Dios tiene tripas. Meditaciones sobre nuestros desechos, Premio Nacional de Ensayo Joven José Luis Martínez 2020. Cuenta con once textos a caballo entre el ensayo y la crónica: "Corre que te alcanza", "Prohibido orinar en la calle", "No hay papel", "Al fondo, a la derecha: las fiestas y los baños", "Sobre los rumores del cuerpo", "Guía para el uso del baño público", "Mitos y rituales de la espuma", "Viviendas: estampas del drenaje compartido", "Puto el que lo lea", "Baby alive: los niños y las excreciones", "Asclepio y hermes: la salud, la riqueza". El tema central es los desechos humanos y su rol cultural y social.
Esta mujer es talentosísima. Lograr leer sobre la caca de una manera tan inteligente pero también graciosa y además usar las palabras con maestría, uf. Es un libro divertido, intrigante y que invita a seguir pensando sobre una cosa que parece que obviamos: nuestros desechos. Qué buenos ensayos, de verdad.
Un libro bastante entendido, curioso, divertido. Siento que es algo que Juan Carlos Bodoque hubiera disfrutado mucho. Nota al margen: es chocante cuando quien agrega un libro a Goodreads no le pone su portada.
Creo que tenía que ser escrito por una mexicana, necesita de nuestro muy particular sentido del humor para relatar con tanta sensibilidad los datos curiosos, anécdotas, historias y peripecias que pasamos a causa de nuestras deposiciones. Es hilarante.
I think it had to be written by a Mexican, it needs our very particular sense of humor to recount with such sensitivity the curious facts, anecdotes, stories and adventures that we go through our droppings. It `s hilarious.
Peca de obvio. Para ser un tema taboo, la autora lo toca muy por encima. No es que quisiera escandalizarme, es que me parece que es importante hablar de nuestros desechos sin tapujos, y no tengo la impresión de que se haya logrado del todo acá.
Dios tiene tripas (2021, FCE) de Laura Sofía Rivero, ganadora con este libro del Premio Nacional de Ensayo Joven José Luis Martínez 2020, es una obra acerca del popó, el orín y los mocos, temas sobre los que no queremos hablar por recato y vergüenza. Como nos plantea la autora en el prefacio: "La escritura: esa otra excreción. El ensayo no solo le pertenece al ágora y al periodismo, sino también a la confidencia, nombra lo indecible, domestica nuestros desvaríos" (Rivero, 2021, p. 14).
En esta medida y para mantener el tono escatológico, esta reseña es una disección del excremento de Rivero, una obra genial y divertida que nombra aquello sobre lo que no queremos hablar, y que evidencia la capacidad de la ensayista para construir un tratado en el que se conjugan situaciones cotidianas, datos históricos y cifras actuales que no solo dan cuenta de rasgos culturales con los que podríamos identificarnos, sino que también develan la gran desigualdad que existe en la manera como las personas nos relacionamos con nuestros excrementos.
Las anécdotas de este libro, como la afición de la autora por espiar los objetos de los baños que visita, se complementan con datos históricos acerca de la evolución de lo que hoy conocemos como papel higiénico y de la invención del trono particular construido para que la reina Isabel I de Inglaterra pudiera expulsar sus reales heces. Sin embargo, en Dios tiene tripas la autora no se limita a eventos cotidianos que podrían resultarnos familiares, como el terror de encontrar un rollo de papel vacío luego de una monumental excreción en una casa en la que estamos de visita, sino que presenta elementos sociales y culturales vinculados a una situación individual que al mismo tiempo es vivida por todas las personas.
