RETO DE LECTURA 2017. NOVIEMBRE: UN LIBRO QUE TE EVOQUE UN RECUERDO BONITO.
Antes de empezar la reseña, quiero especificar cuál es el recuerdo bonito en cuestión. Este libro me lo compré el Salón del Manga del año pasado y allí tuve la oportunidad de hablar con el autor, que me pareció muy simpático y me dio muy buenos consejos de escritura, además de que me hizo un dibujo de Adriem (uno de los protagonistas) en la dedicatoria.
De acuerdo. Dicho esto, vamos con la reseña.
He terminado el libro con la sensación de haber viajado muy, muy lejos.
La canción de la princesa oscura es la primera parte de una bilogía titulada Eraide. Fantasía pura y dura que mezcla la magia, la épica y algo de steampunk. No negaré que los primeros capítulos se me han hecho algo tediosos, más que nada porque se me ha hecho difícil la inclusión en el mundo ficticio por la cantidad de razas, países, personajes que aparecen y sucesos que se mencionan de los que todavía no se tiene conocimiento. Eso sí, pasadas las primeras cien páginas, me he zambullido en la historia de cabeza.
Me ha costado acostumbrarme al estilo de Javier Bolado, especialmente porque he visto bastantes faltas de ortografía, palabras repetidas innecesariamente y alguna que otra frase un poco confusa, además de errores en la puntuación y el espaciado, aunque esto segundo es claramente un problema de la editora y no del autor. No obstante, la gran cantidad de descripciones, tanto de personajes como de lugares, favorece muchísimo la inmersión. Cabe decir que el punto fuerte de la historia es la incógnita principal sobre la que se basa: el misterio de Eraide, qué sucedió con ella y quién es en realidad. Eso ha sido principalmente lo que ha hecho que me enganchase y quisiera seguir leyendo, además del propio mundo y algunos de los personajes, entre los que destaco a Adriem (alias “experto en despertarse inesperadamente en lugares extraños y desconocidos”, Dythjui, Danae, Idmíliris (mi arlequín loquita♥), Meikoss (no sé qué tiene ese chico, pero me enamora) y Laila (monísima).
El final ha sido muy emotivo y, aunque se cierran algunas incógnitas, muchas otras se abren. Es por eso que tengo ganas de leer la segunda parte, no sólo para saber cómo termina todo, sino para volver a adentrarme en este mundo y reencontrarme con estos personajes a los que tanto cariño he cogido.
Y por último pero no menos importante, las ilustraciones son preciosas. También lo son los fanarts que hay en las últimas páginas.
Resumiendo, que me ha encantado y he disfrutado mucho.