"Regresé convencido de que entre los habitantes supuestamente remotos del conocido yacimiento prehistórico y yo había una proximidad física y mental extraordinaria. Lo sentí como se siente una llaga. [...] Si cerraba los ojos y alargaba el brazo, podía tocar las manos de los antiguos habitantes de Atapuerca y ellos podían tocar las mías. Ellos estaban en mí ahora, pero yo ya estaba en ellos entonces."
De los libros con los que iniciamos la andadura del club de ensayo de mis queridas este es mi preferido: siempre es un placer, reconfortante y deslumbrante, volver a leer a Millás con su visión extrañada de la vida, situándose al margen y tomando distancia de la consuetudinaria realidad para enfocarla mejor, para poner en claro qué es lo que de verdad somos y despojarnos de la pompa y circunstancia que nos aturden y entontecen.
Aquí asume su persona de neandertal para, acompañado de la precisa y certera sabiduría de Arsuaga, ilustrarnos sobre nuestras raíces, para mostrarnos que la prehistoria sigue estando aquí con nosotros, para que recordemos que los principios no son tan sólo comienzos, sino lo que construye y conforma nuestro presente a veces oculto.
Recorriendo paisajes cotidianos (impagable esa sabia dependiente del sex shop, eh!), disfrutando de lo que realmente vale y de la revelación que pone en solfa nuestra palpitante esencia, casi sin darnos cuenta vamos encajando las piezas sueltas de nuestra comprensión de La Vida acompañando felices a estos caballero y escudero "por los caminos de España 🎵🎶".
"A mí me había sorprendido el modo en que el paleontólogo había logrado compatibilizar el rigor académico con una capacidad divulgativa que ponía el libro al alcance de cualquiera que estuviera dispuesto a hacer el esfuerzo que exige toda lectura verdaderamente provechosa. El volumen te devolvía, multiplicado, el esfuerzo que invertías en él."
"Vi en su pánico un reflejo del mío e intuí por qué habíamos formado aquella rara sociedad. En la radio, Luz Casal cantaba «Tú juegas a quererme, yo juego a que te creas que te quiero…»."
Me conmueven hasta el tuétano la curiosidad y el desamparo de ese ancestro tan menudo, tan frágil, que acaba de abandonar la copa de los árboles para conquistar la superficie de la tierra,"
"Detesto la energía, detesto la euforia, detesto a las masas"
"La ventaja de lo pequeño es que es regular y previsible."
"Esto no es un cuento. Si quieres un cuento, te lees el Génesis. La evolución no tiene la estructura de un relato. No hay planteamiento, nudo y desenlace."
"tuve un ataque de relevancia. Los llamo así porque bajo su influencia la realidad se transforma en una pintura flamenca. Ello implica que las personas y los objetos adquieren calidades hiperreales asombrosas. [...] Durante esos arrebatos, me siento arrancado del mundo de las cosas para ingresar en el mundo platónico de las ideas. Caigo, en fin, en un estado mental desde el que soy capaz de apreciar al mismo tiempo cada cuerpo, aisladamente considerado, pero a la vez incrustado en el conjunto. Lo veo todo, incluidas las concordancias y los vínculos que fluyen entre los componentes de la realidad, sean animados o inanimados."
"—La domesticación no está planificada —añadió—. Es un circuito. En biología todo funciona a base de circuitos que se retroalimentan. No debes pensar en la evolución como en una flecha, sino como en una rueda. La rueda gira sobre sí misma, pero al mismo tiempo avanza. Cada vez somos más mansos. Como somos más mansos, seleccionamos para la reproducción a los que son más mansos todavía. Como seleccionamos para la reproducción a los que son más mansos todavía, cada vez somos más mansos, y así sucesivamente."
"—Lo más difícil en una sociedad humana —señaló Arsuaga— es llevar la contraria. —Pero si no hay alguien que lleve la contraria, nos quedamos siempre en el mismo sitio. —Pues sí, pero es jodido. El discrepante paga un precio. Galileo lo pagó. La disidencia tiene un precio. El instinto gregario es muy fuerte en la especie humana, Juanjo. Eso se aprecia muy bien en los niños, en los que todavía hay más biología que cultura. Todos quieren llevar las zapatillas deportivas de la misma marca. Temen la exclusión del grupo más que los adultos. ¿Cómo hemos llegado a este nivel de gregarismo? —Seleccionando a los más gregarios —me rendí. —Ahí lo tienes."