementos propios.
Aunque se narren varias historias del ciclo artúrico, todas tienen sentido dentro de la línea de la historia y se conectan a través de La dama de Shalott, que es la trama principal. Me ha parecido súper interesante conocer un poco más de estas leyendas.
Me ha encantado la forma en la que se ha llevado la historia y cómo Elaine ha ido evolucionando hasta el final, aunque me hubiera gustado que, sobre todo de cara al final, se desarrollaran un poquito más algunos mitos.
Un libro muy bien planteado, que permite conocer varios de los mitos artúricos de forma natural. Una protagonista que ha rozado la parte más profunda de mi alma, con un destino trágico que me ha hecho sentir muchas, muchas cosas. La voz narrativa ha sido exquisita, idónea para contar esta historia.
«—¿Y qué opináis de cómo se resolvió todo? —se interesó. Elaine se encogió de hombros. —Es extraño, el amor».
Soy una inexperta en cuanto a la leyenda artúrica se refiere. Conozco los nombres de los personajes, la relación que tienen pero nada más. No tenía ni idea de la existencia de la Dama de Shalott hasta que la autora publicó este libro.
Y qué belleza del libro. Mis partes favoritas ha sido los momentos con el espejo pero porque los momentos de monólogo interior son tan tristes. Aún así es un libro que te hacer apreciar la vida con todos sus matices, en el sentido de que dan ganas de hacer como la Dama de Shalott y salir al exterior con los ojos bien abiertos.
(Por cierto, muy buena idea la de poner el poema de Alfred Tennyson al final).
[+5🌟] Camelot siempre será un hogar y sus queridas y entrañables gentes una familia. Es la segunda vez que leo este libro y lo amo más que la primera vez (cosa que no creía posible). La pluma de Gema tan bonita y sencilla siempre le da a las historias su punto para que te haga sentir más cercana tanto a los personajes como a la propia Gema.⚔️❤️ No me voy a alargar más, porque donde se ponga una buena historia de leyendas Artúricas, que se quite todo lo demás.✨
El estilo de escritura es precioso. Cuenta la historia reimaginada de la Dama de Shalott alternando capítulos de su propia vida en la torre con las visiones de Camelot que le ofrece el espejo. En muy pocas páginas es capaz de transmitir perfectamente el sentimiento de soledad e impotencia que la lleva a tomar su decisión final. Si me faltó algo fueron más páginas, porque no quería parar de leer.
En su reelaboración, en forma de novela corta, del interminable mito de Arturo, la filóloga y traductora Gema Bonnín retrata a un personaje generalmente olvidado: la joven encerrada en una torre que Alfred Tennyson rememora en “La dama de Shalott”. El poema inglés, que la autora reconoce como origen último de esta breve ficción artúrica, se incluye al final de la novela, tanto en su versión original como traducida al español por Luis Alberto de Cuenca.
Elaine, que pronto será conocida como “La dama de Shalott”, sufre desde niña una extraña maldición sin nombre, que le prohíbe mirar directamente a Camelot, la ciudad de muchas torres donde se reúnen Arturo y sus caballeros. Enclaustrada en su torreón, la joven solo puede contemplar el exterior a través de un espejo mágico. Bonnín aprovecha este detalle de la historia original para estructurar su obra en una doble narrativa: la infancia, adolescencia y madurez de Elaine, y aquellos episodios del mito de Arturo, o de su propia biografía íntima, que la joven contempla a través del espejo. Manteniendo su voz omnisciente en tercera persona, la narradora elimina el hiato entre la vida de Elaine y la vida de los otros: los lectores, como Elaine, contemplan el mito de Arturo a través del espejo. Bonnín nos revela, así, algunos de los mejores episodios de la leyenda; entre ellos, la historia de Arturo y Excalibur, o los amores de Tristán e Isolda. La mayoría de estos episodios secundarios, si bien disfrutables en sí mismos, no logran conectarse de manera definitiva con la historia principal, exceptuando la visión de Lanzarote, el caballero por la que la dama se atreverá, finalmente, a dirigir su mirada a Camelot.
