¿Por qué un coñazo es una cosa aburrida y algo cojonudo es buenísimo? ¿Por qué zorra, cerda, lagarta y un sinfín de términos similares significan «puta» y en masculino solo aluden al animal en cuestión?
El lenguaje que utilizamos en nuestro día a día refleja la connotación peyorativa que tienen las palabras cuando son de género femenino. Este libro pretende mostrar esta realidad ofreciendo un sinfín de ejemplos muy comunes, que todos conocemos, y en los que posiblemente nunca nos hemos parado a reflexionar.
Por descontado, el libro no es ningún coñazo: es divertido, rebosa ironía y desparpajo, y no es ningún discurso denso o lleno de reproches. Pero, eso sí, lanza un mensaje muy claro: el lenguaje que hablamos cada día no solo describe una realidad, sino que la modifica. Porque a través de interiorizar todas estas definiciones tan despectivas, también interiorizamos todas las cosas malas que supuestamente es una mujer. Un libro para todo tipo de lectores que te hará pensar (y también) pasar un rato divertido.
«El temor a envejecer no es, ni mucho menos, cosa de coquetería. Es simple miedo a desaparecer».
«Diccionaria» es un lavado de cara al sistema patriarcal, que, desde sus inicios, ha convertido el lenguaje en un arma arrojadiza. Es la representación del feminismo. Es mostrar las vergüenzas de una sociedad que perpetúa estereotipos. Es el descubrimiento de palabras repletas de connotaciones machistas. Es diseño, creatividad y cuidado del detalle. Es un libro tan atípico como necesario.
🔈 «El patriarcado tiene auténtica devoción por asociar cualquier nombre o adjetivo despectivo a las prostitutas».
Una respuesta ingeniosa al clásico diccionario proveniente del patriarcado más vulgar y machista. Aunque tiene entradas espectaculares, graciosas e indignantes, se queda corto en varias, carece de profundidad y cae en la justificación de ciertas expresiones o actitudes, como el mansplaining. Escrita de forma interesante y divertida, la edición es muy didáctica, añade palabras que no se encuentran en el DLE. Pero cae en el feminismo liberal defendiendo el empoderamiento sin profundizar, llamándoles feministas a ellos en lugar de aliados y definiendo el matriarcado como algo que ha existido, cuando esto no se ha demostrado (existían sociedades matrilocales y matrilineales; no son lo mismo, y nosotras lo que buscamos es un sistema gilánico). Ojalá una edición escrita por mujeres lingüistas pronto. Se entiende el sentido que quisieron darle a definir de la forma que lo hacen "feminista" pero hace falta incluirlo y también "feminismo radical". Cabe destacar las definiciones de: ambiciosa. astuta, bruja, charo, coñazo, derrochadora. "Si esto no es manía persecutoria, que bajen las diosas y lo vean" "Podremos acusar al patriarcado de muchas cosas, pero jamás de falta de recursos"