En un momento en el que es delicado mencionar las fronteras, las migrantes y sus hijas ya nacidas en España hemos estado ligadas a los espacios aquellos lugares intermedios, que no pertenecen a ningún lado. Ni a este, ni al otro. El poemario que tenemos en nuestras manos es un reflejo de lo complicado que es vivir en el borde, donde tradicionalmente no ha tenido cabida el arte y la cultura más allá de la etiqueta de lo alternativo. La cotidianeidad de Chen, que va desde el restaurante de Utiel hasta un jardín de Suzhou, revela partes de sí misma, evocando diferentes fragmentos de su vida y presentando la complejidad de mantener el equilibrio entre todas las la poeta, la periodista, la de la cola del aeropuerto, la que no entiende, la que añora, la que traduce a sus padres. [del prólogo de Glady de la Cruz Juria]
Paloma Chen (Alicante, 1997) ha estudiado Periodismo y Construcción y Representación de Identidades Culturales. Ha investigado sobre la diáspora china en España en Crecer en ‘un chino’ y ha colaborado con El Salto, El País y La Marea. Ha ganado el Premio Nacional de Poesía Viva L de Lírica 2020 y ha recitado en festivales como Irreconciliables en Málaga, Vociferio en València, FuriAsia en Barcelona, La Voz de las Mujeres en Tenerife, Feministaldia en Donostia o el Ciclo de Cultura Antirracista en Madrid y en espacios como el Fórum Social Europeu Das Migrações o el Asia Europe Peoples’ Forum.
¿Qué lugar ocupo aquí? En este país, en esta ciudad, incluso en este contexto virtual, me pregunto.
«Nací en España, ya desarraigada»
A veces pienso que no tengo mucho que decir más allá de lo que escribí para el prólogo de este libro. No es verdad: podría hablar horas y horas sobre todo lo que subyace en él.
No tengo vergüenza en decir lo mucho que me hacen llorar los poemas de Paloma. Sus palabras, que vienen de su propia experiencia vital, resuenan y despiertan en mí recuerdos bloqueados, heridas que no sabía que tenía.
Si a ti el racismo te suena a algo ajeno, si piensas que no hay «tanto» racismo (¡como si existiera un nivel aceptable mayor que cero!), o que son «unos pocos que hacen mucho ruido», tal vez no llegues a entender el alcance de este libro o lo especial que resulta para mí. Tal vez a ti te escueza leerlo, tal vez cuando lo leas pienses que es algo imaginado, algo exagerado, magnificado.
También existen otras posibilidades: que reconozcas un daño causado, que te des cuenta de que una vez invalidaste la experiencia dolorosa de una persona, de que al no ver colores, tampoco ves la herida provocada. Tal vez te animes a preguntarte, a preguntar, a reaprender. La posibilidad remota de que ocurra algo de esto me hace ver lo necesario de este libro.
No voy a recomendar este libro a la ligera, porque no es para todo el mundo. Pero si leíste «Pachinko», y te horrorizó el trato de los japoneses a extranjeros; si te marcó la experiencia del protagonista en «En la Tierra somos fugazmente grandiosos»; si piensas que estas cosas solo ocurren en Estados Unidos o décadas atrás en el tiempo, tal vez es hora de preguntarse si está pasando aquí.
Es un libro para leer entre líneas. Lo que yo veo en ese libro, tal vez no lo veas tú. Porque veo el agotamiento al tener que justificar un color de piel, unos ojos distintos; la obligación impuesta de ser minoría modélica: el doble de esfuerzo para conseguir la mitad.
Y a pesar de ver todo eso, este libro es especial: porque la herida que abre, también acompaña. Su experiencia fue única, pero el resto de la diáspora también hemos sentido cosas similares. Para mí, es como llorar acompañada, bajo un abrazo invisible hecho de palabras que te recuerdan que no estás sola.
Es un testimonio de lo que nos toca vivir, en un país en el que hemos nacido, pero en el que nos miran como extrañas. Uno en el que desde pequeñas, nos ha tocado ser mayores. En el que, como niñas, nos ha tocado ser madres de nuestros padres, lidiando con cartas institucionales, llamadas a operadoras, burocracia y papeleo.
