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Cruzar el agua

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«Hay quien emigra por necesidad económica o por persecución o por miedo, o por un horror que te entra de vivir en un país donde se consiente que pasen ciertas cosas. Antes de conocer a Elías, yo podía haber emigrado por varias de esas razones». Manuela se ha marchado de Colombia con su hijo, que inexplicablemente lleva un año sin pronunciar palabra. Ahora trabaja en casa de Irene, quien tras quedarse ciega por un accidente intenta cada día nadar sola en el mar pese al peligro de no ver el oleaje, porque «no quiere la vida ya, solo la lucha». Poco a poco, a medida que ambas mujeres vayan hablando, saldrán a la luz los sucesos que cambiaron la vida de los tres con inesperadas consecuencias. Luisa Etxenike, autora de Aves del paraíso, presenta aquí con gran agudeza a unos personajes que se enfrentan al desarraigo de un pasado tan crudo como enigmático, para darse la oportunidad de una nueva vida.

190 pages, Paperback

Published March 7, 2022

27 people want to read

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Luisa Etxenike

23 books3 followers

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Displaying 1 - 3 of 3 reviews
Profile Image for Slawka.
149 reviews
March 31, 2022
El viernes fui a la presentación de la nueva novela de Luisa Etxenike, Cruzar el agua publicada por Nocturna Ediciones. No me dio tiempo de leer el libro antes de la charla y tomé algunos apuntes, pero he tenido mucho cuidado de no memorizar nada de lo que se dijo para leerlo con una mirada propia, sin ninguna sugerencia. Y lo conseguí. Por eso volver a esos apuntes ahora me asombra doblemente. Por las partes que pensaba yo misma al leer el libro y por las que no llegue a poner en palabras pero que intuía de la misma manera.


En Cruzar el agua nos encontramos con las historias de tres personajes muy distintos que, juntados en la vida, llegarán a combatir sus miedos, sus debilidades y luchar por un futuro mejor. Manuela es una inmigrante colombiana que no quiere volver y, a diferencia de otras mujeres inmigrantes que conoce, no echa de menos a su tierra ni a los suyos. Como dijo Luisa en la presentación: “No todos los migrantes son los Ulises que quieren volver, algunos son Eneas”. Juan Camilo, el hijo de Manuela de nueve años, desde que aterrizaron en su nueva vida no habla. Su mudez no parece un problema físico, ni tampoco uno generado por la nostalgia. ¿Qué pudo callar a un niño feliz de esta manera? E Irene. Irene es sin duda mi personaje favorito, un ancla que me mantuvo pegada a las páginas. Irene era diseñadora de moda, pero tras un accidente que la dejó ciega ya no lo es. ¿O si?


Manuela trabaja para Irene como limpiadora, pero sueña con tener un día un trabajo que no sería “trabajar simplemente con las manos”. Juan Camilo tiene un secreto y lo guarda para que nadie haga daño a su madre. Irene finge nadar sola, mar adentro, a pesar de ser ciega, pero realmente usa un arnés para poder volver a la orilla. Tres personas, tres vidas, tres problemas muy distintos. De alguna manera se encuentran y juntos nadan contra la corriente y parece que ninguno saldrá adelante si uno se queda atrás. Cada uno tiene un agua que tiene que cruzar.


No os voy a contar mucho más sobre la historia para no destriparla, solo quiero destacar dos cosas más. La novela entera surgió a partir de una imagen que aparece en el libro anterior de la autora, Aves del paraíso. El personaje principal de aquella historia vio a distancia a una mujer que se metía con ropa al mar. Esa mujer es el origen de Irene, su deseo de nadar como antes. Y la segunda cosa en una reflexión a la que todavía sigo dándole vueltas: Juan Camilo se refugia en su silencio. Por ciertos acontecimientos de su pasado ve las palabras como una fuente de mal y por eso su silencio se convierte en una fuente de bien, aunque no lo sepa nadie más que él mismo. Pero su mudez en cierto modo lo hace invisible, la gente deja de hacerle preguntas y permite que se refugie en ese autoimpuesto mutismo. Es curioso que sea Irene, una ciega, una persona que se siente a menudo desnuda frente a los demás, quién sabe muy bien cómo hablarle, cómo interactuar con él. La relación entre los dos es realmente hermosa. Y aquí me vienen de vuelta las palabras de Pilar Rodríguez, una experta en literatura, cine, comunicación y estudios de género, quién en la presentación de Cruzar el agua dijo que al leer la novela no pudo evitar pensar en la teoría de cuidados de Kristen Swanson. Según ella la armonía entre mente, cuerpo y alma se consigue a través de una relación de ayuda y confianza entre la persona cuidada y el cuidador. En Cruzar el agua no hay la típica relación de dependencia que tantas veces está presente entre el cuidado y el cuidador, pero, sin duda ninguna, las relaciones tejidas entre sus personajes principales son lo que les lleva a recuperar el equilibrio. En cierto modo todo el libro nos devuelve la fé en la solidaridad humana y la importancia de la amistad y la amabilidad. 
Profile Image for PerLander.
173 reviews7 followers
January 2, 2026
⭐️⭐️⭐️½
Cruzar el agua – Luisa Etxenike

Cruzar el agua es una novela seca. Y no lo digo como insulto, sino como descripción casi física: es un texto donde el lenguaje importa más que la anécdota, donde cada palabra está medida, pulida, colocada con una intención muy clara. Luisa Etxenike escribe como si no se pudiera desperdiciar ni una sílaba, como si el lenguaje fuera el verdadero protagonista del libro.

La novela gira en torno a tres personajes atravesados —literalmente— por la pérdida de un sentido o de una vida anterior. Irene se ha quedado ciega y está aprendiendo a convivir con una nueva identidad: la Irene de antes y la de ahora no comparten ni el mismo lenguaje ni el mismo universo. Juan Camilo es un niño que ha decidido no hablar, porque hablar implicaría soltar un secreto que podría destrozar a su madre. Y Manuela, esa madre, carga con un pasado que incluye un “origen” de su hijo difícil de nombrar y aún más difícil de asumir.

Todo esto se articula en capítulos muy cortos, intensos, con una motivación clara, casi quirúrgica. Cada escena va directa al hueso. No hay relleno, no hay ornamento, no hay distracción. Y aquí es donde, para mí, la novela empieza a tensarse.

Porque sí: el libro es inteligente, sensible y coherente con lo que quiere decir. Pero a ratos da la sensación de que Etxenike está más preocupada por el qué y el porqué que por el placer de contar. La historia avanza, pero sin cadencia; se siente más como una sucesión de golpes precisos que como un río que fluye. Y aunque leer no tiene por qué ser siempre cómodo ni complaciente, también se lee —al menos a veces— por puro goce narrativo. Aquí ese goce queda subordinado al proyecto literario.

Esto no invalida la novela. Al contrario: Cruzar el agua es un libro que piensa mucho en el silencio, en lo que no se dice, en cómo el lenguaje construye y también limita la identidad. Pero es una lectura exigente, áspera, que no busca abrazarte sino interpelarte.

En resumen: una novela sólida, coherente y muy consciente de sí misma. Recomendada para lectores que disfrutan cuando el lenguaje pesa más que la trama y que no necesitan que una historia “fluya” para que tenga sentido. A mí me ha interesado más de lo que me ha emocionado, más de lo que me ha hecho disfrutar. Y eso también dice cosas —del libro y de quien lo lee.
Profile Image for Esther.
662 reviews25 followers
October 14, 2022
Me ha gustado mucho ese tono tan sombrío que tiene el libro.
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