Esta es la historia de un padre y un hijo como podríamos ser cualquiera, con los silencios ruidosos, los secretos a voces y las sutilezas que hacen de las relaciones más íntimas, tambien, las más complicadas.
Hugo tiene siete años y sus padres se están divorciando. Mientras se deciden los terminos de la separación, su padre y protagonista de esta novela reflexiona sobre el tiempo que no ha pasado con el, sobre lo mucho que ha delegado en la madre de Hugo y sobre lo poco que se conocen en realidad. Es entonces cuando entiende que, en una nueva rutina -ahora solo compartida por ellos dos- deberá reconquistarlo, algo que solo conseguirá a traves de la literatura.
Esta es una pequeña historia de amor que nos enseña lo que podemos ganar cuando creemos que estamos a punto de perderlo todo. Con una sensibilidad conmovedora, Jose Luis Romero nos relata cómo, a veces, necesitamos empezar de cero para amarnos de nuevo y volver a conocer a las personas que más queremos.
Con Volver a conocernos José Luis Romero nos hace un doble regalo:
🎁 Nos cuenta una conmovedora historia de amor entre un padre y un hijo.
🎁 Nos la cuenta muy bien. La forma en la que los recuerdos del pasado abrazan al presente me ha gustado muchísimo.
Me he emocionado y he creído en la reconquista poque hay amores finitos y amores perpetuos, porque aunque no siempre podemos elegir el destino de nuestra propia aventura, sí podemos escoger a quiénes dedicamos nuestro tiempo, porque las pizzas, las canciones y sobre todo los libros saben mejor compartiéndolos con un ser querido, porque los padres a turnos también fueron hijos y porque hay camas en las que caben dos, tres y hasta un cachalote tan grande como el corazón que palpita en las páginas de esta novela.
Instrucciones de uso:
📖 Abre el libro. ❤ Deja que fluyan los sentimientos. 📕 Cierra el libro. 💻 Ven a Goodreads a contarlo.
Esta historia podría ser una más entre otras tantas parecidas, la de un padre y su hijo, la de la vida adulta, cuando de repente te das cuenta de que quizá no todo es cómo lo habías imaginado ni esperado, y necesitas parar. Parar y reflexionar sobre lo que has hecho hasta ahora, mirar al pasado, y encarar lo que está por delante. Podría ser una historia más, y quizá lo sea. Pero eso no hace que no vaya a pegar fuerte. Porque hay mucha verdad entre sus páginas, no es muy común encontrar un libro que aborde la paternidad desde esta perspectiva, tan reflexiva, exponiendo abiertamente los miedos, las inseguridades, la vulnerabilidad, las dudas.
El padre de Hugo ha tomado una decisión, y esa decisión va a cambiar la relación que hasta ahora habían tenido los dos. Se abre ante ellos un nuevo comienzo, no siempre fácil, en el que tendrán que volver a encontrarse, a descubrirse, a entenderse, a conocerse. Narrando con delicadeza y mucha emoción José Luis nos hace espectadores de este vínculo que se va transformando paso a paso y que supondrá un nuevo comienzo para los dos.
Reconozco que me tuvo con el corazón encogido de la primera a la última frase, me ha transmitido muchísimo. Hugo es un personaje entrañable y me encantó que todo girara en torno a él, de hecho es el único nombre que aparece en la novela, y que fuera el hilo conductor de la historia y las relaciones de una familia en varias generaciones. Si habéis leído algunas de las reseñas y opiniones de @icarobooks habréis conocido de primera mano su estilo tan personal y su capacidad de transmitir mucho con pocas palabras, esto es una muestra más.
No sé si coincidiréis conmigo en que no es habitual encontrar en la literatura, tanto clásica como actual, personajes masculinos que nos dejen navegar entre sus debilidades, que no solo muestren su vulnerabilidad sino que sean plenamente conscientes de ella, y que se abran en canal exponiendo sus sentimientos, sus miedos, sus arrepentimientos, sus incertidumbres o sus esperanzas. “Volver a conocernos”, de José Luis Romero me ha gustado mucho por muchas cosas, pero la principal ha sido esa.
