Marosa di Giorgio (1932–2004) was a Uruguayan poet and novelist.
Marosa di Giorgio is considered one of the most singular voices in Latin America. Critics tend to agree that her writing is greatly influenced by European surrealism, although her vocabulary, style, and imagery are uniquely her own. Her work deals predominately with the imaginary world of childhood and nature.
In the past few years, Latin American critics such as Hugo Achugar, Luis Bravo, Leonardo Garet, Sylvia Guerra, María Alejandra Minelli, and María Rosa Olivera-Williams have explored Marosa Di Giorgio's writing. Uruguayan poet Roberto Echavarren published in 1991 "Transplatinos", which offers an excellent introduction to Di Giorgio's writing. Selected poems from The March Hare have been translated into English by K.A. Kopple and published in the 1995 by Exact Change Yearbook. An article discussing gender politics, parody, and desire (as elaborated by Gilles Deleuze) also written by K.A. Kopple appeared in March 2000 in the Journal of Latin American Cultural Studies. In'Identity, Nation, Discourse: Latin American Women Writers and Artists, edited by Claire Taylor (Cambridge Scholars Publishing, 2009), Soledad Montañez opens up a new discussion of Di Giorgio's erotic writing. Montañez shows how "Di Giorgio's erotic prose illustrates the representation and performance of patriarchal hierarchy as a perverse comedy, creating a genre that constructs gender narratives in order to undermine the patriarchal system from within."Montañez also affirms that "The effect achieved in Marosa's radicalised narrative is ultimately a mocking performance, a burlesque discourse that reveals and denounces domination and power. Through a perverse representation Marosa exposes the complicated matter of culturally constructed sexual norms and develops a writing that is at the same time disturbing and astonishing" (2009: 158).
In 1982 she received the Fraternity Award for literature
Ya es primavera y se ven las golondrinas por los tejados. Ya es primavera y lecturas como esta tuya me entrelazan con un mundo que creemos perdido pero que está ahí para que tú me lo ofrezcas, con tanto esmero y parsimonia. Porque es en las flores donde anidan tus sentimientos, tus esperanzas, tus anhelos. Es en este estudio que realizas sobre el mundo que puedo encontrar yo también mi mundo natural y mi erotismo que cae y cae y cae hasta lo más hondo del abismo.
Tus palabras enmudecen a cualquiera, y este libro solo lo podías haber escrito tú, bella dama, bella flor de loto flor de lis que emerge sobre las aguas superficiales de las fuentes. Este mundo fantástico lleno de feminidad que recorre las chacras, esas granjas latinoamericanas como la que habitaste desde tu más tierna infancia: está lleno de vírgenes, de flores de todos los tamaños y todos los colores y todos los olores; está lleno de animales y está lleno de ti. Tú que desprendes viveza y alegría y una extraña pasión por ese mundo que subyace bajo la poesía que logras transmitir.
Es esta una prosa poética que nutre, que altera la vida pues la seduce y la endurece. No es una prosa fácil pues tú tampoco lo eres. Eres una mujer compleja que ilumina las cosas allá por donde pasas. Iluminas a tu familia con tus cantos, iluminas los jazmines con tus palabras. Flor de loto flor de lis que vives entre la naturaleza, entre los conejos y entre las zarzas que crecen silvestres a tu alrededor. Esos ojos de precipicio que lanzas sobre la vida, pues solo de esa manera encuentras el abismo y lo habitable en ella. Ojos de precipicio que miran y miran a su alrededor y miran tan hondo que hasta eres capaz de sacar todos los aromas y los colores de todas las flores con las que te cruzas.
Eres aquí toda tú. En estas palabras te transformas y vives. En estas palabras escoges lo que quieres sentir y te retuerces como una flor que va marchitándose hasta dejar caer sus pétalos sobre tierra mojada. Tierra de lluvia. Tierra que riega al cuerpo y a los animales. Tu erotismo es así, también, tierra húmeda. Son los lirios y las orquídeas que rodean tu cuerpo hasta hacerlo gemir. Y tu voz también gime y es tan potente, tan viva y tan esplendorosa que eres capaz de hacernos estremecer a nosotros también. Tus palabras son el tierno amago de la alevosía primaveral, es la primera palabra del mundo en este mundo terrenal. Te sientas cerca de las ventanas y miras por ellas y nosotros a través de ellas te miramos a ti. Eres tierna y eres dulce, y tu mirada es inocente pero también pilla y pícara.
Hoy, cuando te escribo esta carta, gorjean los pájaros. Apenas son las 8 de la mañana y puedo sentirte aquí a mi lado, susurrándome con tu voz de niña-adulta, de adulta-niña, pues nunca terminaste de ser inocente y siempre tuviste una mirada observadora y analítica que busca y busca hasta encontrar luz y revuelos y a veces algo de paz. Revolotean los pájaros por el cielo y un mirlo negro se posa en la cara del cura. Este mirlo que tiene tus ojos y me mira como yo te miro a ti, o eso quiero creer. Eres una bruja. Embrujas y conjuras con tus palabras aquello que más queremos a nuestro lado: la poesía, la lírica, la belleza de un día nublado pero también de ese sol que da a las plantas y a las flores hasta metamorfosear su apariencia. Eres agua que cae, como así también eres agua que corre. Eres el semen de las flores, convertido en mujer. Flor de loto flor de lis que te apareces sobre la poesía, sobre los cantos de esta naturaleza que creíamos perdida y que tú nos has ofrecido en este libro.