El mayor acierto de Reflejos de Shalott reside en el retrato de Elaine, que la autora amplifica a partir de las fuentes medievales del mito, el poema de Tennyson y los cuadros de Waterhouse. Bonnín araña la identidad agrietada de la protagonista, que conoce bien la historia de los demás, pero que se descubre incapaz de construir la suya propia. Elaine es una narradora detallista: día tras día, teje en sus tapices los episodios que el espejo decide revelarle, adornando así las habitaciones de Shalott con un bestiario de relatos. Bonnín pinta con esmero los claroscuros de este personaje y, esquivando las proclamas más serviles que abundan en este tipo de reescrituras, rescata a la dama de Shalott del olvido para darle nombre y para ensalzar su rebeldía frente a un destino implacable, respetando en todo momento al personaje. Es cierto, sin embargo, que se echa en falta una voz narrativa propia, más original o menos fiel no tanto a las fuentes inmediatas del relato, sino a la literatura fantástica que subyace al imaginario del mundo y los personajes de la obra. El ritmo de la novela, demasiado rápido quizá por la abundancia de diálogo, se habría beneficiado de una escritura más pausada de aquellos personajes, como Merlín, Morgana o Arturo, que asoman como complejos, pero que parecen quedarse en bocetos de sí mismos. Como detalle menor, aunque molesto para una lectura fluida y atenta, deberían corregirse una serie de erratas, anacolutos, asonancias y anacronismos léxicos que deslucen la prosa.
Reflejos de Shalott funciona como narrativa juvenil de fantasía, como lectura fácil, aunque hasta cierto punto reflexiva. Partiendo de una exigente variedad de fuentes e inspiraciones, Gema Bonnín nos ofrece un relato agridulce, que destaca por la delicadeza de sus imágenes y por su doble narrativa, y cuyas flaquezas no desmerecen el potencial narrativo de una autora que promete mejores muestras de su prosa en un futuro cercano.
Empecé esta novela en un arrebato porque ni entraba en mi planes leerla tan pronto, pero una visita a la FLM me lo puso por delante y no pude resistirme como buena seguidora que soy de la autora.
Cualquier obra que tenga que ver con el mito del Rey Arturo a mí me va a venir bien en cualquier momento, así que la empecé sin otra intención más que entretenerme y conocer la visión de la autora disfrutando de su buen trabajo de documentación y de la posterior novelización de una historia archiconocida pero a través de los ojos de un personaje que muchos ni sabrán que está presente en las leyendas artúricas: la dama de la hipnótica pintura de John William Waterhouse basado en el poema épico de Tennyson no.
Con una prosa que imita la poética medieval, la autora nos transporta en el tiempo y nos deja una versión del mito a través de fragmentos entrelazados de todo lo que sabemos de Camelot y sus habitantes. Así podemos ver personajes bien conocidos como Merlín, Morgana o el propio Arturo, pero también otros como Lancelot y algunos de los caballeros más (o menos) famosos, e incluso otros más secundarios como Tristán e Isolda, que tienen su pequeño hueco gracias a la forma en la que está concebida la novela: como una sucesión de relatos con el hilo conductor de un espejo mágico, la única ventana al exterior que se le permite mirar a la misteriosa dama que habita Shalott y sobre la que pesa una cruel maldición por culpa de la cual, como si de una Rapunzel más mística se tratara, se ve obligada a permanecer encerrada en una torre siendo testigo mudo de todo lo que se desarrolla a su alrededor, sin poder intervenir en el entresijos del destino de Camelot.
Ha sido una forma diferente de acercarrme a lo que ya conocía y me ha enganchado como si fuera la primer vez que leía sobre estas leyendas, así que para mí ha sido una gran lectura de la que extraer más de lo que ya tenía y enriquecer mi cultura pasando además un rato muy entretenido. Además, nos acompaña una edición preciosa y muy bien ambientada con la que podemos sentir que tenemos un clásico moderno en nuestras manos.