José Luis nos trae una historia de lo más cotidiana, la del desgaste del amor, la de la tortura de la rutina, la indiferencia a la que da paso la normalidad de tener a una persona en casa creciendo, formándose, observándonos, aprendiendo… la historia de la falta de tiempo, la del ir corriendo a todas partes, la de estar sin estar.
“Volver a conocernos” es un viaje interior que, si no hemos hecho ya, en algún momento haremos todos; una reflexión vital íntima que es puro sentimiento, que pone nombre a la lacra que nos aplasta a muchas personas en estos tiempos, que no es más que la de la abulia, el hastío, la falta de motivación por lo que hacemos y de interés por los demás… pero que también da lugar a la esperanza, a la reflexión, apostando por dar valor a lo que realmente importa y a decirnos que nunca es tarde, que podemos volver a conocerle, volver a conocerla, volver a conocernos…
Una historia que se lee sin esfuerzo, que se entiende a la perfección y que transmite muchos sentimientos, narrada con el buen gusto y la elegancia que siempre me han parecido tan característicos de la forma de escribir de José Luis.
Si algo valoro en un libro es que me haga pensar, que me ayude a dar valor a las cosas, que me haga ser consciente de en qué punto vital me encuentro e, incluso, que me ayude a ser mejor persona, y creo que @icarobooks con el suyo ha conseguido un poquito de cada uno de estos aspectos.
Para mí, las portadas de los libros son muy importantes. Es mi primera toma de contacto con una obra. Y queramos o no, lo que entra por los ojos siempre suma. ¿Qué hay decepciones? Por supuesto. Pero qué bonito es cuando un libro te llama por su portada y luego, además, se convierte en una gran lectura.
“Volver a conocernos” fue de esos libros que en cuanto lo vi, sabía que quería leerlo. Un padre. Un hijo. Unas manos unidas. Una pequeña historia de amor reza en la parte inferior. ¡Y menuda historia la que ha escrito el autor!
Este es el libro de Hugo. Su mundo. Sus padres. Una separación. Un amor incondicional a su abuelo. No se necesitan más nombres. El papá de Hugo, su mamá, sus primos, su tía… Todo gira en torno a este niño que logra cautivarnos con la historia que cuenta su padre. Un padre que tiene que reconstruir su presente. Un padre que mira a su pasado para, tal vez, no cometer los mismos errores en el futuro. Esos <> me sacaron en algunos momentos de la trama. Eso, y poder conocer un poco más los sentimientos de Hugo. Llegar hasta la raíz de todo.
A pesar de todo, ha sido una emocionante historia de amor de las que se leen para que queden por siempre en nosotros. Ya sabéis, de “pellizquito” como suelo decir. El final del libro y el simbolismo de Moby Dick, es de los que encogen el alma.
Esta es la historia de un hombre de mediana edad que tiene que enfrentarse a un cambio fundamental en su vida: aceptar que su matrimonio está acabado y acercarse a su hijo que siente más lejano de lo que debería.
"Volver a conocernos" es una novela de tristeza y decepción pero también de ternura, de cariño, de cotidianidades, donde se muestra la fragilidad de la vida y lo especial que puede ser la rutina.
Cuando me enteré de que @icarobooks publicaba una novela enseguida me entraron ganas de leerla. La de @icarobooks fue una de las primeras cuentas que empecé a seguir cuando me metí en este mundillo y por su forma de escribir reseñas, sabía que al menos me iba a encontrar una historia bien escrita. Y así ha sido. 👨👧 José Luis nos cuenta la historia de Hugo, un niño de ocho años cuyos padres se están divorciando. Esta es la premisa y a partir de aquí y, narrada por el padre, veremos cómo este hombre se da cuenta de que los últimos años de su vida había vivido sin vivir, sin sentir, casi como un autómata. Se va dando cuenta de las pequeñas cosas que no ha disfrutado y que, al final, son las que hacen que los días sean especiales, que sientas ganas de vivir, que sientas ilusión por estar con los demás. 👨👧 Mezclando presente y pasado, el padre de Hugo irá recomponiéndose e intentará volver a forjar los lazos que le unían con su hijo y que hace tiempo que estaban casi rotos por completo. 👨👧 Volver a conocernos es de estas lecturas que rezuma tristeza, pero a la vez deja un camino abierto a la esperanza. También consigue removerte por dentro, por lo cotidiano de lo que les sucede a los protagonistas, es muy fácil sentirse identificado con según qué comportamientos y qué cosas.