Quédate a mi lado. Protégeme con estas flores que me ofreces, como una ofrenda a la vida, a lo que presiento mundano y tú mitificas. Sincera y poderosamente tuya, una lectora que quiere leer más tuyo, que quiere profundizar más en ti, que quiere que la amarres con tus conjuros de flor de loto flor de lis.
“Me parecía que bailábamos un tango en la vereda de mi casa, cuando no pasaba nadie. Tú, vestido de príncipe, y yo desnuda. Todo era real e irreal como es siempre la vida. Volaron los años y en la noche oscura, allá en lo alto, muy alto, aún hay una estrella azul que nos mira y mira.”
Elocuente erotismo sagrado. Invita a enfrentarse al pudor -especialmente al leerlo en el transporte público-. Es seductor y traumático a la vez. Puntos extra por contener mi poema favorito de Marosa.
Difícil de clasificar, puesto que escrita en prosa es pura poesía, extraordinaria, surrealista, plagada de erotismo y sensualidad, «La flor de lis» es una obra escrita en los últimos momentos vitales de la autora uruguaya Marosa di Giorgio, publicada en el 2004, que aborda todas las fases de su vida encerradas en un completo hermetismo, misterio, donde el placer, el dolor, incluso la violencia van de la mano, como un todo inseparable. Marosa di Giorgio en estos poemas de amor a Mario, tal como ella misma los define en su dedicatoria, se adentra en su interior, en lo más hondo de su inconsciencia para deslumbrarnos con su erótica de la incertidumbre, de la alucinación, de lo visionario, adquiriendo una corporeidad donde solo hay deseo sin etiquetas, sin categorías, donde lo humano y lo animal se confunden, donde juega con los extremos, trasgrede la realidad, muestra las dudas, las inseguridades, la debilidad y la inestabilidad como auténticas fuerzas arrolladoras, subvirtiendo constantemente lo supuestamente normal, lo correcto, lo moral para crear un universo donde nada está claro. Poesía satírica, alternativa, extravagante, perturbadora la consideran algunos… Leerla es una experiencia sensorial completa, que puede despertar el tedio y el desconcierto por sus constantes repeticiones y su disparidad y fascinación al mismo tiempo. Lo que está claro es que es una poesía de denuncia a la dominación, a lo normativo, a la hegemonía, al poder.
Mi alma es un vampiro grueso, granate, aterciopelado. Se alimenta de muchas especies y de solo una. La busca en la noche, la encuentra, y se la bebe, gota a gota, rubí por rubí. Mi alma tiene miedo y tiene audacia. Es una muñeca grande, con rizos, vestido celeste. Un picaflor le trabaja el sexo. Ella brama y llora. Y el pájaro no se detiene.
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Bellísimo, con un dominio del lenguaje tremendo llena el poemario de imágenes surrealistas y queda siempre en el fondo una fascinación profunda por la sexualidad. Aun así, me parece que si fuera escrito hoy, se ampliaría el imaginario y se relatarían quizá de forma distinta algunos episodios de violencia
“Mi pensamiento atento sujetaba el mundo, ponía cierto orden. Acaso lo salvaba”
Ay, la luz de gasa, cuerpos livianos, flores y frutos salvajes, pétalos que vibran como la tarde, santos, aves en la noche, el interior de una selva satinada… Marosa, qué viaje!! yo nunca te solté la mano aunque no sabía por qué parajes me llevabas.
Es precioso el universo onírico y traumático que despliega desde ellas imágenes de una infancia o una adultez atravesada por lo oscuro pero en la que sobreviven los seres que vienen a darnos cobijo. Sin embargo, las metáforas constantes a genitalia se me ha hecho pesada a ratos
Estos cuentos eróticos muestran la sexualidad desde facetas muy originales, y tan bellas como desgarradoras.
En un relato romantiza la sexualidad como algo natural, parte del cuerpo y de la vida y las flores que crecen. En el siguiente, muestra un desgarrador relato de cómo esa flor es cortada, esa sexualidad violada.
Es crudo y explícito y bello a partes iguales. Te lleva a pensar en la sexualidad y la sensualidad desde perspectivas completamente nuevas, como un aspecto inherente al ser, natural e inevitable. Pero también muestra el abuso de una manera brutal dentro de ese mismo universo, tal vez a modo de reclamo, o quizá para retratarlo dentro de su totalidad.
Hubo algún que otro relato o poema que me puso incómoda y que me replanteo, pero en general La Flor de Lis es un libro especial para concebir parte de la vida desde otro ángulo. Las palabras de la autora te absorben en su mundo con una facilidad que asusta.
Hubo momentos en los que todo me pareció un montón, o en los que sentía que estar mucho más tiempo en el mundo de Marosa iba a ser contraproducente. Pero leído con moderación, este es un libro hermoso que habla sobre un aspecto de la vida desde otra concepción, que te ayuda a ver a la sexualidad de otras maneras. En su menor expresión poéticas, en su mayor expresión, que retratan la vida de muy adentro y al mismo tiempo de muy afuera.