¿Qué lugar ocupo aquí? Me pregunto. Qué más da, me respondo. Lo importante es que estoy aquí.
P.D.: si tenéis la oportunidad, id a ver recitar a Paloma Chen donde podáis.
Completamente enamorada de este poemario... Paloma es una autora increíble. Todo lo que me han transmitido sus poemas me ha fascinado, sin lugar a dudas... escribiendo sobre el desarraigo y sobre el sentimiento de "no pertenecer" a ninguno de los sitios donde "deberías"; todas esas vivencias y pequeñas situaciones que en ella hacen una diferencia. Lo que más he apreciado ha sido la idea de que realmente, este poemario no es una visión "objetiva" de su vivencia... es el PRODUCTO de todas estas emociones y de todas esas situaciones, es decir, son poemas que surgen como fruto del dolor y que al mismo tiempo lo expresan. Posiblemente esta sea una idea tonta, sencilla y/o vaga, pero me quedo con que lo único que quiero decir es que me ha maravillado (y que ojalá Paloma escriba más, y pronto). Gracias, ha sido un verdadero placer leerte.
Leí este poemario a inicios de año y aún se me han quedado en la mente sus versos sensibles, y una voz que nos habla de la migración, la identidad y la pertenencia de una forma potente e inteligente. Muy recomendable ❤️
"¿Qué es tan bueno como para quedarse? ¿Qué sueño europeo es ser la china que vende cerveza, el chino del pueblo, la china del Hormiguero, el chino de Física y Química, la china del chino?
Sin duda qué mejor manera de terminar el 2022 que con las palabras de Paloma Chen. En este poemario precioso la autora nos habla del desarraigo, del hogar y el no hogar, de la pertenencia y la identidad cultural.
Son poemas muy directos y crudos que te hacen reflexionar, te cuestionas temas como el racismo, lo que significa hogar y casa para cada uno y el papel de los migrantes y sus hijos en la sociedad. Poco más tengo que decir, las palabras no son suficientes para describir lo que te hace sentir este libro (es la primera vez que lloro con algún poema). Simplemente os recomiendo que lo leáis porque no os arrepentiréis.
Cita favorita: "Soy española, aunque tenga esta cara. 我是中国人, aunque no lo pone en ningún papel. Nadie esperaba esto. Yo no esperaba esto"
es precioso. siento que muchas cosas no las entiendo porque no suelo entenderme bien con la poesía, pero ese hablar de la identidad y la migración es que es un tema que me encanta y que trata tan bien. me ha encantado.
No me suele gustar la poesía, pero este libro me enganchó, leí en una noche una detrás de otra. Me encanta la parte costumbrista que presenta, ojalá poder escuchar más crónicas de la vida de Paloma Chen en el restaurante de sus padres. Hay partes divertidísimas, te hace reír en alto, y otras increíblemente profundas y tristes para ocupar 1 o 2 páginas. Lo leí en un momento ideal, justo después de volver de España de visitar a mi familia, pero llevando ya casi 3 años viviendo en Alemania, y lo sentí cómo una conversación con una amiga a lo largo de unos vinos que duran toda una noche calurosa.
Invocación a las mayorías silenciosas habla de desarraigo y dicotomía, de pasaportes, de Google translate, de adverbios de lugar que se escriben con mayúsculas, de heridas y de fronteras. Me ha encantado poder asomarme a ese mundo al que Paloma Chen regala su voz quebrando a menudo las convenciones del lenguaje, su estructura tipográfica e idiomática porque es la manera más coherente que existe para poder reproducir esa realidad. "voy a imponer mi huella sobre el mundo, la descendencia transoceánica será mi creación. Mis hijos escribirán sobre heridas y fronteras, sobre el poder híbrido de la pérdida. Cantarán 月亮代表我的心 "
quiero empezar esta reseña con lo negativo. me vuelvo a culpar: soy. una. lectora. terrible. en este caso, me culpo con una razón: las expectativas. desde que salió publicado este libro en 2022 tenía unas ganas increíbles de leerlo. tres años después aquí estamos. el problema es que han sido tres años de expectativas. de imaginar cosas que, lógicamente, no se iban a cumplir, ni aunque hubiera sido el mejor libro del universo conocido. ¿qué es lo que no ha cumplido mis expectativas? pues por decirlo rápido y mal, es la falta de cohesión. he sentido este poemario un poco desperdigado, por decirlo de alguna manera. en temática, pero también un poco en el estilo y las formas del poema en sí.
