En Velocidad mínima se reúnen por primera vez las once ficciones que Paco Bezerra ha escrito a lo largo de los últimos veinte años. Contra todo pronóstico, obtuvo el Premio Nacional de Literatura Dramática por Dentro de la tierra, con apenas 31 años, siendo así el autor más joven en recibir este galardón.
La singularidad de Velocidad mínima reside en que nos encontramos con un «libro de vida», en que cada obra es un capítulo con una pregunta específica sobre una idea, un enigma, una violencia. Desde la asombrosa Ventaquemada hasta su último texto –hasta la fecha– tan salvaje como impredecible, Muero porque no muero, sobre la figura de Teresa de Jesús, cada pieza desvela una problemática de la sociedad contemporánea, ya sea para hablar del ciberacoso sexual a menores o revisitar la figura de la femme fatale o empatizar, desde una mirada actual, con el dolor de Fedra o el de Edipo, sin temor a adentrarse en lugares incómodos. Cada lectura revelará un desplazamiento a una zona incierta en donde cada cual habrá de buscar y encontrar de nuevo su sitio.
Escritura espaciosa trazada con cuidado para invocar al pensamiento, animar a la duda y así detenerse a reflexionar. El teatro, según el autor, vendrá después.
Paco Bezerra (Almería, Espanha, 1978) é dramaturgo. Graduado pelo Laboratorio de Teatro William Layton e pela Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD), estudou Interpretação e se formou em Dramaturgia e Ciências Teatrais. Dentre as peças que escreveu estão Ventaquemada (2003), (mi) HISTORIA (2003), La piedra (2003), El piano de la bruta (2005), Yo fantasma (2005), e Viaje a Tindspunkt (2006). Seus textos foram traduzidos para inglês, romeno, francês, alemão, árabe, húngaro, grego e italiano e montados no Uruguai, na Argentina, na Alemanha, em Porto Rico e na Espanha. Ganhou o Prêmio Morales-Martínez/Barahona de Soto, em 2003, pela melhor peça de autor andaluz; o Prêmio de Teatro Jóvenes Creadores de la Comunidad de Madrid, em 2005; o Prêmio Nacional de Teatro Calderón de la Barca, em 2007; o Prêmio Nacional de Literatura Dramática, em 2009; a Menção de Honra do Prêmio de Teatro Lope de Vega, em 2009; o Prêmio Promoción de Almería en el Exterior, em 2009; e foi finalista dos prêmios Teatro Exprés, em 2002, e Romero Esteo, em 2004.
Iba con Velocidad mínima en la Renfe y miraba a mi alrededor y me parecía increíble estar leyendo cosas tan fuertes, tan enervantes e intensas rodeada de gente impasible (luego a saber qué llevaban ellos por dentro, en sus cabezas, en sus vidas…). El prólogo y el epílogo hacen que me caiga más simpático Paco Bezerra de lo que ya lo hacía, si cabe, tras ver su intervención en la Asamblea de Madrid tras la censura de Muero porque no muero.
1- Ventaquemada 2-Muero porque no muero 3-Grooming 4-Lulú 5-Ahora empiezan las vacaciones. 6-Dentro de la tierra 7-El señor ye ama a los dragones 8-El corazón de Fedra 9-El pequeño poni 10-La escuela de la desobediencia 11-Edipo a través de las llamas (porque no hay un cambio significativo con la obra original aunq está muy bn ejecutada)
Siendo joven, creo que Bezerra ya se podría retirar siendo uno de los dramaturgos más significantes de primera mitad de siglo en España 100%
Imagino que llegué a Paco Bezerra como tantas otras: absolutamente atravesada por sus palabras en un vídeo viral. Coincidió justo con el momento en el que había empezado a leer más teatro. En cuanto salió la reimpresión de esta recopilación de su obra fui a la librería.
En el Prólogo, apoyado en Thomas Bernhard, escribe: «El dramaturgo ha de ceñirse a lo que sucede en la situación imaginaria y olvidarse del aparato escénico, porque un dramaturgo escribe literatura dramática, no escribe teatro. El teatro de venir, ya vendrá luego. El teatro, si viene, vendrá después». Me pareció sumamente valioso. Por un lado, para reflexionar sobre el teatro —género al que nunca había prestado demasiada atención—; por otro, porque el autor explicitaba el lugar desde el que escribía.
