4 Estrellitas. Una sorpresita de novela, lo cierto es que la Ward se está currando la serie del Campamento de Prisioneros.
En ésta tercera entrega tenemos la historia de Kane y Nadya. Mientras Kane fue herido de gravedad en The Jackal, para que éste y Nix pudieran escapar, Kane quedó totalmente quemado y moribundo, más muerto que vivo. Ninguno de sus compañeros, Lucan, Apex o Mayhem lo dejaron atrás.
Una vez desarticulada la prisión de la glymera, los líderes de la prisión crearon un laboratorio y venta de drogas en las ruinas de un hospital de tuberculosos. Allí es donde se desarrolló el segundo libro, The Wolf, y donde conocimos a Nadya, una misteriosa enfermera vampira que oculta su cuerpo, rostro y cojera bajo una túnica. Pero fue la paciencia y perseverancia de Nadya, lo que hizo que Kane nunca olvidara a su enfermera.
Cuando por fin el grupo de amigos puede escapar de la prisión, se llevan a un moribundo Kane con ellos. Llegarán al campamento de lobos, parientes de Lucan, y allí una mística llamada el Lobo Gris, le ofrecerá un trato a Kane, lo dejará descansar para siempre o lo convertirá en otra cosa, dándole una segunda vida. Kane está dispuesto a descansar eternamente, solo hay un problema, y es que no puede dejar atrás a Nadya, en ése nido de odio e infamia en que se convirtió el Campamento de Prisioneros.
Así es como Kane se convertirá en la Víbora, recuperará su cuerpo y partirá de nuevo hacia el hospital abandonado, para rescatar a Nadya.
El libro ha tenido todo lo que me gusta de Ward, una buena relación, sus buenas dosis de acción, y unas historias secundarias que no se han hecho pesadas. Ésta vez, hasta nos ha dejado ver un poquito el principio de un romance homosexual entre uno de los vampiros y uno de los lobos.
Por supuesto, también habrá capítulos de la Hermandad, protagonizados enteramente por Vishous, en su búsqueda por hallar el Campamento de Prisioneros, el último resquicio de poder de la glymera.
El romance me ha gustado y mucho, Kane y Nadya se conocen en sus peores circunstancias y nada los impide enamorarse el uno del otro, incluso con todas sus imperfecciones. Y aunque no es un libro largo y tampoco ha profundizado demasiado en el romance principal, me ha resultado de lo más convincente, y me alegro de que la autora les haya dado una historia preciosa. Ambos personajes estaban muy heridos y necesitaban su oportunidad.
Me ha gustado mucho y me ha dejado con las ganas de conocer los siguientes libros de esta serie, y su unión con la Hermandad de la Daga Negra. De momento, seguiré leyendo hasta llegar a Lassiter, libro del que tengo unas expectativas muy altas.