Bernarda, profesora chilena normalista recién "jubilada" encuentra en su nueva vida a mujeres que luchan por el voto femenino, lo que se contradice con todo lo que ella como mujer cree.
Andrea Amosson es una autora chilena de mirada profunda, voz sensible y una capacidad extraordinaria para convertir la memoria, la historia y la experiencia humana en literatura viva. Periodista de formación, escritora por vocación y narradora por instinto, su obra se mueve entre la novela histórica, el relato social y la exploración íntima de los afectos, siempre con mujeres fuertes, complejas y memorables en el centro de sus historias.
Con una prosa elegante, cercana y poderosa, Amosson construye universos donde el desierto, la migración, la familia, la identidad y la resiliencia dialogan con la historia y la emoción. Sus personajes no solo habitan el pasado o el presente: lo atraviesan, lo cuestionan y lo transforman.
Publicada por Penguin Random House y reconocida con diversos premios literarios, Andrea Amosson ha consolidado una obra comprometida con la memoria, la justicia social y la dignidad humana. Sus libros invitan a leer con el corazón abierto, a viajar por territorios físicos y emocionales, y a descubrir que la literatura también puede ser un acto de resistencia, belleza y esperanza.
Leer a Andrea Amosson es entrar en historias que permanecen.
Esta entretenida novela da cuenta de los sucesos del año 1948 cuando se instituyó el voto universal para la mujer en Chile. Varios de los personajes son parte de la historia, como Elena Caffarena y Amanda Labarca entre otros. La protagonista es una maestra de escuela de avanzada edad para la época, 49 años, extremadamente conservadora, incapaz de ver las injusticias que se cometen en todo orden de cosas con las mujeres en general y con ella misma. De hecho, la novela comienza con un acto muy injusto en su contra, pero aún así para ella las adalides del voto femenino no son más que "revoltosas" que solo quieren subvertir el orden natural de las cosas.
Tras su jubilación, que por ser mujer y sin marido se enreda en la burocracia que no prevé esas situaciones "antinaturales", Bernarda se ve enfrentada a un futuro bastante incierto, sin embargo, eso mismo la lleva por derroteros que poco a poco van minando su resistencia a los cambios. Conocer a personas indigentes, mujeres maltratadas por el marido, conventillos atestados de analfabetos; viéndose ella misma obligada por las circunstancias a trabajar con la miseria y la injusticia, la obligan a ver la realidad tal como es y no como ella, testaruda, quiere seguir viéndola.
La novela está muy bien escrita, es entretenida y nos presenta una serie de personajes muy bien construidos, cada cual con una personalidad bien delineada, no son en absoluto personajes arquetípicos. Se agradece que no tenga ese tono pedagógico que a ratos puede resultar un tanto pedante.
Observaciones:
Página 297
"Así inició el peregrinar de Amelia desde Copiapó a Santiago, donde en Santiago acompañaba a su tía..."
> La repetición de la palabra Santiago es innecesaria.
Páginas 301 y 332
A rato parece «asomarse al precipicio de la cursilería», afortunadamente no son más que unos pocos ejemplos que no se apropian del estilo:
"recorrí las avenidas de mis últimas experiencias". Página 301
"di tumbos en una esquina de mis pensamientos". Página 301
"chismes que desplegaría como cartas de tarot sobre la mesa de nuestra curiosidad". Página 332
Página 137
"¡Y después el secretario de salud anda diciendo que la gente se junta en los consultorios para hacer vida social!"
> Frase inspirada ——calcada más bien—— en aquella que pronunciara el subsecretario de Salud de Piñera, Luis Castillo, y que fue una de las varias frases desafortunadas que dieron origen al estallido social de 2019.
Generalmente, cuando hablamos de las sufragistas o de la lucha por el voto, siempre está más enfocado en la Inglaterra de principios del siglo XX o en Norteamérica, sobre todo en la literatura y el cine, no en un país como Chile, del que se sabe tan poco o del modo en que se logró que las mujeres pudieran lograr ejercer los mismos derechos cívicos que los hombres. Por eso fue más significativo leer este libro en marzo y así adentrarme en un período histórico de una historia nacional que hasta la fecha sigue siendo desconocida para muchos.