Las tripas, verdaderas protagonistas de estos ensayos, forman la arquitectura de nuestro cuerpo y toman sus propias decisiones. Basta mencionar su independencia sobre nuestra voluntad en determinadas circunstancias, como la urgencia de ir al baño cuando tenemos diarrea: "Algo quiere salir y lo va a hacer. El intestino vibra, punzan las paredes del colon. De nada sirve apretar y aferrarse al ideal de la continencia: ningún esfínter resiste los embates de la marea excrementicia. El cuerpo es una fortaleza endeble" (Rivero, 2021, p. 17). Asimismo, no hay que olvidar que las tripas nos hablan, rugen cuando tienen hambre, susurran suspiros olorosos cuando de gases se trata y, a través de códigos excrementales que dependen de la solidez, nos informan sobre nuestro estado de salud. Hablar de nuestros desechos, que para muchos podría resultar incómodo, cobra una importancia fundamental si tenemos en cuenta que, como nos dice la autora, "[La diarrea] es la segunda causa de muerte infantil a nivel mundial (…) Es una de cada de cuatro muertes infantiles/3 millones de niños y bebés cada año/El 99% vive en el Tercer Mundo/En esos territorios, 1 de cada 10 niños muere de diarrea antes de cumplir los 5 años" (Rivero, 2021, p.p. 24–25). Además, hay que tener en cuenta que "Aunque a quienes habitamos las ciudades el sanitario nos parece un lugar tan común como prosaico, cerca de 4500 millones de personas no tienen acceso a él. Y esa cifra es cercana al 60% de la población mundial" (Rivero, 2021, p. 135).
Por otro lado, me gustaría destacar el aparte de este libro que más disfruté. En "Puto el que lo lea", el ensayo sobre las cavilaciones alrededor de la escritura en los baños públicos, la autora, con mucha genialidad y humor, plantea una clasificación sobre la literatura escrita en las paredes de los baños, esos mensajes que nos recuerdan que no estamos solos y que ha habido otros antes que nosotros en ese momento íntimo de la expulsión: "A diferencia de otras escrituras, la sucia latrinalia goza de una libertad inigualable (…) Llevan la muerte del autor a su mayor auge. Y no solo eso: el escritor de retrete, al tomar la pluma de su oficio, se sabe dueño de un lector cautivo. Ni los literatos pueden gozar de tan preciosa circunstancia" (Rivero, 2021, p. 110).
Burlarse de esta actitud solemne con la que muchos autores conciben la literatura, abordando únicamente temas considerados bellos y dejando de lado otros más cotidianos y sucios, se manifiesta como una de las intenciones de Dios tiene tripas.
Te invito a leer este libro que nos habla de lo íntimo, de una vergüenza colectiva que compartimos y nos hace humanos, y que puede ser leído en un baño público o en la comodidad de nuestra casa mientras hacemos del dos. Después de todo, hay que recordar que si Dios tiene tripas, como nos plantea el título, ¿por qué como mortales tenemos la obsesión de ocultar la existencia de las nuestras, sus sonidos y sus desechos?
Vaya si está bien escrito este ensayo. No pierde nunca ni el interés ni el pulso.
Se habla de cosas comunes a todos los mortales: de los usos del retrete cuando se vive con otras personas, de los baños públicos, de la higiene y los malos olores, de los apuros que pasamos cuando en el momento más inapropiado sentimos que algo puja por salir, de los niños y sus juegos con las excrecencias, de la higiene de los antiguos, entre otros temas.
Su único lunar no es responsabilidad de la autora, sino de la editorial: no era necesario que la letra del cuerpo de texto fuera tan diminuta.
Y ya que estamos, dos buenos complementos serían la Historia de la mierda (Dominique Laporte) y La materia oscura (Florian Werner). Qué descubrimiento la prosa de LSR.
Como siempre, Laura Sofía Rivero da una clase demostrativa sobre cómo hacer un ensayo. En su obsesión con lo cotidiano, nos ofrece un paseo por las fiestas, las tuberías de las casas y nuestras propias tripas.
Haber leído El Quijote un mes antes de este libro me preparó para dos cosas: a que mi lectura avanzara a velocidades cósmicas y que tuviera un antecedente de la caca y otros desechos en la literatura (lo digo en sentido literal por las andanzas fecales de Sancho y don Alonso).
