¡Una de las mejores obras de Stephen King! Este libro podría convertirse en la mejor lectura del año de cualquier lector del mundo.
Es increíble el talento que posee Stephen King para escribir. Cada parte, cada escena, cada frase, todo, todo es espectacular en este libro. Mi libro favorito de este gran autor estadounidense seguirá siendo Misery, por la crueldad y giros inesperados del argumento; no obstante, esta historia ha llegado a mi vida para robarme una parte de mi alma e instalarse directamente en mi corazón. Es muy, pero muy probable, que si hubiera leído primero esta obra antes que Misery, mi elección de «libro favorito» sería completamente diferente. ¿Qué me ha gustado del libro? Me ha gustado absolutamente todo. De inicio a fin. Desde la primera palabra, hasta el último renglón, todo, absolutamente todo me ha cautivado y me ha producido un montón de sentimientos. Siempre me gusta sentirme agradecido por la oportunidad de leer libros como este; libros, que me ayudan a descubrir esa faceta tan sensible que poseo. Esa sensibilidad en años anteriores me daba pánico expresarla por miedo al ridículo, pero ahora, con obras tan dramáticas, melancólicas, pero a la vez tan preciosas como esta, puedo lograr sentir millones de emociones que me erizan hasta el último vello de mi cuerpo y es completamente inevitable no expresar lo que hay dentro de mí. Esta historia la recordaré eternamente y será una de las recomendaciones que siempre mencionaré a cualquier persona que se interese por la lectura.
Cuando lees no es fácil resultar enganchado desde el inicio, pero aquí lo viví desde el mismísimo prólogo en el cual el autor nos explica la estructura de la historia, y la forma como fue publicada. La milla verde se publicó de forma periódica en seis entregas, una parte a la vez, asemejándose al modo con el que Charles Dickens presentó sus historias en su época. Más que una estrategia de marketing, fue una apuesta sin expectativas, pero que resultó convirtiéndose en uno de los mejores trabajos de King. Para aquellos lectores que siguieron con fidelidad —en tiempo real— la publicación de esta historia debió ser completamente torturante leer una de aquellas partes, y después tener que forzosamente esperar a la siguiente publicación. Este estilo de estructura le ha proporcionado a La milla verde la oportunidad de no poseer escenas de transición, debido a que cada entrega debía presentar un momento impactante y escenas súper interesantes que atraparan al lector y lo siguieran convenciendo de buscar la futura entrega. Para hacernos a la idea es como si un mangaka, en vez de publicar su manga capítulo tras capítulo, decidiera lanzar un volumen a la vez. Angustiante debieron ser las horas de espera para los lectores, aunque interesantes para reflexionar, crear teorías y conversar con amigos, sobre el futuro y resolución de la triste historia que ocurre en la penitenciaria Cold Mountain.
Es una suerte que este libro se publicara con este estilo porque nos permite conocer la prosa más seductora pero ligera de Stephen King. Este es el libro de King más sencillo de leer con el que me he topado de momento, y soy consciente que en sus demás obras no encontraré algo similar. Aquí las descripciones son pulcramente estilizadas, permitiendo un mayor desarrollo de los personajes que parecen tener vida propia, y también a todas las escenas que se vuelven en un aspecto muy importante del libro. Son importantes porque cada una ofrece una enseñanza, un sentimiento, una reflexión, como lo es por ejemplo la perspectiva interior de una penitenciaría, o los abusos que se cometen en un asilo de ancianos. Sobre el estilo también es importante recalcar la gran dinámica de finalizar cada parte con un momento crítico o emotivo, para luego recapitular con estilo y calidad la continuación inmediata en los primeros párrafos de la siguiente parte. Realmente es un estilo literario que me ha quedado gustando mucho, por lo que me gustaría repetir la experiencia con otros autores, sin importar que tuviera que leer en inglés.