Aunque estoy algo familiarizada con las películas de Arturo y toda su leyenda, no conocía el poema de la “Dama de Shalott” y, como sigo desde hace años a la autora en Twitter, desde que supe que publicaría esta novela, me la apunté, pues conozco el amor de Gema por este tema.
La novela es cortita y se lee en dos sentadas. Me ha gustado mucho cómo ha intercalado los capítulos desde el punto de vista de la protagonista con las visiones del espejo, que no son más que una excusa para contar ciertas historias artúricas (me ha gustado especialmente la de Tristán e Isolda, que no conocía del todo bien).
También me ha gustado la pluma “medieval” y poética de la autora, aunque me han llamado la atención ciertos anacolutos y uso incorrecto de los tiempos verbales (supongo que porque la autora lee mucho en inglés y eso ha interferido en su escritura).
Me ha gustado mucho la relación entre la abuela y la nieta (me ha recordado un poco a Enredados), pero, desde mi punto de vista, la escritora tenía la oportunidad de ampliar y desarrollar una historia nunca contada y se ha limitado a contar lo que ya sabíamos por el poema. Me habría gustado que cambiara el final conocido por todos, pues, al final, la historia no es más que el narración de un poema.
Asimismo, me quedé con ganas de saber más de los otros personajes, como Merlín, Arturo y, sobre todo, Morgana. Creo que podría haber contado todo lo relacionado con el ciclo artúrico a la vez que la historia de Elaine y le habría quedado una historia más redonda.
En resumidas cuentas, me parece una novela que debe estar en toda estantería dedicada al ciclo artúrico y perfecta para introducirse en el tema, pero que a mí me ha sabido a poco, la verdad. Parecía más bien un TFG narrativo que una novela en sí.
Eso sí, me han gustado las notas de la autora, la canción en YouTube que aparece en la historia y que se incluyera el poema original y su traducción para disfrute de los lectores.
Primer libro del año, sobre el ciclo Artúrico, en concreto sobre la dama de Shalott, que personalmente desconocía esa historia y me ha parecido desgarradora.
El libro en sí es corto, sencillo y raudo temporalmente, y a "pesar" de todo eso creo que es perfecto así.
Está diferenciado en 2 partes, con capítulos intercalados. La principal, la de Elaine, muy bonito escrito, con evolución, mucho sentimiento y profundidad; y la secundaria, la del mundo exterior en Camelot, muy interesante a modo de "aperitivos" de las historias conocidas por todos, para introducirnos al extenso ciclo (y ojalá Gema escriba algún día más concretamente sobre el resto).
Sin duda la parte de Elaine, además de ser la protagonista aquí entre tanto mito conocido, es la que más me ha calado hondo, me ha golpeado un poquito mi propia alma, y dejado una sensación que no sabría explicar, o quizás sea porque todavía estoy procesando mis propios sentimientos removidos.
Es el segundo libro que leo de Gema y también otro que va a favorito, y aunque tiene otros que también me llaman la atención, de ciencia ficción y más juveniles, personalmente estoy deseando poder leer algún día alguno histórico, u otro de fantasía, porque me gusta mucho como se expresa, de forma profunda, delicada y elaborada.
Una amiga me recomendaba hace unos años este libro por activa y por pasiva y yo siempre, siempre le decía lo mismo: es que no está en digital. Salió en este formato en diciembre de 2023 cuando la novela se publicó en febrero de 2022 y si digo lo que pienso de esto me llevan presa. En fin, no estamos aquí para hablar de esto, aunque tenía que mencionarlo. Porque mi amiga tenía razón, me ha encantado. Me ha encantado porque vemos los mitos artúricos, o bueno, parte de ellos, desde la perspectiva de Elaine, la dama de Shalott, a quien se le presentan visiones de lo que pasa en Camelot a través de un espejo. Pero no solo vemos esos momentos, sino también escenas de ella con sus seres queridos, como su abuela o su perra Freya (a la cual he adorado). Poco más quiero contar porque yo he entrado a este libro sabiendo lo justo, fiándome de la recomendación y gustándome como me gusta el tema de los mitos artúricos (y fiándome de la autora, a la cual no he leído mucho pero la amo), así que solo voy a deciros: leedlo.
