«Si imaginamos metafóricamente la aparición de un sentido (o de un significado, o de una ‘comprensión’) como el chispazo producido por la relación entre dos polos opuestos –un objeto y un sujeto ...–, entonces estos artículos ... hablan acerca de cortocircuitos». Así abre Félix de Azúa este libro, compuesto por cinco ensayos en los que el autor, partiendo de iconos lingüísticos o pictóricos tan conocidos como la Torre de Babel, Adán y Eva, la diosa Venus o la Olimpia Moderna, y de sus diferentes significados a lo largo de la historia, va analizando las fallas de nuestra supuesta ‘comprensión inmediata’ de la realidad, mostrando el conjunto de nuestro prejuicios, es decir, de nuestras ideas adquiridas: la ignorancia de lo que ignoramos. En estas páginas se habla de la culpabilidad inherente a la existencia de miles de lenguas, de la culpabilidad ligada a nuestro sistema de reproducción, de la culpabilidad, en fin, de la modernidad y la vanguardia, esa antigua diosa transformada en moderna ramera.
Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País.
Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre.
Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado, Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos.
Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada.
Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas, Autobiografía sin vida y Autobiografía de papel. Su último libro hasta la fecha, aparecido en 2015, es Génesis.
El pasado junio de 2015, ingresó en la Real Academia Española, dónde preside el sillón "H".