Algo que me ha encantado y sorprendido a la vez es la combinación de oscuridad y luz que presenta esta historia. La maldad representa la oscuridad; la ternura a la luz. Imaginar una penitenciaría atiborrada de terribles criminales nos hace imaginar que encontraremos personajes groseros, vulgares, y completamente corrompidos por sus crímenes. Sin embargo, es una sorpresa encontrar en algunos condenados una luz de nobleza, bondad, amor y ternura, que podría no corresponder con las expectativas, pero que resulta demostrando una gran verdad en la vida: Estamos compuestos de varias facetas que se contradicen entre sí, como la perversidad y la nobleza. Quizás nunca seremos completamente malévolos por más odio que lleguemos a sentir; quizás, cada persona posee en el fondo de su alma una chispa que al encender logra transformarnos completamente, erradicando la maldad de nuestro corazón, embriagándonos de amor. Quizás estar en una cárcel, cerca de nuestra propia ejecución, logra alterar nuestra mente positivamente. Cada uno de los criminales de este libro han llegado a la penitenciaria Cold Mountain por cometer crímenes atroces, pero a pesar de conocer su inevitable final, procuran vivir sus últimos días pacíficamente, recordando su pasado, reflexionando, hablando con los guardias, distrayéndose, etcétera: Conocer que moriremos pronto nos obliga a cambiar nuestras prioridades más inmediatas. Obviamente, no todos los criminales serán así, por lo que disfrutaremos de una interesante gama de matices, distintas personalidades. A la vez, descubriremos que en esta historia los guardias también son diferentes, por lo que igualmente conoceremos el contraste de un buen guardia que intenta mantener un ambiente tranquilo en las celdas, sin llegar a ser permisivo, con otro que es adicto al sufrimiento ajeno y que aprovecha cada oportunidad para maltratar a los presidiarios.
Esa combinación de luz y oscuridad provoca al lector que por momentos sienta repulsión por las injusticias y maldad expuesta, pero en otras ocasiones tristeza por la ejecución de personajes con los cuales se resulta encariñando. El enfrentamiento entre el bien y el mal siempre se llevará a cabo en cualquier parte del mundo, pero leer este libro nos ayuda a tener la pequeña esperanza de que en los lugares menos inesperados pueden desarrollarse escenas tiernas y amorosas, que permiten pequeñas victorias del bien sobre el mal. No todo está perdido, no todo es tan malo, a veces se nos olvida que es igual de fácil hacer el bien, que el mal.
Los personajes han sido excelentes, cada uno tiene su historia muy bien desarrollada, personalidades claramente definidas, e incluso Cascabel, un pequeño ratón, resulta siendo muy importante en esta obra. Sobre los personajes no hay ninguna queja: Los buenos han representado bien su papel; los malos igualmente haciéndose odiar profundamente. Mi personaje favorito ha sido Cascabel, no me queda la menor duda. Su inocencia le ha otorgado mucha belleza, y a la vez tristeza a esta historia.
Cada ejecución ha sido tremenda, la ambientación fue tan perfecta que sentí como si estuviera allí observando la muerte de cada preso, y me dolió mucho pensar en el sufrimiento y miedo que iban sintiendo los criminales una vez llegaba su momento de irse para siempre de este mundo. Cada ejecución tiene tanta mística que incluso los guardias también sufren por hacer su trabajo. Es su trabajo, deben hacerlo, y no pueden renunciar porque fue una época difícil para conseguir empleo, pero asesinar a una persona tampoco es fácil de procesar para ellos. Técnicamente están cumpliendo muy bien su trabajo, pero moralmente los afecta demasiado seguir en ese cargo. No es fácil cuando la conciencia nos recuerda a cada segundo que está mal asesinar a otro ser, que no tenemos derecho a jugar a ser dioses, y que nuestra alma siempre permanecerá sucia por lo acontecido.
Y sobre el final, lo único que tengo que decir es que ha sido completamente conmovedor. El autor eligió la parte final para presentar muchas escenas tristes y lo hace de forma consecutiva, por lo que no nos da tiempo de recuperarnos de las lágrimas del anterior suceso. Todo se acumula, te genera tristeza, nostalgia, y te sientes impotente porque quisieras cambiar las injusticias que existen en el mundo. En la mayor parte del libro King te hace sufrir con ciertos dolores físicos que padecen los personajes, pero, en la parte final, te hace sufrir con los dolores emocionales del protagonista. Es uno de los mejores finales que he leído en mi vida.
Ya para terminar, quiero expresar que este libro se ha vuelto aún más especial para mí, debido a que con esta obra he estrenado mi Kindle que me animé a comprar en los primeros días de febrero. Leer físicamente un libro siempre es genial, no lo niego, pero es bueno adaptarnos a las lecturas digitales: No todo lo podemos adquirir físicamente. Realmente ha sido un estreno maravilloso, perfecto, mágico.
En resumen, una obra recomendada para todo lector. Prosa, personajes, estilo de la obra, todo ha sido genial, y seguramente nunca se arrepentirán de tomar este libro y devorárselo. Todo me ha gustado, todo me ha encantado, lo releeré muchas veces en el futuro, lo tendré siempre en mi corazón. Libro completamente recomendado.