¡Este libro es asquerosamente hermoso! ¿O pulcramente apestoso? 🤔 Amo la maestría de Laura Sofía para filosofar en medio de tanta porquería y para sostener con orgullo ese salpicadero: estoy seguro de que ha valido la pena para ella.
Con poesía, filosofia, mucho ensayos, ironía, latrinalia y dulzura, Laura Sofía se echa muchos clavados culturales e históricos a la esencia de nuestros deshechos humanos.
¡Le doy 5 cacas de 5 en la escala de la literatura que huele mal pero nos gusta!
Este libro tiene 5 estrellas porque me hizo reír mucho y me mama reír. Laura nos expone de forma astuta, reflexiva y humorística el qué sucede con nuestras creaciones ocultas, sobre la Diarrea, el inodoro, la escritura en el baño, nos habla del cacotas. Esta recopilación de ensayos literarios me parecen subersivos al creer sobre la gama de temas que hay por escribir. son un canto a la libertad de repensar sobre qué temas no queremos charlar o pensar porque nos incómodan o porque no está alineado al buen gusto. no sólo me llevó grandes risas, sino también grandes reflexiones sobre conductas establecidas e ideas implantadas. también es un libro que se lee rapidisisisismo y no pierde ritmo. Si te gusta reír, el morbo de los desechos y reflexionar sobre temas que casi no lo haces, lea este libro.
que divertido y también informativo, es culto pero habla de caca jajajaa, creo que ayuda mucho en al relación que uno tiene con su cuerpo, y lo universal que es cagar, hasta Superman que es muy fuerte, puja. AJAJAJA que pendejada, que divertido y pues que cierto, es vergonzoso y cuestionar los motivos de porque es cierto es gracioso, interesante y necesario, ya que la cuestión es universal, siempre darle pensamiento a estás cosas, será necesario.
también me gusta mucho como lo asqueroso se torna diferente desde los ojos del amor, me pareció tan lindo y juguetón, jaajaja te amo y me aguanto tus pedos, increíble, verdadero amor.
Aunque llega en momentos a causar bastante asquito reconozco que si me saco alguna que otra risa. Muy bien escrito y obviamente basada en hecho reales de la vida cotidiana; porque todos hemos ido al baño y nadie está exento de pasar por un “accidente” de retrete. Estos breves, muy ilustrativos y graciosos ensayos son el recordatorio que en un baño tanto ricos como pobres, ordinarios o poderosos todos al final dejamos nuestros desechos corporales.
"(..) no tememos a lo que se va, sino a lo que se queda, monstruos que se resisten a descender a las cloacas, enemigos de la contención, quimeras que nos recuerdan que el ocultamiento de la inmundicia es solo otra ficción de nuestra urbe."
"(..)aunque el excremento sea una necesidad natural que nos iguala a todos, el baño es cultural y jerárquico."
Un libro sobre la caca escrito con una prosa finísima y delicada. Un oxímoron feliz. Se lee rápido y tiene frases preciosas para coleccionar. Me alegra haber leído un ensayo tan bien escrito por una mujer.
El género del ensayo en su máxima expresión. Laura Sofía incomoda con sus preguntas mientras divierte y entretiene con sus reflexiones. A pesar de que solo está conformado por doce ensayos, cada uno aporta algo al libro como conjunto.
El libro está escrito impecable, pero jamás entendí de qué iba. ¿Solo hablar de caca? ¿Qué asco la caca? ¿Datos curiosos de cómo vemos la caca? ¿Niños y mocos? ¿Compren slime?
Me gustó la combinación de un lenguaje muy ordenado y bien pensado para armar pensamientos sobre la caca. Algunas partes fueron más reflexivas y otras de plano divertidas como "Al fondo a la derecha" mi favorito que me saco muchas risas.