Si pudiéramos ser esponjas gigantes, podríamos absorber todas las lágrimas, penas y enfados; podríamos empezar de nuevo, sin rencores, sin miedos. Si alguien pudiese contarnos todas las veces que ha vuelto a empezar, no harían falta citas de Marco Aurelio, ni apoyo incondicional, ni todo el cariño del mundo.
Es necesario bajar al barro, ensuciarnos, entrar en la batalla sin armas y sin ojos alarmados que nos detengan. Hace falta aprender, encontrar lo perdido, volver a conocernos. Hasta que una fruslería, un meme, una palabra, una llamada… nos haga reír, romper a llorar, o simplemente despertar.
“Somos lo que el primer amor que tenemos fuera de nuestras casas nos hace sentir”.
Hugo tiene ocho años, una casa, un colegio, una familia y -sobre todo- unos padres que ya no se quieren. No conozco sus nombres, pero el autor de esta novela me ha llevado, de forma perturbadora y sobrecogedora, a sus rincones más oscuros.
“Una mudanza no resolverá lo que tú no eres capaz de solventar, para acabar finalmente en el punto del que has huido”.
Todos escuchamos los motivos y desenlaces de los divorcios, pero nadie nos cuenta las consecuencias del naufragio. Ese día en el que escapas del lugar que te asfixia y te enfrentas a la soledad, la culpa y la incertidumbre. Esas sensaciones al dormir de nuevo en tu habitación de adolescente, al enfrentarte al enfado de tu hijo, a esa primera llamada de ella que no entiende por qué te has ido y te insta a volver: “…por Hugo, por lo que fuimos”.
José, más conocido aquí como @icarobooks , nos adentra en una historia en primera persona que incomoda desde las primeras líneas. Te mete en la piel de un padre -que a su vez es hijo- sincero, desbordado, que expresa lo que nadie se atrevería y que, a pesar de la controversia, te incita a empatizar. Un libro que te sumerge en la travesía de una capitán obligado a coger el timón del barco y llevarnos por una trama llena de frases subrayables, que te sacuden una y otra vez, hasta ese desenlace que te dejará pensando, con la mirada perdida, imaginando miles de posibilidades y una sonrisa nerviosa cargada de esperanza.
Una oda al perdón y al amor por las pequeñas cosas... que significan mucho.
Me gustan los libros que hablan de la vida, de problemas, separaciones, de vejez, calvicie y barrigas. De aburrimiento, ropa de estar por casa y Netflix. Se siente como espiar al vecino y entender que cada familia es tan diferente y a la vez tan similar que da miedo. Madurar es difícil, cargar con el peso de construir una familia y que todos crean que tenemos todo bajo control. Mirar al espejo la cara de adulto y las arrugas que se sienten como un disfraz, porque en el fondo quieres dormir hasta las 11 de la mañana. Nadie sabe si lo está haciendo bien, se duda todo el rato, se teme un día sí y el otro también. Sé que más de uno espera que le digan que todo esto es una broma o un mal sueño. En el libro de José Luis Romero, conocemos la vida de Hugo, de sus padres y abuelos y cómo la ruptura de la relación de las personas que lo trajeron al mundo es también su propia ruptura. El protagonista nos habla y se queja a lo Feliz Final de Isaac Rosa, de su fallida relación y de cómo se le va desintegrando el amor. Pero esta "pequeña historia de amor" es todo menos pequeña, es la historia de Hugo y de su padre, de cómo se reconstruyen las piezas de una relación que viene unida de nacimiento, de cómo explicar lo inexplicable, de cómo romper con lo prometido, de predicar que el amor es bonito pero fugaz y el desgraciado no avisa cuando cierra la puerta y se larga, lo hace y ya. Un capítulo llamado Instrucciones de uso que me hizo sonreír y recordar a Lorrie Moore en Autoayuda y a Laura Ferrero en su último libro de relatos. "Reconoce en él lo mejor de los dos y elimina vuestros defectos". Una obra que me dejó con nostalgia y exceso de reflexiones. Ahora es común que los hijos crezcan y las familias se compongan y descompongan como un electrodoméstico, sentí esa misma nostalgia cuando leí Un amor cualquiera de Jane Smiley, nostalgia de gente divorciada, de gente que está aprendiendo a vivir reconstruida. Una cantidad representativa de frases subrayadas en colores pasteles y 16 suspiros (uno por capítulo) en estas 298 página
"Volver a conocernos” es poesía reflexiva de la buena en forma de novela. Cuando alguien se destripa como lo ha hecho @icarobooks para escribir esta novela, donde afloran todos los sentimientos posibles, solo nos queda mostrar nuestra admiración y saber que lo que tenga que venir, siempre será mejor.
