Contratapa: Astillas, un pedazo de vidrio puntiagudo, carne lastimada y palabras que antes servían y ahora no significan nada. ¿Qué se hace cuando tenemos entre manos el dolor insoportable del sufrimiento de una hija, de la brutalidad, la injusticia? En esta novela densa como el clima de la mesopotamia entrerriana, Belén Zavallo recorre la tierra y el cuerpo como un sabueso: rastrea el olor a puchero, a monte, a ropa vieja, el olor a hospital, a galpón. Camina e inventa junto a su hija una lengua nueva que se arma del sentido recogido como migas en el bosque. Ahí donde confluyen todos los fluidos vitales -leche, sangre, lágrimas- Belén toma las armas. Surge en su voz una fuerza de rescate mayor a la suma de todas las debilidades. Belén no especula, avanza sobre la página por el costado del camino, por la banquina, uniendo pasado con futuro, enterrando el miedo. El terreno de lejos es verde, pero de cerca son miles de pastos y bichos, algunos caranchos. Las armas son aquí, siempre para Belén Zavallo, las palabras. Con ellas convierte la furia en literatura. Mariana Mariasch
Necesitaría que subieran a la plataforma su última novela: El silencio respira como un animal. Por qué nos quitaron esa posibilidad? El silencio respira 5 estrellas
me pareció un libro escrito de manera hermosa, pero siento que al ser tan corto y al no poder identificarme en algo con la autora, no logré conectar tanto. igualmente, es una historia real y desgarradora, en la que todo lo que se cuenta te choca muy fuerte y te hace pensar, de verdad, qué es necesario cambiar.