Segundo tomo -números del 5 al 8- de la que sin duda alguna es una de las mejores series de historieta del año. Coda continúa narrando las aventuras de Hum, quien otrora fuera un bardo en un mundo mágico, que ahora es el antihéroe ideal de este curioso mundo postapocalíptico -me repito porque creo que sirve aún: Coda es como si Mad Max hubiera impactado en El Señor de los Anillos y hubiera hecho todo bosta- ya que roba, engaña y miente según le haga falta para seguir adelante. Hum dice hacer todo lo que hace por Serka, su esposa, una Urkken (orca o similar) quien odia los señores oscuros que la gestaron, volviéndola la máquina de matar perfecta. Serka -como todos los Urkken- tiene incontrolables arranques de furia, lo que lleva a Hum a buscar una solución mágica para "curarla". Pero claro, la magia escasea como nunca y conseguir tan sólo un poco es una odisea. En este segundo tomo, con el universo ya presentado junto a su protagonista, Spurrier se permite desarrollar mucho el elenco secundario, empezando por Serka -que escala a nivel coprotagonista- pero también a la Capitana Notch -de bufón a la mejor de los bandidos- como a un... compañero de Hum que viajará con él muy a pesar suyo. Los diálogos son excelentes y el balance que genera el guionista entre humor, fantasía heroíca, acción y drama es de un nivel notable, algo que muy pocos podrían llegar a lograr de tal manera. Porque además, a medida que uno lee, entiende que todo lo anterior le sirve a Spurrier como excusa para contar lo que verdaderamente quiere contar: una historia de pareja, la difícil relación entre Hum y Serka, que termina por ser el meollo todo de este asunto (triste meollo). Por su parte, hablar del nivel de Bergara en el dibujo es simplemente repetirse. El dibujante desborda en las páginas de batallas épicas pero encuentra momentos de inmensa ternura con escenas tranquilas, de la pareja conversando. Notable en todos los aspectos, creo que en este tomo donde más brilla es en las expresiones de estos personajes taimados, por momentos torturados, muchas veces furiosos, siempre tremendamente creíbles y cercanos. Impredecible, entretenidísima, emocionante y maravillosa, Coda es sin duda alguna una serie a no perderse.