Cuatro defensores medioambientales latinoamericanos asisten a una convención en Lago Agrio, un pueblo de la Amazonía ecuatoriana. Provienen de distintas geografías y culturas, todas arrasadas por el extractivismo. Desesperados por la infructuosa lucha pacífica, deciden pasar a la acción directa e inician un periplo alucinado por los ríos amazónicos que los conducirá hasta Perú y conllevará el sabotaje, la huida y el riesgo, pero sobre todo la observación y el aprendizaje.
Derrotero es el relato conmovedor de un encuentro reflexivo y sensitivo con la selva y las personas que siempre la han habitado. Novela, testimonio y crónica se mezclan en este libro único que nos revela la belleza natural y humana de un territorio trágicamente explotado.
Cuatro defensores medioambientales se lanzan a la selva ecuatoriana, hartos de la inactividad de aquellos que pueden pero no quieren hacer algo, y llevan a cabo un sabotaje en una planta extractora de petróleo.
En la travesía, el lector paseará por pueblos aislados y golpeados por la explotación petrolera, por las grandes empresas que arrasaron con poblaciones “inhóspitas”, que condenaron a sus pobladores a la intoxicación, a la enfermedad, a convivir con el demonio. Navegará un río que atraviesa el Amazonas y que se ha pintado del “oro negro”.
4 protagonistas de distintos países sudamericanos que comparten una misma misión: hacer lo que puedan por el medioambiente. 20 días siguiendo la bitácora de uno de ellos, quien con muchos detalles transmite al lector la necesidad de huir, la sensación de persecución, como si los buenos fuesen los villanos a vencer.
Antonio Sánchez Gómez es abogado, especializado en derechos al agua, soberanía alimentaria y de la naturaleza. Sabe de lo que habla y nada de lo que denuncia es ficción.
Pero en su novela no solo plasma el problema del extractivismo salvaje, también deja asentada (y por primera vez me lo cruzo en una novela que no habla sobre eso) la diáspora venezolana.
Y es que el grupo se cruza, cuando intentan llegar a Perú a través de la selva, con una familia de venezolanos, que vienen desde Colombia, repasando los miles de kilómetros transitados y las condiciones climáticas a las que se han enfrentado en la travesía (silvestre e ilegal).
Al lector venezolano esta parte de la novela lo golpeará inesperadamente, porque el relato es en su conjunto tan real, que también inyecta esa crudeza a la migración venezolana que se encuentra y contradice. “La diáspora fluye ya en dos direcciones”.
Defiendo que ser latinoamericano es una ciudadanía aparte. Y lo que pasa a cualquier país hermano es como si nos pasara en carne propia. Por eso, Derrotero es el grito de nuestra selva, nuestros ríos, nuestros indígenas. Y, por ende, debe ser un llamado a despertar nuestra conciencia ambiental.
El tema de esta novela (el extractivismo en el Amazonas y la lucha contra él) es realmente interesante, pero el autor estropea la que podría ser una buena historia con un exceso de aburrida pedantería.
Un ejemplo, de cualquiera de sus páginas: "La sangradera vierte en cascada, encauza, saturando conductos que son mis venas. El oscuro plasma cobra velocidad, anegándome. De repente, retumba un rumor rítmico, la linfa detiene su avance atendiendo a la llamada, hace corcovear las arterias y galopa convocada por el lejano salmo."
El poeta y ensayista Antonio Orihuela sobre 'Derrotero': Antonio Sánchez es capaz, con su verbo ágil y su escritura desnuda, de dar consistencia y solidez no solo a unos protagonistas perfectamente caracterizados por su habla local, su manera de comportarse, sus vivencias y su conciencia medioambiental, sino también de pintarnos un inmenso lienzo pleno de cromatismo, sonoridad, olor y humedad, transmitidas de forma contundente y veraz, al punto de hacernos uno más con ellos, partícipe también de esta aventura selvática y arriesgada que nos proporciona una valiosa información sobre unos hechos que pasan completamente inadvertidos para las sociedades ricas del norte y que debieran hacernos reflexionar sobre el verdadero costo de las energías fósiles que consumimos con total despreocupación de la maldición que significan para estas regiones.
Descubrir formas de resistencias en lo profundo de los corazones que se niegan a no luchar por sus hermanos despojados de sus tierras y raíces que no han de extinguirse mientras luchadores sociales sigan surgiendo, sigan resistiendo. “Para resistir hay que existir”. Derrotero es una expedición que busca exponer la exterminación que provocó y sigue provocando la extracción del “oro negro”. Arrasando sin piedad y con toda impunidad a los pueblos originarios de la selva amazónica.
Gracias Antonio Sánchez Gómez por transportar al recorrido por la lucha de lo justo entre paisajes selváticos llenos de vegetación y fauna desconocidos que se descubren entre tus páginas llenas de humedad.
Interesante ficción que se cruza con lo ambiental. A traves del viaje de tres activistas que recorren la zona de la amazonia Ecuatoriana vamos descubriendo las diferentes economias, actores , amenazas y violencias que han venido desplegandose en esos territorios. Una narración entretenida que sirve como lectura de denuncia.
En realidad es 2.5. La historia es interesante, sobre todo por el contexto sociopolítico, por la realidad de la problemática. Sin embargo, la escritura es tan pretenciosa que por momentos te deja afuera. Descripciones interminables que no realzan ni la belleza amazónica ni la crueldad de la explotación de la zona, sino que aburren sobremanera. Desilusionada, la verdad esperaba más.