Una lección (juvenil) de lo que la literatura contemporánea juvenil debería de ser.
Destellos de Cristal me llamó la atención bastante por ser del género en el cual yo soy muy fanático, un mundo distópico, con la característica de que, en lugar de ser narrado desde un punto de vista de un pobre hombre que narra sus desgracias hasta saber que pasa con el mundo distópico, resulta ser narrado desde una adolescente que tiene idealizado ese mundo y poco a poco va rompiendo con él a raíz de su sistema. Eso me atrapó.
El worldbuilding que hace Sowon con Nepenthe tiene más que nada aciertos pero no se salva de errores puntuales. Nepenthe es la clásica "meritocracia de lo que queramos", un mundo ideal donde todos contribuyen con lo que desean y son capaces de, tomando pruebas en cuanto su nivel y talentos a la par de realmente sentirse valiosos porque contribuyen al estado, pero esto tiene un obvio giro: Solo seguirás haciéndolo si es SABEMOS que de verdad eres "capaz" de. Desde el prólogo me hacía a la idea de que Nepenthe se trataría de un estado mezclado entre el hedonismo presente de Un Mundo Feliz y ese ideal de meritocracia, en el que el estado adularía a aquellos con sus deseos y pruebas que deseen con un obvio interés de descartar a aquellos que no sirvan... pero vaya me equivocaba pues realmente es más orwelliano de lo que parece.
Nepenthe se trata de un estado que atrevería a calificar de autoritario intelectualmente, tiene la cortina de humo perfecta de "ciudad perfecta" mientras que puede infundir el miedo ante aquellos que logren mirar a través de esa cortina, no sabré si en el momento Sowon se inspiró en el Red Scare o incluso en el terruqueo de mi país (Perú) ya que desconozco el lugar exacto en que se terminó de escribir, pero incluso si el propósito de Destellos de Cristal no es el político (punto que retomaré más adelante) realmente puedo ver esa conexión entre el modus operandi de Nepenthe como la dictadura perfecta, incluso si se tratase de una polis republicana o con democracia (a falta de detalle en la obra), tiene un mecanismo de control directo de la oposición muy bie argumentado.
Ahora, aunque compararlo con obras magnas del género distópico sería injusto, siento que hay puntos importantes sobre Nepenthe que hubiese gustado que se profundice ¿Cómo surgió? ¿En qué contexto del mundo o universo está? ¿Por qué el Alcalde de Nepenthe desea tanto aferrarse al poder? ¿Qué ganaban Amber o Haneul al aferrarse a la voluntad de Nepenthe incluso si tenían que traicionar a Stanton? Simplemente no lo entendí y realmente creo que una o dos líneas de descripción bastaban, o alguna aclaración en una carta... la conclusión me deja con que Nepenthe = Malo pero ¿Por qué? ¿Solo porque la gente se opone al sistema que claramente es injusto pero que no tiene un motivo detrás? Quisiera reflexionar más a fondo pero el libro se queda corto, tiene mucho potencial para ser expandido en todo caso.
Mi queja principal recae en la narración del problema principal y el profundizar de los personajes. Aunque me atrapó en el principio y -pese a no ser mi estilo predilecto en cuanto a como se llevó el narrador omnisciente- me gustó en buena medida lo natural que se sentían algunas conversaciones, pero en cuanto a como es que se presentaba el problema principal para Grecia, que imagino que para ella fue igual de confuso como se presentaba precisamente en la narración. Con los cambios bruscos que son puntos de inflexión para Grecia, sentí en cierto punto algo forzado que, justo al comienzo de la parte 2, se introdujése de forma súbita el hecho de la 《segunda oportunidad》, siento que o bien se hubiese ido por otra vertiente o mejor hubiese sido presentarlo de una manera más detallada, dando una justificación muy buena y no un solo "es que parece que puedes regresar porque pareces muy talentosa". Tras eso la problemática (inorgánicamente) pasa de Escapar del exterior a Regresar con mi madre, lo cual me comenzó a dejar mal sabor de boca viendo el buen tramo que había descrito el cómo Grecia se da cuenta de que el exterior no era comi esperaba y la verdad, lo sentí realista.