Con estas palabras, la lectura de sus obras y la retahíla de premios que ha ganado una no puede más que agradecer que haya personas que se dediquen a esa cosa un poco de nicho como es el teatro para poder descubrirlos en algún momento de la vida, cuando todavía no es tarde.
Cuando salió, nadie del mundillo literario que seguía lo compartió. La cantidad de libros de literatura (novela, ensayo, poesía) que se publican actualmente es ingente. Sin embargo, en Twitter, Instagram, Goodreads se popularizan una serie de lecturas que parece que son las lecturas del momento. Este fenómeno parece espontáneo, pero está profundamente determinado por ciertos «referentes» del mundo literario (asociadas por cierto con editoriales específicas) que comparten lo que leen, lo que han investigado, sus obsesiones particulares de un momento y que llegan a sus miles de seguidoras.
Por supuesto es maravilloso, porque te enseñan nuevas lecturas o autoras (lo que intento decir no tiene nada que ver con quienes comparten). Pero —y no pretendo desarrollar todas las consecuencias de esto— hay una diferencia entre el elegir entre un muestrario dado (como es el caso de las plataformas de películas y series) y el buscar, discriminar y elegir qué quieres leer o ver. La primera es pasiva, la segunda activa. Con la primera no se llega a «Velocidad mínima» (¿alguien ha salido leyéndola?).
Es un fenómeno muy interesante el de la moda, qué elementos acaban haciéndose populares y por qué. El círculo de amistades al final también es fundamental en aquello que se hace popular, en la música se ve muy claro esto. La cuestión no es si esos productos populares son o no son buenos, la cuestión es si nos estamos dejando otros que son igual de buenos o más.
Más allá de las once obras originales del autor (incluida la recién censurada Muero porque no muero (La doble vida de Teresa)) que se recogen en este volumen, lo que más me ha gustado de esta edición es el prólogo ('Un libro sin prólogo es como una casa sin escalera') y el epílogo ('La paciencia todo lo alcanza'), escritos ad hoc para la ocasión. Creo que desde que la crítica occidental tomara la Poética de Aristóteles como prescriptivista, se han perdido mucha oportunidades interesantes de hablar y presentar otras poéticas, propias de cada autor/a, modos de concebir y conceptualizar la escritura dramática, y en estas dos piezas Bezerra lo hace de manera cautivadora.
Bezerra es mi nuevo Dios. Primera vez en la vida que llego al final de un libro y se me saltan las lágrimas a borbotones sin poder controlarlo. Todas las obras publicadas en "Velocidad Mínima" son una maravilla, con especial mención a sus reinterpretaciones de Fedra y Edipo, pero "Muero porque no muero" es otro nivel. Puta censura (aunque debido a ella descubrí al que es sin duda uno de los mejores dramaturgos contemporáneos).
1. Muero porque no muero. 2. El corazón de Fedra. 3. Ventaquemada. 4. Grooming. 5. Ahora empiezan las vacaciones. 6. El señor Ye ama los dragones. 7. La escuela de la desobediencia. 8. Dentro de la tierra. 9. Edipo a través de las llamas. 10. Lulú. 11. El pequeño poni.
Interesante recopilación de su obra. El revuelo con la de Teresa me atrajo a comprar este y no decepciona. Lo peor: que sería genial verla representada. Te lo recomiendo si crees que Ayuso debería someterse a una segunda lobotomía.
Hay dos cosas importantes, una conocer directamente a Paco Bezerra y la segunda es leer sus obras de teatro, lecturas que aportan y significan la vida, que no es poco en estos tiempos.
Paco Bezerra de cabeza al top de mis dramaturgos favoritos, sí lo digo
Ventaquemada con todas las vibes de psicosis es que es maravillosa Dentro de la tierra te transmite una angustia a medida que lo lees que uf ¿Grooming? Una fantasía La escuela de la desobediencia o sea como una obra así puede ser a su vez tan hot me lo explica alguien Ahora empiezan las vacaciones un shock, pero luego llega el señor ye ama los dragones y bum, doble shock El pequeño poni directo al cora Lulú es brutal, aunque tiene razón que igual el final es precipitado Con el corazón de fedra y edipo a través de las llamas solo hacía que imaginarmelos sobre el escenario del teatro romano de Mérida Leyendo Muero porque no muero solo podía imaginarme que ojalá leer esa obra en el colegio de monjas donde estudié