Fresneda no es como otros pueblos, allí la gente no es cálida ni familiar, sus habitantes viven una existencia gris, todos parecen autómatas que siguen viviendo sin ningún estímulo ante la vida, como si hubieran perdido la esperanza. Y es que en este pueblo, la gente desparece con demasiada frecuencia, y saben que cuando alguien se pierde en Fresneda, nunca vuelve. El bosque es peligroso, tiene dientes tan afilados como cuchillas y cuando reclama a una persona para sí, no hay manera de escapar. Acostumbrados a este terror la gente ha asumido su destino y sobrevive como puede, pero la desaparición de un autobús escolar lleno de niños dejará una huella imborrable, sobre todo para Claudia, ya que su hermana gemela Candela, iba en ese autobús. Claudia es la única superviviente de su clase y esto la sume en una profunda tristeza. La llegada de una nueva familia dará un giro a la monótona e insustancial vida de Claudia.
“Nos devoró la niebla” es una historia intensa, de esas que tienen mucho trasfondo y te hablan de muchas más cosas de lo que pueda parecer en un primer vistazo. Lo primero que destaca es que es una historia de intriga y misterio, con sus buenas, y bastante bien logradas, escenas de terror. Realmente hay algunos momentos escalofriantes. Claudia vive atormentada por la pérdida de su hermana y por esa vocecita que suena en su cabeza que le dice que debió acabar como su hermana y el resto de su clase, como si hubiera engañado a la muerte, pero solo fuese cuestión de tiempo que reclame su vida. A causa de esto, Claudia experimenta muchos momentos donde se siente perseguida.
Pero pese a que la novela de Marina Tena Tena maneja estupendamente el suspense y lo hace con una exquisita ambientación que, en lo personal, ha sido una de mis partes favoritas, el tema central es el duelo, como Claudia se enfrenta a la pérdida de su hermana, a no saber lo que le pasó. Me gusta mucho como la autora nos lleva por las emociones de su protagonista a lo largo de las páginas y como esta va pasando por diferentes fases: dolor, rabia, desesperanza, abandono, ilusión, resiliencia… Está muy bien creado este proceso de duelo de la protagonista, y como una nueva ilusión, la hace despertar y desear recuperar su vida o lo que queda de ella.
La historia tiene cierto detalle con mucho encanto, que me ha terminado de ganar, pero como a mí me pilló de sorpresa y me alegró la tarde, no lo voy a nombrar para que lo descubra cada uno al leerlo. La obra también tiene escenas muy poderosas, tanto aquellas que son grotescas, como las que son bellas. A veces son incluso una mezcla de ambas, de esas imágenes que sigues recordando tiempo después de haber acabado el libro. Tienen ese algo hipnótico, que te hace querer saber más de este extraño pueblo.
También he disfrutado mucho, mucho de la prosa de la autora, es bonita, sencilla, pero profunda, llena de reflexiones interesantes, pero sin sentirse recargada o cansina. Ahora tenga la necesidad de seguir descubriendo su obra, porque investigando he descubierto que me llama absolutamente todo lo que ha publicado. Mezclar buenas ideas con una prosa que llega, suele ser éxito seguro. ¿Me recomendáis por dónde seguir con la obra de Marina Tena Tena?