Alfredo Gómez Cerdá, licenciado en filología española, es un escritor madrileño nacido en 1951. Sintió atracción por la literatura desde pequeño. Leer le transportaba desde de su barrio, gris y anodino, a lugares increíbles, con paisajes fascinantes y seres humanos muy diferentes a los que había conocido hasta entonces. Al mismo tiempo descubrió que escribir le permitía expresar sus ideas y comunicarse con los demás. Decidió muy pronto que los libros le acompañarían siempre. Aunque dio sus primeros pasos hacia el teatro, es más conocido por sus obras para el público infantil y juvenil, entre los que se ha convertido en uno de los autores de referencia. En 1982 ganó su primer premio al obtener el segundo puesto del Premio Barco de Vapor, que ganaría en 1989. Alfredo Gómez Cerdá ha publicado más de 80 libros, ha escrito varios guiones para cómic, ha colaborado en prensa y en revistas especializadas y ha participado en numerosas actividades relacionadas con la literatura infantil y juvenil. Muchos de sus libros han sido reconocidos con prestigiosos galardones, dentro y fuera de Europa. Sus obras han sido publicadas en varios países de Europa (Francia, Italia, Portugal, Alemania, Dinamarca), América (Canadá, Estados Unidos, México, Colombia, Perú, Argentina) y Asia (Líbano, China, Corea).
Es una novela realista. Las siete muertes del gato es una historia sobre este chico al que le dicen gato y fallece al principio del libro, se desarrolla durante su funeral y sus amigos Nilo, Esteban, Benja, Grego y Almudena junto a la hermana Asun y una enfermera llamada pilar. Todos ellos deciden quedarse en la funeraria durante la noche. Cada uno te cuenta un recuerdo que tienen con el gato y todos estos recuerdos se van uniendo y vas viendo la vida de Germán (el gato) desde la perspectiva de cada uno. Cada recuerdo le llaman “muerte” ya que decían que el había ido muriendo poco a poco por dentro, destruyéndose a sí mismo con el alcohol. Es una historia sobre amistad, alcoholismo y la vida da una persona que poco a poco deja de darle importancia a las cosas. El libro nunca se vuelve lento te muestra muchas facetas de el personaje principal y siempre quieres seguir leyendo y saber qué pasa con el gusto y cómo llego al punto donde se encuentra ahora. Los temas están muy bien tocados y la narración es muy buena.
La estructura del libro me ha gustado, la historia es triste, aunque describe la situación muy detalladamente y puedes comprender las perspectivas de cada personaje. No obstante, personalmente me hubiese gustado tener un poco más de contexto al inicio y al final, dado que queda todo muy abierto.