me ha gustado «Invocación a las mayorías silenciosas», no quiero decir lo contrario porque es, objetivamente, un buen libro y quedarme solo en lo malo no sería justo. pero tampoco quería no decirlo. pero sí es verdad también que esperaba a nivel formal algunas otras cosas (como por ejemplo que no hubiera rimas en algunos poemas y en otros no, que es lo que más me chirría siempre en las lecturas).
fuera de todo esto, Paloma Chen ha escrito un libro, un poemario, que bien podría ser un ensayo. me resulta tan complejo pensar que se pueda tratar la migración en un poemario, y que aquí se encuentre tan bien representado, tan bien expresado. este libro habla de las fronteras, las migrantes, sus hijas que ya nacen en un país, pero no son de ninguna parte en realidad. esto es una cartografía de los bordes, de las fronteras, de los límites. estamos en España, pero también en China. vamos de la mano de Paloma Chen a todos los lugares que nos quiera mostrar de su día a día, de lo cotidiano. un libro para que los blancos callemos y escuchemos. para seguir echándonos en la cara el racismo del día a día que, desgraciadamente, normalizamos e ignoramos. un libro para que sigamos aprendiendo, para que entendamos lo que es vivir siendo constantemente expulsado, sobre todo para que veamos de una vez que esto aquí también pasa, no solo lejos, cuando nos horrorizamos con lo que ocurre por ejemplo en eeuu.
dice Glady de la Cruz Juria en el prólogo: «[…] nos catalogan como extrañas y exóticas, pero nos hacen sentir extranjeras y exhaustas. Porque la liminalidad que hay en la persona racializada no hace otra cosa que transformarla en un límite, como una frontera humana que sirve de puente, sosteniendo el dolor migratorio de la anterior generación».
y dice Paloma Chen en el poema Policarbonato: «¿Es mi cuerpo territorio neutral cuando sufre una disociación entre / mi(s) nombre(s),/ mi rostro y mi recién estrenada / nacionalidad?».
sobre no reconocerse por verse dividida en un espejo roto. sobre la lengua que se rompe y se divide.
Cuando los traumas se heredan y se tienen celos hasta del azul del cielo cuento las cuentas de un rosario y te pregunto, amor mío, si en la cama me muevo mucho si sirve de algo dormir juntos cuando se han tenido infancias tan distintas
Gracias una vez más Biblioteca Regional. Termina tal que así :"porque nuestra/casa/es la única herida que deberá/quedarse siempre/abierta". Y yo pues tal...
Esto no es un libro, son unas gafas de ver a través de Paloma y de otras hijas de la diáspora china en España. Pero el verso muestra tanto como vela, hace que el río del relato a veces se pierda en el subsuelo y vuelva a emerger unos kilómetros más abajo.
Teniendo este poemario entre las manos deseé algo sacrílego: que se convirtiera en prosa para poder saber más acerca de la autora y de todas las veces que la han elogiado por hablar "tan bien" el español, del viaje vital de sus padres, del restaurante que tenían y que sí era un negocio de toda la vida, de las traducciones benévolas para omitir comentarios racistas o de la relación entre la autoestima y la cantidad de maneras en que se es capaz de cortar las verduras .
Hace unos 20 años que dejé de leer poesía. Nunca me había parado a pensar por qué, hasta hace poco. Dejé de leer poesía cuando mi abuelo dejó de escribirla. Pero esa historia es más larga y no viene al caso.
En un acto de amor, hacia mí y hacia la literatura, una persona se tomó la molestia de buscar diferentes poemas que creía que podían gustarme. Acertó en casi todos, y uno de mis preferidos estaba escrito por Paloma Chen. Así que me regaló su poemario Invocación a las mayorías silenciosas.
Y ha sido una lectura totalmente fuera de mi zona de confort lector y que he disfrutado muchísimo.