Narrada en primera persona, conocemos a Bernarda, una profesora normalista que prácticamente es obligada a jubilarse de la institución a la que le ha dedicado toda la vida, para ser lanzada a otro mundo que no conoce ni comprende, donde, además, las protestas y la lucha por el sufragio femenino se han multiplicado con fuerza. Una lucha que más encima no aprueba por su modo conservador de ver las cosas.
Confieso que una de las cosas que más me costó de su lectura fue su excesivo chilenismo. Aquí tengo que aclarar algo: Soy chilena, nací aquí y jamás he salido del país, pero nunca he hablado del todo como el resto de los chilenos. Por lo que varias veces tuve que preguntarle a mi familia el significado de varias palabras para poder continuar. Esto no significa que le reste mérito, más bien, siento que le da un sello personal e identidad propia, porque conocer tu historia pasada es como la luz de un faro que ilumina la oscuridad de lo desconocido y nos permite avanzar. Conforma fui continuando, me sumergí más en ese Chile que nuestros abuelos cuentan, una época más sencilla en algunos aspectos, pero complicada en otros. También debería agregar que es atemporal, pues si hay algo que no ha cambiado es la desigualdad social y la extrema pobreza en algunos sectores. Lo que más me chocó de primeras, fue el trato denigrante que se le daba a las mujeres en ciertas partes; por ejemplo, el cómo se le cerraban las puertas a Bernarda, imposibilitándola de gestionar cualquier tipo de trámite, solo por el hecho de no tener marido. Y sé que no debería sorprenderme, he leído muchas novelas donde se usan ciertos vocablos nada agradables y bastante denigrantes, pero esta vez y aquí, se sintió más personal, tal vez porque tuve abuelas y una bisabuela que les tocó vivir aquello en carne propia hace menos de cien años atrás. El camino de Bernarda nos muestra que no siempre se nos premiará por hacer lo éticamente correcto y cuando es la sociedad quién falla, no queda más remedio que luchas y a través de ella vamos conociendo a muchas mujeres que lucharon en las calles, que debían ingeniárselas para sobrevivir día tras día con lo poco que tenían y a aquellas que lucharon políticamente, como Elena Caffarena, otra figura histórica ignorada en las aulas de clases y en los libros de historia más básicos. Ciertamente, fue muy gracioso leer que cada vez que Bernarda se mostraba horrorizada con el movimiento, más era insertada en éste y su ignorancia con sus prejuicios, más que molestar o exasperar, daban risa. Además de que disfruté con varios personajes, como Próspera, su casera, por decirlo así, que me recordó a mi bisabuela, una mujer adelantada que influyó mucho en mí y Ana, una doctora con una lengua más que afilada, con quién me identifiqué bastante por su genio corto y opiniones. Si hubiese estado en esos años, de seguro habría sido como ella.
Para concluir, La maestra Bernarda es una lectura que debería tener más difusión y un libro que los estudiantes deben leer, así como darle más espacio a este punto de la historia de Chile y recordar todo lo que ellas lucharon cada vez que vamos a votar.
Cosas que me gustaron: La protagonista. Estaba orientada definitivamente a una demografía diferente de las que normalente leo (y que tengo pocas cosas en común). Se trataba de una mujer más adulta, pasando por la menopausia, super conservadora a un nivel un poco caricaturesco (al principio sobre todo) y en general una etapa de su vida que a mi aún me quedan años para vivir. Aún así, me gustó que la autora no se echara para atrás con los detalles quizás menos glamorosos que describía como; los bochornos, el bigote, que fuera algo pesada, que se vistiera mal, que no fuera “bella”, etc. Felicito a la autora por la perspectiva quizás no tan convencional con la que eligió contar la historia.
