El 17 de octubre de 1987, en plena guerra fría, la iglesia protestante de Zionskirche en Berlín Oriental acogió un concierto clandestino con las bandas Die Firma y Element of Crime. El recital, organizado por opositores al régimen comunista, finalizó con el ataque de un grupo de neonazis ante la mirada indiferente de la policía.
David Granda se sumerge en una exhaustiva investigación en los archivos de la Stasi y reúne el relato de más de cuarenta protagonistas de la trama, incluidos disidentes políticos, músicos, confidentes y oficiales de espionaje.
El resultado es una obra coral obsesiva y absorbente que puede leerse como: a) un sofisticado ensayo sobre la represión de la disidencia cultural en Estados totalitarios, b) un libro de historia del ocaso del comunismo contado a partir de sus conciertos, c) una novela de espías con banda sonora de terremoto punk, d) un bestiario mitómano de dandis politoxicómanos como David Bowie, Nick Cave o el mánager berlinés de Joy Division, e) una elegía de la escena alternativa surgida a ambos lados del Muro, que desapareció tras el derribo de la frontera, f) un delicadísimo mapa sentimental de la ciudad más carismática de Europa, que incluye un viaje final al mar del Norte al encuentro de la víctima real del caso Guillaume, el espía que desató la caída del canciller Willy Brandt.
David Granda (Madrid, 1978) estudió Periodismo en las universidades Carlos III y Complutense de Madrid, e Historia en las universidades Autónoma de Madrid y Karlova de Praga. Publica sus trabajos en El País y Condé Nast Traveler, entre otros medios. Colabora con el Cervantes de Viena y el Goethe de Madrid. Inició su trayectoria profesional en la agencia EFE y en prensa regional, en las cabeceras La Nueva España y La Opinión A Coruña. Vivió en Praga y ahora lo hace entre Madrid y Viena. Es miembro fundador de la Sociedad secreta del Mal de Montano (la Orden del Danubio) y nada a diario en el Danubio, a veces sin mojarse. Es el padre de Egon y Elio.
Interesante repaso sobre el aspecto político, social y cultural de la desaparecida RDA. Personalmente, ya conocía el caso de Die Firma y sus dos miembros informantes de la Stasi (wow, una banda punk con topos del Estado cantando en contra del mismo Estado), pero el contexto del engaño y su justificación me eran desconocidos. Se agradece la nutrida bibliografía que ofrece y motiva a seguir leyendo sobre este tipo de cosas.
Entretenidísima crónica del fin de la RDA, desde el punto de vista de la escena punk de Berlín Este y sus conexiones con la Stasi, por inverosímil que pueda parecer. Muy buena labor de investigación de David Granda.
A través de una pelea en una iglesia nace este trabajo periodístico sobre el movimiento punk en la RDA y la presencia de la Stasi en el mismo. No esperaba nada y me ha sorprendido mucho. Nazis, espías, punkis... Divertido y bien llevado. De fondo, un país que se desmorona
Uno de los libros que más he disfrutado en los últimos años. Una investigación minuciosa —casi obsesiva— sobre los últimos años de la RDA y el intento de la Stasi de controlar la subversión musical no prohibiéndola, sino controlándola y manipulándola de manera encubierta.
Granda sale más que airoso de una tarea hercúlea, sin rastro de Ostalgie, y construye un retrato fascinante del Berlín dividido: espías, neonazis, punk, contracultura, políticos, iglesias… y la sombra permanente de Bowie, Nick Cave, Iggy Pop y la escena musical germana del momento de grupos como Element of Crime. Muy recomendable.
Los vencedores no tendrían historia que escribir si no fuese por las minas que siembran las contradicciones, gamberradas y absurdos de los jugadores más seriamente irrespetuosos. Buen registro de las variables menos evidentes que llevaron a la caída del muro: Conciertos de punk en iglesias de la alemania comunista donde media banda era a veces informante de la Stasi. Uno de los mejores apuntes de Granda pasa por evidenciar que la semilla del punk a cada lado de la pared estaba ligada al futuro: Su ausencia y su exceso.