Y en cuanto a realista, me gustó el final oscurísimo que le dieron al hecho de que Alcatraz nunca haya existido, si no que literalmente era bajarse a la oposición, en eso siento fue bueno Nepenthe con su cortina de humo al punto de encubrir el asesinato con una prisión ficticia. Lástima que no me encariñé lo suficiente con Viktor o no empaticé mucho con Grecia. Pese a que la situación era realista, no sentí que ambos personajes actuasen acorde, son jóvenes menores de 18, si les dijesen que van a morir (y con la exposición de la mentalidad vista) mínimo gritarían aunque sea una vez, sentí qie estaban muy realizados como mártires para lo relativamente poco que han visto como para poder llegar a esa conclusión a tal edad. Viktor me pareció un personaje interesante pero no me gusto su exposición, los cortes a los flashbacks eran exageradamente bruscos y sentí más bien que era forzado para que nos encariñemos con él, cosa que en cierta medida logró pero tampoco lo hizo de la forma esperada, pese a lo bien redactado, sentí el final más bien agridulce.
El movimiento hacia el final con la irrupción de Stanton como rebelde me gustó como idea pero siento que no fue llevado de la mejor manera, puesto a que no había logrado ver una sola pizca de Stanton siendo o teniendo alguna duda de lo que hacía, más bien, al principio creí que la traidora sería Amber, pues por su miedo y eventual encariñamiento con Viktor y Grecia sentí que cometería alguna estupidez con todo el sentido, pero no. Pese al poderoso mensaje de Stanton, no pude empatizar con él en lo absoluto por lo repentino y de la nada que fue, como movimiento final de la trama lo siento excelente, pero si eso se hubiese atisbado con antelación con algún pensamiento o conversación con Grecia, ya que al fin y al cabo, es la vástaga del que inspiró su (también) fallida rebelión.
Amé lo trágico que fue el personaje de Amber, me atrevo a decir que es el mejor de toda la obra, pese a que pensé que sería el típico cliché de "acompañante femenina que se enamora del masculino y ya" realmente no lo fue, poco a poco se daban atisbos de lo verdaderamente preocupada y hasta sicoseada de que su vida pendiese del hilo tan fino que era que Viktor y Grecia abandonasen su pensamiento opositor, y movió todas sus fichas a su favor, incluso moviendo sus lágrimas a un lado por el por poco y literal suicidio de aquel que amaba con tal de salvar su propio pellejo. Aún cuando sabía que Amber no quería que Grecia y Viktor fuesen verdaderamente felices con LA VERDAD, Amber confío ciegamente en que lograrían mantenerse fieles por su convicción y entrenamiento que ella les dio, cosa que no se cumplió y terminó muerta. Eso de "te salvo la vida pero a la vez no porque si realmente quieres salvar tu vida me matarías y también morirías tú" (a falta de término corto) me parece un concepto muy interesante y que, también como escritor, me gustaría poder estudiar y quizás plasmar en alguna otra obra.
Las descripciones dadas por Sowon son impresionantes en cuanto a la forma en que combina el slang actual de manera eventual con una escritura formal, siendo que muchas obras de literatura juvenil pecan de tener el habla común de manera recurrente y un registro lingüístico estándar (cosa que no es inherentemente mala pero por su reputación, quitan mucho más la inmersión), en Destellos de Cristal logró darse de manera natural, orgánica, teniendo descripciones que tanto desde el punto de Grecia, Amber, Viktor o aquel narrador omnisciente, se sintieron maravillosas de leer.
Obviamente imagino que el punto de Destellos de Cristal no es una opinión política precisamente, no siento que sea tan ambiciosa como 1984, Un Mundo Feliz o Fahrenheit 451, pero siendo honesto a algunas partes de estas tres, Sowon no tiene absolutamente nada que envidiar. Como lectura la siento sumamente entretenida y considero yo uno de los peaks de la literatura juvenil, al menos de la que me he encontrado, y dicho sea de paso, una de las obras más complejas y con giros de trama muy buen armados para ser escrita por una joven de entre 13 a 15 años, simplemente un talento qie estoy seguro que el alcalde de Nepenthe amaría tener en el sector gubernamental.
Ya no como lector si no como persona: Sowon, sigue escribiendo, tienes un potencial exageradísimo y siento que, al igual que Grecia o Lousiana, con lo que escribes no podrías, si no que ya puedes cambiar el mundo y te animo a seguir haciéndolo. Nunca había disfrutado un libro de este calibre como nunca en mi vida, llegando partes en las que incluso admito, lloré y grité.
Es una lección de lo que la literatura juvenil realmente tiene que ser, puede tener errores claramente, pero es lo bello de ese libro tan sui géneris que es Destelloa de Cristal, con la edad de la autora en mente, uno no espera ver tanta luz que brille de los cristalea rotos que uno pensaría que sería.