Cosas que me dejaron tibia: Creo que la historia podría haber sido más potente. En vez de contarme la historia del sufragio universal terminé con anécdotas de una maestra normalista rehaciendo su vida. Es diferente lo que se nos promete de lo que termina uno leyendo. Por supuesto tienen relación, pero son más bien historias paralelas que se llegan a entrecruzar, no convergiendo realmente sino hasta el final y de manera muy ligera. Los personajes: más allá de la protagonista, se me hizo todo el resto un poco flojo, no tan desarrollados y en muchos casos poco interesantes. En un momento tenemos el backstory completo de alguien que era una conocida/quizás amiga de Bernarda y siento que la autora lo puso ahí porque encontró super fascinante el pasado que le inventó a ese personaje, no porque aportara nada a la trama. Me quedé como; “Ok 👍🏻, ¿por qué me debería importar?”. Supe mas de la historia familiar de esta tipa, que cualquier detalle de los años en la escuela normalista de Bernarda, o de sus fallidas relaciones amorosas del pasado.
Cosas que encontré malas: Avalina (?) una niña que en verdad se me hizo insufrible. Lo único que hacía era engañar a la protagonista para luego robarle, y su final quedo súper inconcluso y fue poco satisfactorio. Y muchas historias que no iban a nada, si vas a perder el tiempo en tramas que luego no derivan a nada conclusivo, mejor no las hagas y pon ese esfuerzo por desarrollar más el cambio interno de Bernarda respecto a sus ideals y valores y quizás enterarnos más del verdadero movimiento sufragista en Chile. En el libro vemos DOS marchas. DOS. Una a favor y otra en contra del voto de la mujer. El resto del libro ocurre todo en el barrio Yungay y en un par de calles me atrevería a decir yo.
Conclusión: Es una buena lectura, está bien escrita y tiene momentos sobrecogedores, y muy tiernos pero últimamente no sé si será un libro memorable de aquí a un par de años. Lo cuál es una pena porque el tema es interesante y daba para mucho más. Me lo regaló un tío y no me arrepiento de haberlo leído, pero no lo recomendaría tampoco.
Hola lectores 🥰 Hoy les dejo reseña de "LA MAESTRA BERNARDA" DE ANDREA AMOSSON (2022)
🩵Sinopsis: Son tiempos convulsos y Bernarda, una profesora normalista recién jubilada, ve con horror cómo las mujeres se organizan para obtener el derecho a voto. Criada en el conservadurismo y el exceso de moralidad, su nueva vida en un cité del centro de Santiago y su relación con Ana, una médica española amiga de Elena Caffarena, la harán cambiar de opinión y terminará por involucrarse más allá de lo que hubiese imaginado.
🩵Una historia maravillosa. Un libro de lectura ágil, es muy entretenido, con momentos divertidos y otros donde nos mantiene con cierta tensión e incertidumbre. Es un libro en que además nos permite conocer el movimiento de las sufragistas chilenas, a quienes las chilenas debemos nuestro derecho a voto.
🩵Lo leí sin mayores expectativas y me sorprendió gratamente. La maestra Bernarda es un personaje que se verá obligada a salir de su zona de confort. Es un personaje que cambiará mucho en lo que avanzamos en la lectura y se vuelve totalmente querible y entrañable. Todos los personajes engrandecen la historia.
🩵Toca temas importantes como es de las sufragistas chilenas las llamadas "revoltosas". Pero también otros temas como: la falta de educación, carencias económicas, un sistema de salud precario, extrema pobresa, hacinamiento, aborto y la falta de derecho al sufragio femenino.
🩵Conoces cómo se dió inicio al sufragio femenino en Chile? Te leo.
Estoy entre ponerle 3.5 o 4; pero yeah. Me gustó harto la verdad, encontré al personaje de Bernarda súper interesante y uno que no se suele ver de protagonista, pues es literal la viajea chata jajaja. Tiene un character growth que se hizo bastante bien y me gustó ver el voto de la mujer en Chile desde esta perspectiva.
Lo que le quita un poco es que a veces se sentía más contando que mostrando lo sucedido y el personaje de Avalina, quién no era tan necesario para la historia y no aportaba a la trama.
Igual recomiendo la lectura, fue entretenido en interesante leer de los 40s-50s en Chile y en específico el proceso oara el sufragio universal desde una perspectiva gan particular.
