Zabala llega a un anónimo pueblo de playa, empujado por lascircunstancias, y providencialmente rescatado de ellas por Alcides, un gigante que fue luchador de catch, y Nieves, unachica de trece años que esconde un secreto. En ese pueblo Zabala descubrirá el papel decisivo que le toca jugar en una trama en cuyo centro están el secreto de Nieves, el futuro del pueblo y el pasado del propio Zabala. Un singular mundo narrativo que confima la importancia de este autor en la literatura argentina actual.
Su abuela, nacida en Gran Bretaña, y un vecino que durante su adolescencia le prestaba libros en inglés, determinaron su anglofilia. Los autores que tradujo fueron siempre de este idioma.
El primer libro que publicó fue uno de poesía, en 1979, pero pronto se convenció que ese no era su género. Viajó a Europa y de regreso comenzó a trabajar en 1980 como editor, primero en Emecé y después Planeta hasta 1995.
En 1994 fue invitado por el Woodrow Wilson International Center (Washington D. C.) para terminar su novela Frivolidad, que fue publicada en 1995. Posteriormente publicó Puras mentiras.
En 1996 creó el suplemento cultural Radar Libros del diario argentino Página/12, que dirigió hasta 2002. Ese año «un coma pancreático lo tuvo al borde de la muerte. Los médicos le advirtieron que debía 'aprender a parar antes de cansarse'. Él entendió. Se fue a vivir a Villa Gesell, localidad costera a 300 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires», donde residió el resto de su vida.
Tuvo, desde 2008, una columna semanal, que aparecía los viernes en la contratapa de Página/12. Editó cuatro libros con las crónicas que allí publicó. Tuvo otra sección —La tierra elegida— en la revista literaria colombiana El Malpensante.
En 2001 Página/12 editó cinco libros de Forn en formato económico.
En 2007 obtuvo el Premio Konex de Platino en la disciplina Periodismo Literario, otorgado por la Fundación Konex, y en 2017 el Diploma al Mérito del mismo premio.
En 2015 editó Los Viernes, una selección de sus contratapas en Página/12. En 2018 fue uno de los entrevistados en el filme documental La boya dirigido por Fernando Spiner.
Falleció en Villa Gesell el 20 de junio de 2021 a los 61 años de edad.
Ha sido una lectura rara. A veces genial, otras confusa. Si me preguntaran a qué género pertenece, no sabría decirlo. Básicamente, la historia sigue a Zabala, un hombre en sus cuarentas algo deprimido por haberlo perdido todo que va a parar a un pequeño pueblo marítimo en donde encontrará singulares personajes que, como él, llegaron allí escapando de algo. Pero, y este creo que es el fallo del libro, en realidad no hay una trama muy lineal. Tenemos muchas historias enmarcadas dentro de otras historias que individualmente son buenísimas, pero en conjunto no funcionan del todo. Sin embargo, y aunque esto resulte contradictorio con lo que acabo de decir, al final de cuentas el libro se trata de contar historias y de cómo eso nos afecta.
En lo referente a los personajes, he de decir que son como un balde de agua fresca. Aunque el libro no es muy largo, llegamos a conocer bien a unos cuantos, y no son como lo que acostumbramos a leer. Son reales, humanos. El propio Zabala es un tipo con muchos defectos y una peculiar forma de ver la vida. Alcides, sin duda, es un personaje del que me hubiera encantado saber más, pero que funciona así, sin que tú ni nadie sepa mucho de él. Y Nieves, esa niña/mujer alocada y extremadamente manipuladora de la que al final no sabes qué pensar. Por cierto, eché en falta su versión de las cosas, pero me parece que el autor lo hizo a propósito para que cada uno pensara lo que quisiese de Nieves.
Hablando del autor, su estilo de escritura es lo mejor del libro. A veces puede contarnos cosas que nos parecen innecesarias, otras puede ser elocuente y dejarnos con la duda. Se mueve muy bien entre la segunda, tercera y primera persona desde distintos puntos de vista, y a pesar de que al principio resulte confuso, una vez que le agarras la mano esperas con ansias saber cómo va a contarte el siguiente capítulo.
En resumen, Puras verdades ha sido una grata y extraña sorpresa. No es un libro que recomendaría a la ligera, ya que no es para todo el mundo, pero a mí me ha gustado bastante. Además, he conocido un autor nacional del que nada sabía y al que espero seguirle la pista.
Un recorrido poético en la vida y las emociones de su protagonista. Me gustaron los distintos puntos de vista que van contando las vidas de sus personajes y la narración tan exquisita de Forn.
Me ha gustado mucho la forma de contar con múltiples cambios de voces, te pica la curiosidad para seguir en todo momento, y al tipo y a los más protagonistas es imposible no cogerles cariño, que al final es lo único importante de una historia, tener buenos personajes con los que conectar. A veces me recordaba un poco a Bolaño e incluso al Cortázar de Rayuela, pero siempre con un estilo propio, leeré algo más de este escritor.
Otra vez lo hizo, Forn logra llegar a lugares inesperados en el lector, por momentos es como si una sombra de la novela ganase el protagonismo y cuando ello sucede te corresponde del hilo conductor para meterte en lo más profundo de sí. Zabala, se escapa o intenta hacerlo de su pasado llegando al pueblo costero donde luego el autor pasara el resto de su vida, y es allí donde la historia con una niña de 13 años lo lleva a escribir su última carta.
Un despelote: al principio parece que va a tratar de la crisis de comienzo de siglo pero termina siendo una historia de nada. Muchas historias fragmentadas que en la unión pierden más de lo que ganan. Las voces narradoras son lo mejor del libro, te motivan a continuar con la lectura. El problema es coro disonante que genera su yuxtaposición.
Enmarcada en la ficcional ciudad balnearia de Pampa del Mar, esta novela usa de excusa un viaje sin retorno para hilvanar una serie de cuentos que tienen que ver uno con el otro pero no necesariamente hablan de lo mismo. Paisajes, personajes e imagenes narrados de manera brillante: la manera en que está contada esta historia usa palabras y herramientas excelsas
Libro atrapante de principio a fin cuyos capítulos se completan con las voces de otros personajes que rodean al protagonista en busca de su sentido. No sé puede decir mucho más sin estropear la historia, lo único que Nieves está tan bien descrita que aterra.
“Las cosas a veces empiezan antes de tener un nombre. Y, sin embargo, hasta que no las nombramos por primera vez parecen estar suspendidas en el limbo de lo preexistente.”