Me encantó la divertida prosa de estos ensayos dedicados a nuestros movimientos privados, en los que se nos va un porcentaje nada despreciable de nuestra vida, solo faltó resolver el misterio de las cruces de caca, 9/10.
"Una de dos: o el hombre fue creado a semejanza de Dios y entonces Dios tiene tripas, o Dios no tiene tripas y entonces el hombre no se le parece" Jamás imaginé que un ensayo sobre los orines y la caca fuera tan fascinante. Laura Sofía Rivero logra un ensayo ágil, bastante divertido e inteligente con sus reflexiones y meditaciones sobre nuestros desechos y la desigualdad que existe al tener o no acceso a un baño.
Me pareció interesante que hablara de los desechos como una creación, siendo que en la teoría psicosexual de Freud, una sublimación de la etapa anal (esa dónde aprendemos a controlar los esfínteres) es precisamente la creación del arte o coleccionar cosas. También me parece interesante que hable de las personas que retienen, que no quieren ir a baños que no sean los de su casa pues, y que eso también sea parte de las teorías de Freud, lo de retener, quiero decir; que una fijación en esta etapa sea ser muy rígidos, desorganizados o muy organizados (dependiendo de la gratificación que hubo en dicha etapa) me pudo decir un algo de las personas, aunque no el panorama completo, obviamente. En fin, creo que lo que más me sorprendió fue saber que sólo el 20% de los mexicanos se lava bien las manos, el 80% no se las lava bien o no se las lava para nada, y esto me recordó a esa vez que fui a comer con mi hermana, los lavabos estaban fuera de los baños, yo me acerqué a lavarme las manos, y del baño de hombres salió un chavo que no se lavó las manos, sólo pude pensar en esa persona cuando leí ese dato en el libro.
En realidad puedo decir que hubo muchas cosas interesantes en el libro, como el baño como un escondite; cuántas veces no me he escondido yo en el baño cuando estoy fuera de mi casa y rodeada de gente, y necesito un momento a solas para poder descansar un poquito de todos los estímulos de mi alrededor.
Escribir tanto sobre la caca de forma tan profunda y cotidiana, usando lo grotesco como detalles necesarios y no como repulsión. Me impresionó y gustó mucho ver la edad de Laura Sofía Rivero, hacer evidente el talento de las autoras jóvenes mexicanas.
Tremenda, vivaz, divertida con tono muy sincero y respetuoso por las entrañas. La autora te lleva de la mano a través de los límites del cuerpo, la vergüenza, la intimidad, las soluciones humanas para definir lo que es nuestro y lo que no, lo privado, lo público, y muchas más cosas en un momento, todo cayendo en sus sitio. Muy recomendado, aunque me costó leerlo hasta que puse pasar mis propias barreras escrupulosas.
Le iba a poner cuatro estrellas pero la cara que se le quedó a mi compañero chismoso cuando me preguntó que estaba leyendo y le contesté que un libro sobre caca bien vale la quinta.
Este es uno de los mejores libros de ensayos que he leído, además con un tema que a mí me causa fascinación: la popis. Aquí se hace un compendio de pequeños textos que hablan sobre la cotidiana pero siempre oculta acción de ir al baño.
Con bastante humor, Laura Sofía Rivero nos lleva desde la diarrea, los elementos para limpiarse, hasta el saneamiento y las muñecas cagonas. Nada escapa de su ojo y parece descubrirnos un mundo oculto, pero que lo tenemos presente cada día.
Parece no tomarse en serio el tema, pero esto como una forma de hacernos ver lo absurdo de nuestra aversión a lo escatológico. Sus ensayos no necesitan el tono académico ni de la seriedad para revelar la profundidad (nunca antes mejor dicho) de la caca.
Además sabe hilar muy bien la anécdota con la consulta bibliográfica, la introspección con la prosa poética. De verdad, es un libro de ensayos muy cagados, pero siempre en el sentido bueno (chingón) de la palabra.
De lo mejor que se pueden encontrar en librerías y a un precio módico.