No puedo destacar algún poema concreto, porque más que un poemario es una autobiografía, de sentimientos y sensaciones más que de eventos y acciones. No sé cómo de común es este híbrido literario, pero para mí como lector ha sido novedoso y muy interesante.
Chen escribe sobre el desarraigo, sobre ser extranjera en tus dos países, sobre sentirte ajena al peso de una tradición milenaria que deberías abrazar pero que solo te aplasta. Su patria es el restaurante chino que sus padres abrieron en Alicante en 1980, de menú a 7,50€, un negocio "de toda la vida" que nadie percibe así, simplemente porque es chino. Perfecta analogía de una existencia partida en dos mitades que a duras penas se entienden, plasmada con rabia y ternura en estos poemas.
Seguía a Paloma a raíz de que ganase el premio #ldelírica de poesía viva y al poquito de sacar el libro lo compré y leí. En este caso he realizado una segunda lectura a raíz del Club de lectura de poesía de la librería Pérgamo coordinado por Andrea Abello. Es muy curioso cómo los brillos cambian de una lectura a otra pero lo que es seguro es que este poemario está lleno de ellos. Una escritura sobre ser china, pero no, porque es española, pero sí porque es visiblemente china, pero no, porque no puede comunicarse con su abuela en chino, pero sí porque sus padres tienen un restaurante chino... todas las contradicciones de no acabar de ser de ningún lugar y el concepto de traducción como un elemento potentísimo que oscurece y aclara los poemas. Poemas de línea clara donde, a su vez, aparecen versos en chino o citas en inglés sin traducir, donde la disposición del blanco trae la oralidad y el nervio, donde sin perder el humor, la energía, nos habla de un lugar complicado desde donde enunciar y enunciarse. Ser una extraña para todos.
Empeza cunha referencia a June Jordan, que se converteu nunha das miñas poetas preferidas e, malia a altura da intertextualidade, non hai caída a baleiro ningún. Esta poeta ten unha voz tan forte, tan delicada e incisiva: ten unha voz coma un cristal. Marquei tantas páxinas que tería rematado antes facéndoo ao revés. Que maneira de ver, de escribir con carraxe e tenrura, de construír comunidade. Fascíname o talento poético que canaliza unha conciencia sociolingüística crítica. Que gañas de seguir lendo poemas de Paloma Chen.
3'5/5⭐ Potente. Me gusta mucho cómo logra contar una historia clara.
"me esforcé en hablar
en la erre en hablar correctamente en blanquear
mi acento
en
dominar las palabras que dominan a mis padres que son dominados por las palabras que domino y hoy
mi voz ya no tiene color mi voz ya no tiene historia" 💙
Yyy quizás es un poco frívolo decirlo pero para alguien que ha estudiado chino y entiende catalán la experiencia completa de este poemario es bastante "divertida" en sí, casi como interactiva.
El tema a la diáspora se manifiesta en una multitud de subtemas, el arraigo, desarraigo, el sentirse extranjero, espacios culturales o semánticos de la identidad... todo envuelto con delicadeza y crudeza, sin caer en lo brusco o cruel, un lenguaje depurado que además juega con la disposición espacial, con los ideogramas chinos, con la mixtura lingüística y las referencias culturales cruzadas. Muy recomendable.
Leí este libro gracias a eBiblio y me encantó. Paloma Chen en este poemario recoge muy bien la experiencia de las personas de ascendencia asiática. Explica el racismo y los comentarios que sufren, la dicotomía entre adaptarse a su nuevo país, idioma, las expectativas de los padres... Recomendable leer los poemas y reflexionar sobre ellos.
Me lo he leído por los Premios Mandarache, porque yo no soy de poesía, y los que he leído hasta hoy día ninguno me había gustado, pero este si me ha parecido interesante. Me ha llamado la atención las distintas "caras" que tiene la autora a lo largo del poemario. Está muy bien.
Los poemas de migración me gustaron mucho, pero el libro parece desconectado, con poemas de varias etapas de su vida y los de la temprana adolescencia desentonan con el hilo conductor de la identidad migrada.
Se agradece el tema (por lo interesante y lo infrecuente) y se agradece que sea tratado con interés literario y no meramente expositivo, como ocurre normalmente con el compromiso en la literatura.