Andrea nos regala, con La maestra Bernarda, otra novela de extraordinario valor histórico, en el que la mujer desempeña un papel primordial. Y hay algo más que me encanta de esta novela y es que Bernarda te hace reflexionar, a pesar de que vive un tiempo distinto y lejano. Quizás no era el propósito de la autora, pero esa proximidad que se siente con el personaje hace que la novela trascienda en el tiempo y teja un entramado de situaciones que muy bien podrían contextualizarse en la actualidad. No todo está dicho en la sociedad contemporánea actual, ni se ha dicho la última palabra respecto a los derechos y oportunidades que merece la mujer. La maestra Bernarda viene a recordarnos precisamente eso. No todo está ni dicho ni hecho. No hay más que mirar a nuestro alrededor y ver las marchas y movilizaciones de las mujeres, en los últimos tiempos y días. Gracias Andrea por tan excelente propuesta. Felicidades.
Me sumergió en un Chile que no viví, pero que de todas maneras se me fue haciendo muy cercano. Las descripciones me permitieron viajar en el tiempo imaginando como eran, en aquella época, los lugares por los que he caminado muchas veces e incluso pude "conocer" otros a los que no he ido nunca. Además los personajes estaban muy bien retratados y varios de ellos eran super entrañables (partiendo por la protagonista). Me encantó conocer la historia de las sufragistas chilenas -revoltosas- contada desde el punto de vista de Bernarda, ya que por la manera en que está redactada, permite ir viviendo junto a ella todo su proceso de cambio.
Me gustó el libro…aunque en algún momento de su lectura, espere más. El personaje de Bernarda es muy querible, a pesar de ser insoportable! Interesante saber más de cómo era Chile en los 40’s y de cómo terminan las mujeres participando en las elecciones. El libro me hizo reír en varias ocasiones. Es un libro fácil de leer y entretenido.
La maestra Bernarda nos transporta a un Chile del siglo XX en el que el rol de la mujer habría de cambiar en el ámbito político: el voto femenino. Berrnanda San Juan es una maestra normalista que después de varios años de servicio tendrá que cambiar su estilo de vida mientras espera una jubilación que queda entrampada por burocracia y por ser mujer. Es aquí donde comienza una nueva ruta de pensamiento y de vida de Bernarda, quien no solo se verá enfrentada a incipientes cambios políticos, sino también a profundas modificaciones de su esquema mental y actitudinal que la llevarán a ser parte de un hecho relevante de la historia de Chile para contribuir, junto con Elena Caffarena y otros personajes femeninos destacables, en la igualdad de derechos del Chile de 1950
Valoración 🌟🌟🌟 Me sucedió con esta novela que hubo una piedra de tope para mí constantemente que me impedía poder apreciar más el contenido. La Bernarda normalista de mi cabeza no congeniaba con la maestra que relataba su historia y eso me hacía cuestionar constantemente su forma de expresarse, de ser y de volver a ser... Algunas referencias literarias o hechos históricos los sentía forzados y eso claramente me fue alejando de una mejor apreciación. Valoro el rol femenino, político y social que aborda la obra, incluso el tema amoroso, y me quedo con personajes como Wei con su paciencia y Próspera con su esencia
Este es mi segundo acercamiento a la autora y, aunque este libro no terminó de convencerme, rescato su capacidad narrativa. La prosa fluida de la autora hace que la lectura sea amena, incluso cuando la historia no logra enganchar del todo.
Bernarda, la protagonista de esta historia, destaca por no ser convencional: profesora normalista en edad del "climaterio" (en términos del libro), y que está en contra del movimiento sufragista, algo que, aunque interesante, también puede ser frustrante. Muchas veces sus pensamientos conservadores y su falta de acción me sacaron de quicio, especialmente porque parecía darse más crédito del que merecía. Aunque, a pesar de ser un personaje difícil, consigue ser querible en su peculiar manera.
Ahora bien, la falta de enfoque en temas relevantes para la época deja un vacío importante. Algunos personajes parecen insertados únicamente para ambientar, pero no aportan peso real a la trama. Es difícil entender cómo se menciona varias veces a Franco sin que se profundice más en el contexto político local, como la Ley Maldita de 1948, que apenas recibe dos páginas (al final) y parece una inclusión de último momento. Esto resta coherencia a la narrativa y deja la impresión de un relato incompleto.