Una reinterpretación de la leyenda de la dama de Shalott del poema de Alfred Tennyson por el buen ritmo y ambientación de Gema Bonnín. Esta historia me transportó directo al Medievo, del cual, he de admitir con pesar, no conozco mucho pues no había sido de mi interes hasta esta historia.
La trama me parecio demaciado introspectiva para mi gusto, pero no creo que esté mal dado a la maldición de la protagonista, lo cual lo hace completamente entendible y estimulante ante el ciclo artúrico presentado de forma tan clara e intrigante.
Ha sido algo corta para mi gusto, pero me ha dejado con ganas de más y me enfocaré con devoción ha buscar más novelas que tengan algo que ver con Escalibur, Merlín y el Rey Arturo.
Reinterpretación de la leyenda de La dama de Shalott orientada, quizá, hacia un público juvenil no tan juvenil.
De escritura ágil y sencilla pero sin despreciar el lirismo original de la leyenda. Hay pasajes que conmueven. Otros que parecieran necesitar más desarrollo, que se quedan escasos (de ahí el 4 y no el 5). Hubiera querido que la autora se lanzase a escribir con mayor amplitud sobre el resto de mitos arturicos, o que algunas cosas que esboza las desarrollase.
Pero lo que hay es muy bueno, y las últimas 50 páginas las he leído con verdadera adicción y placer.
“Hay cosas hermosas que están destinadas a morir antes de languidecer”
Me ha encantado este libro. No conocía a la autora y a raíz de haber leído esta historia, me voy a ir comprando los demás libros que tiene. Este libro me gustó no sólo porque nos habla de los mitos Artúricos, el título que me encanta... me llamó mucho la atención en la librería por la ilustración que aparece. Yo soy una enamorada del movimiento Prerrafaelita, me encantan sus cuadros y esta ilustración me recordó muchísimo a ellos. La historia no la conocía, aunque conocía a algunos personajes de los que se habla en este libro. La leyenda de Tristan e Isolda, Merlín, Lancelot. Me gustó mucho como contó la historia de Excalibur y como Arturo llegó a ser rey. Lo recomiendo mucho. 17/02/2025.
Es un libro del que saco muchas reflexiones por las cosas que tiene que vivir Elaine encerrada en esa torre debido a la maldición pero es un libro que me ha parecido un poco aburrido donde no "pasa nada", aunque hay una gran evolución de Elaine desde que es una niña hasta que llega ala edad adulta, pero es el típico libro que no disfruto tanto. Aunque como punto positivos, los capítulos son muy cortos, los relatos del presente y pasado, la mayoría son bastante interesante y el libro te enseña de manera muy cruda la vida de Elaine.
Una maravillosa narración sobre los parte de la materia de Bretaña que nos acerca de manera particular y especial a todos esas leyendas que ya conocemos y que, en mi caso, me descubren a otras como la propia Dama de Shalott. Además de adentrarnos en este mundo es una obra capaz de hacerte sentir y reflexionar sobre temas tan importantes como el amor (en todas sus formas), la familia, las relaciones, la soledad, la libertad... Particularmente y, aunque ha sido una historia breve, me ha encantado. Es una forma única de introducirnos en la materia de Bretaña y he disfrutado mucho de su lectura.
Le pongo 5 estrellas a este libro porque es todo lo que me esperaba de él. Te introduce en el mito artúrico a través de Elaine, que para mí está muy bien profundizada, y para alguien que como yo, no sabe mucho del tema está súper bien. Desde que leí Ana la de tejas verdes y su escena en la que imita a la dama de Shalott dejándose llevar por un barca en el río, siempre me he sentido atraída por esta historia, y después de leer este libro siento que he conectado mucho más con Elaine y eso me deja muy feliz :) Lectura muy recomendableee