La premisa está clara: acabar con el mito de la supuesta bondad del régimen franquista con los judíos durante la II Guerra Mundial, un engendro de la propaganda española después de la derrota del Eje para separarse de sus antiguos aliados y aproximarse a las democracias occidentales. Los capítulos dedicados a la relación personal de Franco con los judíos, al papel de la diplomacia española durante el Holocausto o a la presencia en la prensa de los campos de concentración tras el final de la guerra son realmente interesantes. Sin embargo, el primer capítulo (un repaso histórico al antijudaísmo y al antisemitismo) y el último (un análisis de la judeofobia y el antisemitismo en la prensa extremeña entre 1931 y 1950) son bastante flojos y parecen haberse incluido sencillamente para rellenar y darle más empaque al libro. En cualquier caso, una aportación interesante.