En esa misma línea, la relación de Bernarda no aporta mucho a la historia y tampoco resulta entretenida, dejándome una sensación de indiferencia. Además, la narrativa a menudo parece limitarse a las novedades semanales del barrio, lo que, si bien podría funcionar en otro contexto, se siente anecdótico en relación con lo que promete la sinopsis.
Por otro lado, la aparición de personajes históricos como (y me pongo de pie) Elena Caffarena fueron un verdadero deleite de leer, cada escena con ella me dejaba encantada. Asimismo, la trama de Trini que fue una grata sorpresa: muy interesante y con un potencial que, lamentablemente, quedó desaprovechado.
Finalmente, en mi opinión, aunque la prosa narrativa de la autora y ciertos aspectos históricos mantienen el interés, la falta de profundidad y de acción deja el sentimiento de que la obra no alcanza su potencial. Eso sí, para quienes buscan un retrato más ligero de la época con una protagonista poco convencional, podría ser una experiencia disfrutable.
Cinco estrellas. Es esta una novela estupenda, entretenida y muy interesante, tan bien escrita y tan clara, que pinta figuras en nuestra mente que se quedan grabadas para la posteridad. La ambientación es excelente y sus descripciones tan precisas y simpáticas que uno se siente parte de las situaciones y de los conflictos que plantea. La narrativa de Andrea Amosson me parece tan bella y tan refrescante, sus personajes tan bien armados y tan entrañables, que para al lector es prácticamente imposible despegarse de sus páginas. Escribir con tanta lucidez y claridad sobre un tema tan importante para nosotras las mujeres, que hemos ido conquistando territorios de a poquito, es un gran acierto de la autora. Bravo por la valentía de contar las dificultades a las que se enfrentaron nuestras valientes antecesoras en Chile, pavimentando con sus acciones un camino por el que ahora todas podemos transitar.
Es una novela muy entretenida, que respira chilenismo e historia. Como personaje principal y narradora tenemos a Bernarda, que estando en contra del movimiento sufragista nos va a ir contando lo que ve en las calles, su rutina diaria y la realidad que le toca vivir a ella y a otras por el hecho de ser mujer. Es un personaje que se hace querer y al que te dan ganas de decirle que no sea tan porfiaaaa
Muy linda la manera de escribir de Andrea Amosson, no la conocía y sin embargo me apunto a leer todo lo que venga de su pluma.
Otra linda novela escrita por Andrea Este relato nos lleva a través de los problemas sociales en la primera parte del siglo XX en Chile y específicamente sobre Bernarda, una mujer que no está lista a aceptar los cambios. Me parece interesante lo que miles de mujeres lucharon para darnos los derechos que hoy tenemos y muchas quieren regresar a “los buenos tiempos”
Desde que empecé el libro, me pregunto porque libros así no son lectura obligada en los colegios de nuestro país… pues deberían y espero que así sea. Ame que el libro esté escrito desde una opositora, que en base a su experiencia cambia su forma de pensar! Todos tenemos derecho a cambiar de opinion… ojalá se escriban más libros donde se cuente la historia de chile de esta forma… entretenida!
Recomendado para todas quienes no valoran el derecho a voto, a quienes lamentan perder un día haciendo fila para votar, para todas quienes aman la historia de las mujeres que han luchado por los derechos de las mujeres.
Interesante la evolución de la protagonista que da cuenta del cambio mental entre las mujeres de la época, ello mientras nos ponen en contexto histórico muy necesario para entender cómo fue la lucha por el voto de las mujeres en Chile.
A ratos me aburrí con la lectura. Bernarda, la protagonista era muy odiosa. Me hubiese gustado una personalidad más amena para el personaje, pero por el contrario evolucionó poco en ese aspecto.
Es una lectura necesaria, conociendo la historia del feminismo chileno, como la cultura tradicional y el avance puede afectar a una persona. Me gustó bastante.