La carátula reza “una pequeña historia de amor”. No querría desvelar nada de este libro porque no es lo que parece, no es la típica historia de una separación al uso ni la historia de un padre y su hijo. Es un viaje interior de un hombre adulto enfrentado a todas sus circunstancias, abierto totalmente en canal, para mostrarnos millones de pensamientos y sentimientos que no es fácil adivinar en una figura masculina, aquí están presentes todo el tiempo y orbitan a través de su hijo Hugo. Un padre enfrentado de repente a la paternidad en solitario que repasa sus vivencias y nos muestra la importancia de saber empezar de cero.
Es difícil al principio entender que el libro gira constantemente en diferentes tiempos temporales, pero una vez avanzas, me ha parecido muy original porque cuadra en la historia. Solo os puedo decir que encontrareis un relato maravilloso sobre las relaciones que mantenemos con todo nuestro entorno; familia, pareja, amigos, y sobre todo padre e hijo en un contexto de dificultades. En especial, en esa dificultad que tienen algunas personas de romper silencios . Y en cómo la literatura siempre es un buen recurso.
Un libro muy íntimo y sentimental, muy duro y a la vez muy esperanzador.
De pequeña historia de amor, nada. Esta es una de las grandes, de las que se quedan en un rinconcito de tu memoría y, en ocasiones, resurge con alguna frase que te hace sonreír. De las que remueven. De las que dejan poso cuando sales y cierras. Hugo es la pieza clave, no en vano es el único nombre que aparece en la novela, el del hijo del protagonista. Ese hijo al que ama y apenas conoce. Ese hijo al que debe reconquistar. Ese hijo por el que merece la pena todo. José Luis salta de escena en escena dominando el tiempo narrativo como un gran director de orquesta. Vas del presente al pasado de forma natural y entiendes tanto, tanto, que en ocasiones (más de las que crees), te duele, te pica, te escuece. Porque amar no es fácil y, a veces, es necesario romperse y caer, para amar con más fuerza. Y qué final, queridos, qué final.
Esta es la primera novela de José Luis Romero, pero sé que no será la última. No le perdáis de vista y, por favor, leed su novela.
A veces la vida nos engulle y nos dejamos llevar a una velocidad de vértigo, hasta que un día te das cuenta de que no vives como quieres ni sientes como antes. Y te da miedo decirlo en voz alta pero tus actos te delatan. Y las consecuencias te obligan a desnudarte, dándote cuenta de que hasta ese momento no lo habías hecho. Y empiezas a mirarte en el espejo y te empiezas a reconocer, aunque de distinta manera. Y aprendes de quien menos te lo esperas, aprovechando cada momento que te ofrece la vida. Y te das cuenta de que los finales son nuevos comienzos.
Primera novela del autor. Intimista, introspectiva, de las que remueven y calan, de las que toca el corazón. Con una forma de narrar que aúna pensamientos, sentimientos y recuerdos. Con una forma de escribir que casi es poesía.
Este libro es el grito de todos esos niños que sus progenitores se olvidan de ellos. Que verles crecer es como alimentar un coche para que funcione. Yo diría que es un grito a todos esos padres y madres que se pierden las vivencias que un niño puede dar mientras crece. Vivencias agradables y las que no lo son tanto, pero que es la vida sino un acumulo de experiencias.
La historia me parece muy cercana y real. Al principio me enganchó enseguida y quise saber más de los personajes, pero a veces, el cambio de escenario tan brusco y el uso de frases cortas, descriptivas, hace que me pierda un poco en la historia. Y reconozco que el final me ha chirriado un poco.